El último asalto negrocriminal: one hit wonder o disco de oro

one hit wonder

La sala está llena, el ambiente cargado. En el ring los dos contrincantes. A un lado el one hit wonder, en el otro, el disco de oro. Suena el silbato, la multitud expectante, calla y espera el primer golpe…

Esta última semana he recibido una newsletter cuyo asunto es «la música también se lee». Y no puedo estar más de acuerdo. Pero voy más allá de las grafías propias del asunto como notas, claves, silencios y demás, puesto que la música ha sido, es y será un detonante perfecto para una historia. Mira por ejemplo, la serie Pentagrama Criminal.

Y no es el único punto en común entre música y literatura, como te dije aquí. Por eso hace unos días, charlando con unas compañeras sobre los grandes éxitos de ayer y hoy me dio por pensar. ¿Qué se valora más en literatura? ¿Un autor que haya escrito un buen libro (aunque sea el único que ha escrito) o uno que sea muy prolífico y acumule varios éxitos a su espalda? Es decir, y trasladándolo a la música, un ¿one hit wonder (con sus matices, claro está) o un superventas?

La típica pregunta que lleva implícita una hipótesis repetida hasta la saciedad aunque no por eso debería ser excluyente (al menos en mi opinión): calidad o cantidad. Veamos un par de ejemplos en el negrocriminal dentro del significado más amplio del término.

One hit wonder


En el género musical estas tres palabras se refieren a aquellos cantantes que reventaron las listas de éxitos musicales con una sola canción y de los que después nada más se supo.

A un lado del péndulo el one hit wonder, es decir, una autora que, en este caso ha vendido más de treinta millones de ejemplares en todo el mundo. Harper Lee y su única novela (hasta el año 2015 en el que se publicó la segunda con bastante polémica alrededor)  Matar a un ruiseñor. Esta es una obra de cuya calidad literaria nadie duda, de hecho cuenta en su haber con el premio Pulitzer de 1961 y forma parte de las lecturas obligatorias de muchos centros educativos en Estados Unidos. La escritora dedicó dos años y medio en pensar, escribir y publicar la obra con la que tuvo sus más y sus menos (a punto estuvo de desistir e incluso tiró el manuscrito por la ventana, pero su editor lo recuperó y la apoyó para terminar el libro).

En este caso podríamos decir que la obra se trata de una rara avis puesto que cuenta con el aplauso de la crítica literaria pese a ser un superventas. Pero de eso te hablo un poco más adelante.

Disco de oro


Generalmente asociado a cantantes con grandes éxitos musicales en su haber, también suele llevar implícito cierto matiz de dudosa calidad por parte de los puristas que entienden que los autores han caído en las redes comerciales, han renunciado a su sello personal y se han rendido al favor del público.

En este caso podríamos poner como ejemplo a Stephen King, tan adorado por sus seguidores como criticado por los detractores que ha ido acumulando a través de los años y de los éxitos de sus novelas. Este fenómeno de ventas y productividad (su editorial le pidió que publicase con otro nombre para no saturar el mercado) se ha ganado a pulso un lugar en el panorama literario universal, pero no por ello cuenta con el beneplácito del público al completo o mejor dicho, de la crítica literaria en particular.

Hay quienes le reprochan la baja calidad de sus novelas debido a su gusto por los clichés y tópicos. Pero él nunca se ha ocultado, es más,  ha defendido y machacado sus obras a partes iguales (ha llegado a hablar de sus libros como un equivalente literario de la fast food). Nunca ha tenido pelos en la lengua, y eso tampoco ha jugado a su favor porque no se le considera un escritor serio pese a todos los libros que ha vendido o los premios que ha ganado.

¿Qué quiere la crítica?


Parece que para obtener la aprobación de la crítica literaria el autor debe ser poco conocido o al menos popular solo en círculos específicos underground que derivan en movimientos snobs. A excepción de la novela de Harper Lee, por ejemplo, en la que la cantidad de volúmenes vendidos no ha ofendido a los más puristas.

En general, cuando un escritor comienza a surgir como figura pública, la crítica especializada saca los cuchillos y los afila. El secreto que custodia un hallazgo literario excepcional, el misticismo con el que se recubre el autor y su obra se ha perdido y ha caído en círculos populares. Ohhhh. Y, lamentablemente pierde también el aplauso de la crítica que no perdona esa universalidad del éxito editorial. En determinados lugares parece que la fama literaria desprestigia como escritor y lo convierte en un autor superficial y poco interesante.

Increíble pero cierto.

¿Qué quieres tú?


Pero la crítica literaria no siempre está en sintonía con los lectores. En algunos casos sí, como en el primer ejemplo del que te he hablado, pero en el segundo, pese a que King es uno de los escritores más valorados por los lectores y ser además un escritor prolífico (seis páginas a diario durante cuarenta años suponen un montón de libros a sus espaldas), de probada eficacia narrativa y reconocida agitación emocional, no.

¿Y qué es mejor? ¿Tú que valoras más como lector? ¿Un one hit wonder de indudable calidad literaria o un autor con disco de oro (resultón pero con poco círculo literario de prestigio a su alrededor)? ¿No te parece que en el mundo literario también hay muchos, demasiados, prejuicios? Yo creo que este, junto con el género en el que se encaje una obra (el negrocriminal por ejemplo siempre se ha considerado el hermano feo y menor), y las características personales de un escritor (filiaciones políticas, etc) es una más de las injusticias con las que deben luchar los escritores.

Si tuviéramos que hacer caso a las normas del juego actuales, mandaríamos al olvido obras antiguas pero excelentes por ser misóginas, racistas, etc. Si no atendemos a las circunstancias en las que se gestó la novela, mal vamos. Y por otra parte, ¿cuántos libros has leído sin conocer al escritor y sin saber si es buena persona o si tiene gustos totalmente opuestos a los tuyos? Yo, muchos. Una vez que leo el libro decido si me gusta e investigo un poquito al escritor. Si todo me convence, repetiré. En caso contrario, al menos tengo argumentos para defender porqué no quiero volver a leerlo.

Así que ¿tú que opinas? ¿One hit wonder o disco de oro? O quizás para ti tampoco sea relevante. Cuéntamelo, soy toda oídos.

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