Tres novelas negras gráficas imprescindibles

—¡Bob Esponja, mamá! Se parece a Bob Esponja. No es…¡Pero se parece! Me voy a comer un ojo y luego los brazos y las piernas. Son patatas fritas, ¿verdad?

A mi hijo no le gusta  gustaba la tortilla. Ni francesa, ni de patatas, ni de ningún otro tipo. Pero le encanta Bob Esponja. Así, que echándole un poco de ingenio, conseguí perpetrar una cena en la que una tortilla francesa tenía cierto parecido a su amigo, el de los dibujos animados. No se la terminó, pero al menos conseguí que la comiera. ¿Por qué te cuento esto?¿Qué relación tiene con las novelas negras? Pues porque la identificación es muy importante. Muchas veces relacionamos géneros literarios con imágenes o sensaciones fijas y estas nos acercan o alejan de su lectura tan solo por razones emotivas. Como me ha pasado con las novelas gráficas y los cómics.

Sencillamente, no las relacionaba con la novela negra. Y no podía estar más equivocada. Para mí los cómics pertenecían a una época (ya lejana, ejem!) de veranos extensos y trastadas en el pueblo. Mi época de cómics incluía al Tío Gilito, a Mortadelo y Filemón, Rue 13 Calle del Percebe, Zipi y Zape y Súper Lopez. Lo más cercano a la novela gráfica eran aquellas novelitas de Editorial Bruguera que aunaban tanto lo narrativo como lo gráfico con unas viñetas cada pocas páginas.

Pero desde entonces y hasta ahora, no había vuelto a interesarme por el género. Craso error por mi parte que he enmendado con la lectura de tres novelas gráficas imprescindibles. Muy diferentes y muy recomendables por distintos motivos. Si. Porque la novela negra se presta especialmente a este formato, sobre todo si hablamos del diseño en blanco y negro.  Pero primero, si como yo, eres lega en la materia, te adelanto que hay diferencias considerables entre los cómics y las novelas gráficas. ¿Los conoces? Te los detallo brevemente antes de contarte los tres descubrimientos que he hecho.

Comic vs. novela gráfica

Por extensión y encuadernación:

Dicen los entendidos, que mientras la novela gráfica se entiende como una obra completa, los cómics son historias cortas publicadas de forma periódica en formato serial. El cómic por tanto suele ser más breve (a excepción de las antologías) aunque más longevo en el tiempo.

Por público:

Como te decía antes, los cómics parecen estar dirigidos a un público más juvenil aunque eso no es obstáculo para que disfruten de ellos también los adultos. De hecho, hay cómics que están enfocados al público adulto como los manga. En cambio, la novela gráfica, por su temática, extensión y forma de abordar los distintos argumentos suelen ser más adecuadas para lectores mayores de edad (sobre todo en novela negra).

Su DNI:

Las novelas gráficas comparten con las novelas genéricas su número de identificación o ISBN. En cambio, los cómics tienen un código especial y diferente; el ISSN.

El coste:

Lógico. No es lo mismo una encuadernación con grapas, al estilo revista que una impresión tipo libro, con páginas de más calidad y definición que los cómics tradicionales.

Tres estilos, tres novelas, tres recomendaciones

Sin City: Primero de los dos volúmenes que componen la saga de la Ciudad del Pecado.

La más cruda lucha del bien contra el mal. Esta es la primera (y la más cinematográfica) de las tres novelas gráficas que he leído y está compuesta por cuatro relatos: El duro adiós, Mataría por ella, La gran masacre y Ese cobarde bastardo. El contexto gráfico es tan duro y expresivo como la más ruda novela hard boiled. Tiene escenas explícitas de violencia y sexo por lo que desde aquí recomiendo absternerse a estómagos sensibles. Una oda a la exageración que sobre todo me ha gustado a nivel gráfico. ha páginas dobles que son una sola viñeta,  tras que recuerdan por el estilo al stencil y o tras tantas que a pesar de estar en blanco y negro tiene tal fuerza visual que ríete tu de la paleta de AgataRuiz de la Prada. También me parece un acierto la sorprendente estructura del libro, que conecta las diferentes historias de la forma más inesperada: un escenario común, un momento puntual, un personaje secundario en una de las historias que pasa a ser el protagonista en otra…Pero también tiene su parte decepcionante. El desequilibrio entre narración e ilustración y el uso de los clichés. Aquí los duros son tan duros que sudan petróleo, todos los personajes adeudan un pasado oscuro, hay alcohol y violencia a espuertas, policías corruptos en su mayoría, mujeres (todas) cañón que se encuadran en dos grupos: o son de moral distraída o directamente fatales…Nein. No me ha gustado nada. Aunque si tuviera que elegir un relato, lo haría con gusto. Ese cobarde bastardo, pese a todo me ha parecido muy bueno. Quizá porque para entonces ya me había acostrumbrado al estilo del autor, o bien por el desenlace redentor, o quizá por ese guiño del título en referencia a la única pincelada de color del relato (yellow además de amarillo significa cobarde), me ha parecido de lo más interesante.

From Hell: Los crímenes de Jack el Destripador desde el punto de vista de Alan Moore, quien ha elaborado una curiosa teoría respecto a la identidad del asesino más famoso del Londres victoriano. Una muestra extraordinaria de documentación y talento tanto con sus ilustraciones como a nivel narrativo.

Un novelón. Tremendo. Con tanta carga documental que es necesaria la consulta de las anotaciones finales que explican al detalle la información consultada y referencias de los capítulos. Imprescindibles para disfrutar de la novela en su totalidad. No es un libro ligero y tampoco aquí se tiene ningún reparo en mostrar las escenas más duras de violencia o sexo, pero en este caso lo que más llama la atención es esa obra de ingeniería que es la realidad ficcionada que ha construído Alan Moore apoyada en los dibujos de Eddie Campbell. Me quito el sombrero. Con profundidad tanto en la temática (bastante crítica con la monarquía, policía, y desigualdades sociales de la época) como en el estudio de las dualidades (locura – cordura, diferencias de género). Otros dos puntos fuertes de la novela son el manejo delicioso del vocabulario propio de los personajes que reflejan su condición social de manera impecable y el recorrido histórico/mitológico por la ciudad de Londres. Una delicia.

Lamia: Barcelona, 1943. El asesino más sanguinario que ha visto la ciudad anda suelto. Mauricio “Herr Doktor”, un detective privado poco convencional, aparcará su agenda para dar caza al criinal. Por ahora, sus clientes deberán esperar, entre ellos Laia. Ella tiene 32 años y, pese a ser huérfana, ahora tiene todo lo que siempre ha deseado: un esposo que la quiere, un bebé en camino y un buen trabajo donde escribe para el programa radiofónico de más éxito. El consultorio de Elena Bosch. Laia es feliz…pero vive una mentira que la llevará a tomar extrañas decisiones. Y las consecuencias serán trágicas.

Por último leí este pedazo de descubrimiento. Ma-ra-vi-llo-sa. Una novelita gráfica cuya lectura que no te llevará más de una sentada, aunque es probable que cuando la termines quieras volver a empezarla. La he disfrutado desde el propio título que se relaciona con una figura mitológica que fue una referencia constante durante la carrera (lamia es un personaje femenino de leyenda con una apariencia bella pero con muy malas intenciones). No sabría decirte qué me ha gustado más del libro, si sus ilustraciones art decó, el acertadísimo reflejo de la España de la postguerra, la redondez de la historia, el inesperado final o la acertada representación del universo femenino en los años cuarenta. La novela es un exquisito ejemplo del buen desarrollo de una historia negra: tensión, pistas y misterio salpican todas las páginas. La trama avanza en el mismo grado que la incertidumbre narrativa que el autor trenza alrededor de la perturbadora protagonista. Esos guiños a la realidad  (el consultorio de Elena Bosch huele al de la Francis de forma embriagadora) me  han ganado. Pero para que puedas disfrutar de la novela por entero es mejor que no te descubra nada más. Léela y la comentamos, verás cómo te va a gustar.

¿Eres fan de las novelas gráficas?¿Conocías estas? Si sabes de alguna más que merezca la pena, soy toda oídos. Los comentarios están a tu disposición. Entre tanto…

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Novela negra para niños, en serio.

Novela negra para niños. Cuando hablo de este tema, hay quien no se cuestiona que dentro de este género existen multitud de subgéneros (intriga, misterio, etc)y se echa las manos a la cabeza cuestionando mi cordura, pero seamos serios. En nuestra generación hemos consumido crueldad desde bien niños. Los cuentos de nuestra infancia no fueron precisamente unos ejemplos de delicadeza, blandura y buenas costumbres. Recordemos a  Hansel y Gretel, quienes fueron abandonados a su suerte en el bosque por sus propios progenitores, Caperucita quien a pesar de su corta edad se enfrentaba al terrible asesinato de su abuelita o a Blancanieves, a quien su madrastra trató de envenenar.

 

Además, la cosa no mejoró con el paso de los años porque con el evidente progreso de los cuentos infantiles a los dibujos animados, nos topamos de frente con otra paletada de violencia y crueldad. Dragones y mazmorras se consideró la serie animada más violenta mostrada en televisión y Heidi, ese alma supuestamente cándida, estuvo a puntito de despeñar a Clara monte abajo en su silla de ruedas, por no mencionar ese columpio suicida del que si la chiquilla se llega a caer se acaba la serie en el segundo capítulo. Y qué me dices de Marco, pobrecico mío, embarcado en una travesía épica, cruzando el océano en busca de su madre con la única compañía de su mono Amedio. Hoy, por bastante menos actúan raudos y veloces los Servicios Sociales. Así que no, no creo que sea una locura que nuestros niños se inicien en novelas de misterios. Nosotros lo hicimos y no hemos salido tan mal ¿No?

Puntos y minipuntos para la novela negra infantil

Pienso que acercar al público infantil a este tipo de literatura (siempre teniendo en cuenta la edad del niño para conectar las recomendaciones con la lectura adecuada) es una buena idea porque estas novelas de intriga fomentan su innata curiosidad, y les animan a cuestionarse lo que ellos piensan que es una verdad inmutable desde el inicio.

Suelen ser lecturas que les interesan porque suponen un reto (plantean enigmas que les entusiasman) y les obligan a salir de su zona de confort y a idear otras soluciones con las que no contaban en un principio. Por otra parte, estas novelas presentan aventuras con las que los niños y jóvenes de alguna manera pueden empatizar debido a su temática y también tienden vincularse directamente con el protagonista de la aventura por lo que se sienten actores principales de la resolución de un caso o de un misterio.

Además, en la mayor parte de las novelas se trata de resolver el misterio o crimen mediante la observación y posterior deducción, habilidades importantes que les pueden ser de gran utilidad en el día a día como ya comenté aquí hace unas semanas.

Pero un momento,  no se vayan todavía, aún hay más. Por si todo lo anterior fuera poco, con la lectura de estas novelas también se ensalzan valores positivos del héroe en su arquetipo genérico: valiente, arriesgado, astuto e inteligente y por contraposición se define de manera muy clara al criminal. Así se consigue discriminar el bien y el mal.

 

Así, desde los misterios o enigmas (indicados para los lectores primerizos) hasta la resolución de crímenes (destinadas a un público adolescente), lo importante es las lecturas propuestas sean compatibles con la madurez mental del lector (que en ocasiones no se corresponde con la edad física). Por eso en las recomendaciones añadiré un breve apunte sobre la edad que se considera adecuada para leerlos. Brindo por la nueva cantera de lectores de intriga.

Algunas recomendaciones

1.El misterio del timbre (la pandilla de la ardilla): 6-8 años
En el colegio de la pandilla de la ardilla hay un timbre que suena solo. Y lo hace cada dos por tres, anunciando el final de las clases varias veces al día. ¡Menudos líos se montan! Pero… ¿quién lo estará tocando? ¿Será un fantasma, un bromista, un alumno travieso…? Una historia sobre pequeñas travesuras, discusiones absurdas y el valor de reconocer nuestros errores.
2. El misterio de la Casa del Palomar: 6 – 9 años
La abuela Rosa y los gemelos Rita y Ramón, escoltados por su legión de mascotas, se instalan en la Casa del Palomar, una vieja mansión abandonada. En el pueblo nadie se atreve siquiera a mencionar su nombre, pero cambiará la vida de los nuevos inquilinos. ¿Qué encontrarán en su interior? Un libro de misterios y secretos que atrapa desde las primeras páginas.
3. El asesinato de la profesora de ciencias: 6 – 11 años
Después de que un grupo de alumnos vuele por los aires el laboratorio de ciencias, de forma accidental, la profesora Fernanda decide darles una lección para demostrarles lo importantes que son la física y la química. Les hará beber un extraño líquido y les dejará un mensaje: tendrán que seguir una serie de pistas para encontrar el antídoto, pero deberán hacerlo antes de las dos de la tarde, o algo terrible ocurrirá. Jorge, Petra y Max recorrerán toda la ciudad buscando y resolviendo los acertijos para salvar su vida, y es que ya sabían ellos que el accidente terminaría pasándoles factura, aunque jamás pensaron que de forma tan dramática.
4. El misterio del mayordomo: 8 – 10 años
Tomás -inquieto, curioso y metido en todo- va a pasar unos días a una antigua casona, en la que lo espera un enigma: ¿dónde está el antiguo mayordomo? Él lo vio sólo una vez, pero lo recuerda muy bien: no es el mismo de ahora. Entonces, ¿por qué el ama de llaves y la cocinera quieren hacerle creer lo contrario.
5. Agatha Jones y los 10 pastelitos: 9 a 12 años
Agatha y su madre Margaret Jones, han sido invitadas a pasar un fin de semana a la mansión Cockingstoncourt, de la misteriosa April Windsor. Allí se reunirán con las 9 finalistas del concurso de repostería del condado de Devon, donde Margaret ha participado con su famoso Fairy Cake. Durante su estancia, está previsto proclamar a la ganadora del evento. Pero las 10 participantes, sus acompañantes, la criada y el chofer quedarán aislados en medio de una gran tormenta. Nadie puede escapar de Cockingstoncourt, y Agatha empieza a sospechar de que algo terrible les acecha.
6. Aventuras de la mano negra: de 10 años en adelante
Un grupo de amigos se reúne a la salida del colegio para llevar a cabo investigaciones detectivescas. Cuatro historias que invitan al lector a participar en el juego de pistas que, a través del entramado del texto y las ilustraciones, se le van presentando.
7. Todos los detectives se llaman Flanagan: 12 años
Flanagan, detective privado. Privado de muchas cosas, por ejemplo, de los recursos que tienen algunos de sus colegas de profesión en las películas. Cuando Carmen, una chica gitana de su barrio, le pide que encuentre a su sobrino recién nacido, que ha desaparecido, tendrá que apañárselas como pueda. Y, de camino, se debatirá entre el afecto de Nines, una guapísima hija de papá, y la encantadora Carmen.
8. El joven Sherlock Holmes: el ojo del cuervo. 12 – 14 años
Londres, 1867. Una mujer es brutalmente asesinada en un callejón. No muy lejos de allí, un joven de trece años sueña con una vida mejor. Se llama Sherlock Holmes. Atraído por el crimen, decide saber más… y acaba convertido en sospechoso.
9. Los perros de agosto: 14 años
El mismo día que un gran empresario llega a lo más alto del poder económico en su región, el cadáver de un indigente aparece flotando en los muelles. Solo el Gordo Castro, un estudiante de periodismo en prácticas, desgreñado, asocial y adicto al café con leche, sabe que ambas noticias están estrechamente relacionadas.
10 Nick, el Mindcracker. El caso del hombre de las mil caras: 14 – 16 años
Hay personas que tienen dos vidas. El superdotado Nik Mallory, apodado «el Mindcracker», es uno de ellos. Su primera vida duró ocho años y acabó un viernes por la noche, cuando mataron a su padre. Nik quedó huérfano. Desde entonces, intenta resolver el caso del asesinato de su padre. Un día, de manera accidental, Nik se ve involucrado en un misterioso rapto de niños superdotados en distintas ciudades de Europa. Acompañado de Flora y Tosca, sus nuevas amigas, seguirán la pista al temido criminal Asmodis, que se somete continuamente a operaciones de cirugía estética para pasar desapercibido ante sus múltiples enemigos, y desafiarán sus ambiciosos y destructivos planes. Nik deberá darse prisa, si quiere resolver el caso y evitar una catástrofe.
11. Huida al sur: 14 -15  años
El hotel Riverside Palace de Salobreña, un antiguo palacete a inspiración de la Alhambra de Granada, todavía se yergue frente al mar. En su jardín trasero hay una pequeña tumba, siempre cubierta de flores. Si se pregunta a los empleados del hotel, cualquiera de ellos puede contar esta increíble historia que sucedió no hace mucho tiempo…
12. El caso del falso accidente: 16 – 18 años
Con esta trepidante novela, Jordi Sierra i Fabra nos presenta a Berta Mir, que probablemente se convertirá en la detective más seguida por todos los jóvenes. «Auténtico fenómeno, Jordi Sierra i Fabra es el autor más leído por los adolescentes porque conecta con ellos, con la mentalidad de esta edad de grandes dudas y de grandes cambios, la edad de la rabia o de la rebeldía.» La Vanguardia La vida cambia para Berta Mir con dieciocho años recién cumplidos. Su padre, detective de profesión, sufre un accidente que resulta ser un intento de asesinato. ¿Quién querría asesinar a su padre, y por qué? Luchando contra el tiempo, Berta deberá resolver, con su ingenio y su valor, los tres casos en los que trabajaba su padre antes de que el asesino vuelva a intentarlo. Tres casos tras los cuales se esconde el culpable: ¿una mujer que engaña a su marido?, ¿un chico al que su padre hace seguir para evitar que tome drogas? o ¿una muchacha desaparecida, que se ha escapado de casa con su novio? El caso del falso accidente es la primera novela de Berta Mir, una chica que tendrá que tratar con criminales mientras sigue con sus amigos, sus amores, su grupo, tocando el bajo y cantando. Todo eso que forma parte de la complicada vida de una joven de dieciocho años.

¿Conocías estos títulos? ¿Me recomiendas alguna lectura más? Me encantaría saber qué opinas acerca de que el público infantil lea este género. ¿Te animas y me lo cuentas? ¡Te espero en los comentarios!

 

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¿Por qué recomiendas un libro? Ese difícil arte

Cada lunes, desde el grupo de Facebook “Más allá de la lectura” Alicia, Inma, Laila, Pilar y yo misma, te hablamos de una novela que nos ha gustado especialmente y te pedimos que tú también nos aconsejes una lectura. Recomendar un libro. Ajá. Y eso me lleva a la siguiente reflexión: ¿Qué debe tener una lectura para que la adoremos  y consiga que la recomendemos? Como de costumbre, he puesto la centrifugadora en marcha y he llegado a la conclusión de que es cuestión de que el escritor consiga que el lector se involucre en la lectura de alguna forma.

Bien porque la “intrahistoria” llega al corazón del lector e impacta de lleno o bien porque tenga unos personajes empáticos y memorables… Pero esto me lleva a la siguiente cuestión ¿Qué pasa con la novela negra, thriller o criminal? ¿Cómo consiguen los autores que nos involucremos dentro de la historia? Porque a priori, no es sencillo empatizar con la retorcida mente de un psicópata… Al menos para mí.

Creo que la respuesta, cómo no, la tiene mi adorada Ágatha. En su obra pone de manifiesto una característica básica para que el lector no pueda despegarse de sus páginas y cree un vínculo emocional con la novela.  Durante la lectura proporciona la motivación adecuada para intentar resolver los enigmas y asesinatos que ella plantea. Invita a participar en la resolución de los casos y provee al lector de cierta autonomía para desarrollar sus capacidades y equipararse al detective o inspector sin dejar de lado ese puntito de duda tan necesario para que lector e investigador lleguen al mismo punto casi al tiempo.

Códigos (más o menos secretos), referencias metaliterarias, pistas (claras y tibias) y agunos giros argumentales. Estas tácticas se vienen utilizando desde los tiempos de Agatha Christie, como te comento, y también siguen vigentes en la actualidad Como para muestra bien vale un botón te voy a dar unos ejemplos que quizá te sirvan para elegir tus futuras lecturas. ¿Me acompañas?

Códigos

¿Recuerdas la serie “Perdidos”? Si la viste, es probable que hasta puedas recitar de memoria la serie de números que capítulo a capítulo se iban repitiendo sin cesar. También Dan Brown ha utilizado este recurso con muy buen resultado en el Código Da Vinci. La idea es que el lector se pregunte por el significado de ese código (pueden ser cifras o mensajes) y comience a elaborar teorías. Es pura psicología. Nuestro cerebro, en ese punto, siente el entusiasmo y genera las endorfinas necesarias para mantenerse involucrado en la resolución del misterio.

Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servicio se ha retirado al norte del Estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje se ha acabado convirtiendo en un caso de asesinato que además guarda relación con otros sucedidos en el pasado. Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo

Nota: el primer libro de la saga es el mejor, (los dos siguientes, para mi gusto se desinflan un poco), pero esta historia merece la pena.

Referencias

Una lectura cuajada de referencias literarias adecuadas, hacen que el lector se sienta cómplice. Es decisión del autor si los detalles son lugares comunes o si afina un poquito más en sus alusiones y puebla su texto de menciones un poco más complicadas. En cualquier caso, esas referencias literarias favorecen la empatía del lector con la historia, el libro y el escritor porque le hacen sentirse recompensado al haber identificado o captado esos guiños. En la historia de la literatura hay multitud de ejemplos, y la novela negra no es una excepción. Lo difícil es encontrar las alusiones adecuadas en espacio y lugar. No es lo mismo, las referencias con el entorno físico y temporal de La Dalia Negra que el de la novela que reseñé la semana pasada, por ejemplo:

*Madrid: frontera

Soy Madrid: frontera (y me dirijo a ti, lector):

Sabes que hay gente a la que le han quitado la voz y ya solo les queda el llanto o el silencio. Tú mismo, en algún momento, has apretado los puños ante la injusticia y cargas sobre la espalda más peso del que se puede soportar.

Seguro que has contemplado la desesperación ante ti, pero te niegan lo que has visto con tus propios ojos y te dicen que eso de lo que hablas no ha existido nunca. Probablemente creas que a ti también te están dejando sin voz y te preguntas si no acabarás como los demás,condenado al llanto o al silencio. Bien. Debes saber que yo he venido a poner las cosas en su sitio para ajustar cuentas con el pasado. Que llego de la mano de un escritor que de repente toma conciencia de su enorme responsabilidad y te agarra de las solapas y te grita: ¡Despierta!

Que vengo a hablarte de la verdad, aunque mis páginas quemen.

Yo soy eso, el punto de inflexión. Y vengo a decirte que jamás debes perder la esperanza.

Nota: no es una lectura fácil, por su estructura y el poso duro de la historia, pero si le das una oportunidad no te dejará indiferente.

 

Pistas

Si hay algo que caracteriza a las novelas criminales y thrillers es la utilización de pistas para resolver los casos criminales, misterios, etc. Suelen estar diseminadas en la novela como migas de pan que el lector va recogiendo durante la lectura. Es un desafío que el escritor lanza al lector (como un guante en pleno s. XIX)  que este último recoge con agrado. Las hay de distinto tipo: claras y concretas (aquellas que se reconocen en cuanto se leen por primera vez), algunas más tibias ( aquellas ocultas en la meteorología o sucesos repetitivos en el entorno que dan pie a pensar que algo va a pasar) y las pistas sorpresa (los giros argumentales que suelen ser inesperados pero que dan una nueva visión e indicios nuevos para la resolución del misterio o del caso). De cualquier modo, la recompensa es resolver el misterio o el caso un instante antes que el investigador o el detective. El momento “ahá” en el que el lector encuentra y entiende es un instante mágico que transforma su relación con la novela y la traslada a un plano más profundo.  Ejemplos de pistas en novela criminal, los hay a cientos, pero me gusta recomendar esta lectura porque me recuerda el modus operandi de mi querida Agatha Christie (muestra las pistas de forma clara y sutil pero el lector las interpreta mucho más tarde, por lo que el efecto resulta más impactante) y porque en breve tendremos la segunda entrega de la saga.

*Aracne y la muerte viene a cenar

Charles Carter, expiloto de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial y antiguo agente del MI5, trabaja ahora como detective de Scotland Yard. Sin embargo, su antiguo superior en el Servicio de Inteligencia británico requerirá su ayuda para investigar el robo de unos documentos vitales para la seguridad del Estado. Sin darse cuenta, Carter caerá en las redes de “Aracne”, una intrincada tela de araña de cuyos hilos nadie puede escapar.

En “La muerte viene a cenar”, el ahora inspector Carter se hace cargo de la investigación del asesinato de Thomas Allerton, un famoso escritor de novela policíaca cuya muerte satisface los intereses de varias personas, pero que nadie parece haber cometido. Kate West, una atrevida joven a la que le pierde su afición por la novela policíaca y la resolución de crímenes, se verá envuelta en la investigación y, junto a Charles Carter, participará en ella como un juego del que el inspector del Yard no sabe cómo sacarla… ni si lo desea.

Nota: si te gustan las novelas negras clásicas, también te gustará su serie de la Srta. Starling.

Dime, ¿qué crees tú que debe tener una novela para que llegue a la categoría de “recomendaciones”? ¿Me aconsejas alguna lectura? Tienes los comentarios a tu entera disposición

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Madrid: frontera de David Llorente

Hace unas semanas participé en el concurso  Ensada de ULAD con esta reseña. El fallo del jurado ya se ha emitido, por lo que ahora ya puedo compartir contigo esta lectura tan especial que mereció el premio Hammet 2017.

Pocos títulos me parecen tan acertados como este Madrid: frontera, donde dos sencillas palabras resumen el sentido de una novela  de lectura trabajosa (al menos al principio) y factura bastante cruda. La historia podría considerarse una distopía, aunque si nos fijamos solo en eso, la descripción se quedaría coja. Madrid: frontera es también una novela negra. Muy negra. Aquí la ciudad se ha convertido en un lugar post apocalíptico que marca la línea divisoria entre lo humano e inhumano.

Desde sus primeras páginas, este libro nos avisa de que la pérdida de identidad es la madre de todas las desgracias. Y esa máxima es la que debemos tener presente para entender la personalidad de Igi. W. Manchester, el hilo conductor de toda la historia con el que el narrador omnisciente charla de tú a tú durante la novela.

Pero no solo él perderá gradualmente su identidad, sino que la propia ciudad, atrapada en una nueva dictadura comandada por el Cubo también ha abandonado la imagen de lo que antaño fue. Ya no hay esperanza en sus calles llenas de desaliento y de comebasuras. Vuelven a nuestra mente los fantasmas de un pasado no tan lejano. Retrocede el libre pensamiento y cualquier intento de rebelión es cercenado de raíz. El autor refleja a la perfección un lugar sin futuro ligado a la tiranía de los beneficios económicos y donde no hay sitio para la cultura. No deja títere con cabeza ni miseria sin mostrar: política, sanidad, educación e incluso la Iglesia (que oculta a los Monstruos de Madrid tras sus muros) son duramente retratados.

La Naturaleza se ha vuelto un ente depredador e incluso los animales han huido de un lugar que se ha convertido en una pesadilla y donde ni tan siquiera el agua es un símbolo positivo. Imaginad. Para una vez que Madrid consigue tener mar, el autor lo describe como un escenario de tinta oscura, como la guarida de miles de sirenas cuyo objetivo es lograr convencer a cuantos les escuchen para rendirse, para no luchar. Llorente revive también aquí el antiguo mito de la fecundidad marina, pero le da una vuelta de tuerca más oscura porque este mar únicamente es capaz de dar vida a monstruos infames. Tampoco el  agua del lago se libra. Se ha convertido en el refugio de los no-abortados, de humanos con malformaciones que esperan cada día la llegada de la Dama Huesuda. No hay redención posible. El agua de lluvia tampoco  abandona  esta congoja vital pues en lugar de su tradicional función, en vez de limpiar conciencias y hechos, adormece y aliena a los ciudadanos despojándolos de toda voluntad.

Los habitantes de Madrid  aquí son los esperpentos de lo que fueron en el pasado: donde hubo ciudadanos, ahora existen comebasuras o no-gobernables, inmundicias bajo el yugo del Cubo que acalla incluso en los arcenes de la M – 30 las voces llenas de tierra de los muertos. La única salida a esta situación parece estar en los aviones que cada día parten sin destino conocido desde un aeropuerto extraño en el que nunca aterrizan aeronaves.

El poso que deja el último premio Hammett es, a partes iguales, de desasosiego e incredulidad. Quizá porque asistimos impotentes a la degradación de la conciencia del protagonista en un espacio de tiempo relativamente corto, o a lo mejor por lo exagerado de algunos pasajes. Quién sabe. O quizá sea porque la utilización de algunos lugares comunes (esas sentadas en la Plaza Kilómetro Zero o la referencia a las cacerías de elefantes por parte de cargos políticos) , guiños metaliterarios (Hemmingway, Blas de Otero, Bradbury) y cinematográficos (La cena de los idiotas, Alien, 2001 Odisea en el espacio) es tan acertada que, esa realidad que refleja el libro es, posiblemente, menos ficticia de lo que quisiéramos.

En cualquier caso, una lectura que consigue el objetivo que marca la sinopsis editorial, porque es inevitable que te sacuda y te retuerza por dentro. Un libro de contenido incómodo y arriesgado en su estructura que me parece totalmente recomendable porque gracias al arrojo de obras como esta, el género crece.

¿Te animas a leerla? Si es así me encantaría conocer tus impresiones.

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Yo, de mayor, quiero ser Sherlock Holmes: El método.

“Con tanta novela se te van a derretir los sesos como al Quijote.” Quién no haya escuchado algo parecido en su vida, que levante la mano. Ehmmm, bueno, igual no te lo han dicho así, pero seguro que en alguna ocasión alguien ha puesto en tela de juicio tus ávidas motivaciones lectoras. Pues ha llegado el momento de dejarles a todos calladitos porque te traigo algo especial. ¿Qué tal si pudieras aplicar el método inductivo – deductivo de Holmes en tu día a día?

Emular a nuestros personajes favoritos. ¿Por qué no? Hay muchos protagonistas interesantes en el panorama literario, pero para mí, ninguno como Sherlock. Y atendiendo a las réplicas de este personaje en multitud de series y novelas (House, Monk, El cabo Holmes, etc) creo que acierto si digo que no soy la única que le profesa admiración. Pero, ¿por qué resulta un personaje tan atractivo y fascinante pese a sus adicciones y modos poco afables?  Y es más, ¿podríamos ser capaces de emularlo en la vida real? No solo para descubrir quién se terminó el fuet, sino para realizar deducciones fiables en nuestro día a día que nos ayuden a tomar mejores decisiones; más racionales y alineadas con nuestros objetivos.

Pues eso es lo que te traigo hoy. Si. Y parece que funciona. Bueno, es cierto que aún tendrás que bregar con un pequeño sambenito, es posible que cargues con la etiqueta de persona algo excéntrica, pero para mí eso es peccata minuta. ¿No crees? Los beneficios son mayores.

Según Maria Konnikova y su libro “Cómo pensar como Sherlock Holmes”, es posible entrenar a tu cerebro para activar las capacidades de observación y deducción tan características del personaje. Tan solo hay que basarse en aumentar tres elementos: la percepción, el pensamiento crítico y las conexiones entre las ideas. ¿Sencillo? Puede,  pero no fácil.

Un ejemplo es el mejor modo de verlo claro. Hace unas semanas me llegó un vídeo escalofriante. Unos adolescentes intentaban utilizar un teléfono analógico antiguo, de los de rueda, y no atinaban. Eso me dio que pensar un par de cosillas. Punto número uno: qué mayor soy (argh) que dilatada experiencia vital tengo (ejem) y punto número dos: yo sé usar el teléfono súper analógico pero ¿por qué?¿Cómo me enfrentaría al desafío de hacerlo funcionar si fuera un objeto novedoso para mí? Nuestro amigo Holmes nos da la respuesta.

Observación


En primer lugar, tenemos que volver a la infancia por un momento. El motivo es que esa etapa de la vida supone un aumento de curiosidad, algo necesario para desarrollar la observación. Pero no vale fijarse a lo loco en cualquier cosa, no. Debe ser una atención centrada para discernir los pequeños detalles que generalmente  pasan desapercibidos. Entrenar esta acción implica mirarlo todo con ojos de niño, sentir curiosidad y enfocarnos únicamente en aquello que estamos observando.  Pero ojo, también son importantes otros requisitos como reducir la velocidad, buscar las discordancias, recopilar la información relevante y cierto escepticismo.

Tiene su lógica. Para poder hacer una buena observación tienes que hacerlo con tranquilidad, no se puede percibir algo con la atención trabajando a la velocidad de la luz. Es imposible. Por otra parte, tendemos a buscar hipótesis que reafirmen nuestras creencias, pero el método Holmes indica justo lo contrario. Tienes que buscar las incongruencias, porque son las que te darán la clave del asunto, y además, debes procurar aceptar la información de manera apropiada (suele llegar sesgada por cientos de filtros como experiencias anteriores, prejuicios, etc). Por eso es preciso el escepticismo del que te hablaba hace unas líneas, un poco de reflexión que ponga en jaque la credulidad natural de nuestra mente.

En el caso de nuestro teléfono, los adolescentes se acercan a él con curiosidad, incluso con recelo porque no saben qué pueden encontrar. Lo miran, lo remiran, y finalmente se atreven incluso a tocarlo.

Pensamiento crítico: creatividad e imaginación.


Si tuvieras que enfrentarte a un elemento o problema desconocido hasta el momento, ¿qué harías? Poner a trabajar la mente. Intentar conocer el asunto con la mayor profundidad posible, analizar toda esa información y razonar con lógica de manera crítica, ¿verdad?

Volviendo a nuestro extraño aparato de telefonía, piensa por un momento ¿Por qué sabes cómo se utiliza un teléfono antiguo? Porque comprendes el objeto y su funcionalidad (has visto cómo lo utilizan tus padres, etc). De toda la primera fase de observación, nuestros entusiastas muchachos han conseguido extraer una serie de ideas (hay que oírlos, que no tienen desperdicio) con las que elaborarán unas cuantas hipótesis.

¿Recuerdas aquel concurso de la televisión en el que la consigna era “esto sirve para”… y los concursantes enumeraban diferentes utilidades (diferentes a las habituales) de un objeto? Pues esto es algo parecido. Cualquier idea es válida. Es la conocida “lluvia de ideas”. No importa lo extrañas o locas que parezcan. Aunque creas que es un despropósito. Regístrala. Piensa que la solución provechosa a un asunto se encuentra cambiando la forma de proceder. Este es un momento creativo. Hay que innovar, acepta todas las ideas. Posteriormente  relacionarás todo lo que has sacado en claro con tus conocimientos y eso te permitirá establecer un filtro adecuado.

Establece conexiones y guarda la distancia adecuada.


¿Recuerdas el sambenito que te comentaba al principio? Si. Lo de cargar con la etiqueta de “persona excéntrica”. Bien. Pues ese apellido es gracias a esta última fase. Establecer conexiones que para otras personas son imperceptibles se consigue de manera un tanto peculiar ya que supone pensar de manera diferente. ¿Cómo? Estableciendo relaciones y conexiones mentales entre recuerdos y experiencias para solidificarlos en nuestra memoria y poder extraerlos en el momento preciso.

Un punto importante para poder tener unas vastas conexiones es ampliar los conocimientos a todo tipo de campos. La diversidad es básica, al igual que la codificación de la información que juzguemos importante (mediante mapas mentales por ejemplo). Eso nos ayudará también a no pensar de manera lineal. El quid de la cuestión reside en combinar nuestros recuerdos y experiencias, sin que eso limite nuestras deducciones a lo conocido, para obtener una nueva idea, más creativa y alineada con el problema que intentamos resolver.

Y el mejor método para lograr unos buenos resultados es mantener la objetividad, cosa difícil en tanto el asunto sea cercano. Por eso la propuesta es guardar distancia realizando una actividad totalmente diferente al problema que tratamos de solucionar o ver el problema desde otro punto de vista, como si fuera el asunto de otra persona,  desde fuera.

En el vídeo del teléfono, este momento está muy claro. Su referencia son los móviles de última generación, por eso tratan inútilmente de llamar. Las conexiones de sus recuerdos y experiencias les animan a marcar el número y descolgar después. Sin embargo, esa referencia es también su sesgo ya que les resulta una acción limitante en la que caen una y otra vez. Si consiguen superar esa forma de actuar y se abren a nuevas opciones, es posible, pero solo posible, que logren establecer contacto…

Si quieres ver el vídeo completo, pincha aquí.

Ring, ring. ¿Aló? ¿Te ha parecido curioso?¿Te animas a utilizar el método Holmes en tu día a día? Cuéntamelo por favor.  Y además te pido una cosilla, si consideras que el artículo es interesante, me harías un gran favor compartiéndolo. Muchas gracias.

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