Mujer tenías que ser: 5 escritoras de novela negra

Cinco de las mejores escritoras de novela negra

¿Cuántas veces habré oído la frasecita? ¡Mujer tenías que ser! Pues sí, y a mucha honra. Por eso creo que esta semana en la que se celebra el Día Internacional de la Mujer es el momento ideal para visibilizar a las autoras negrocriminales y hablarte de cinco escritoras de novela negra a las que admiro profundamente. Es evidente que no están todas las que son, hay más, por supuesto, y confío en que en mi andadura encontraré otras tantas de las que aprender y aplicar recursos, estilo, tempo narrativo, etc. (y de las que te daré cuenta puntualmente). Pero por el momento, te traigo estas cinco a las que te recomiendo no perder de vista.

Susana Rodríguez Lezáun


Me vas a permitir que en primer lugar barra para casa y te hable de una autora navarra. Si la sigues en RRSS habrás comprobado que Susana es una mujer cálida y muy cercana. Además es la Comisaria del festival de Novela Negra de Navarra, la  Pamplona Negra. De ella como escritora me gusta su estilo sencillo y natural, que hace la lectura muy fluida.

También admiro el tratamiento de la localización de las novelas, porque de un tiempo a esta parte, no sé si te has dado cuenta que hay cierta querencia a cantar las beldades de los lugares en que se desarrolla la trama negrocriminal en algunos casos sin ningún tipo de fluidez en la narración. Hay algunas novelas que parecen guías turísticas y en mi opinión no ayudan en absoluto a la redondez de la historia e incluso pueden sacarte del sueño narrativo, pero Susana lo hace con naturalidad y sin que chirríe. Me gusta.

Por último la admiro como escritora porque es atrevida y arriesgada, sale de su zona de confort. Se pone metas nuevas y bucea en diferentes perfiles del negrocriminal. Así se ha animado a escribir tanto sagas policiales como thriller. Aún no he leído la novela que ha sacado y cuya protagonista, Marcela Pieldelobo promete muchísimo. En cuanto le hinque el diente te lo cuento.

Leila Slimani


Voy ahora con una autora de la que he leído tan solo un libro, Canción de cuna, pero fue más que suficiente para dejarme totalmente hipnotizada. Trata la dureza del crimen central de manera visual pero no macabra y esa sutileza en algunos asuntos se agradecen mucho a pesar de que no suavice ni el contenido ni el hecho en sí.

Por otro lado también me convenció la forma de adentrarse en la psicología de las mentes desequilibradas de manera que al lector le resulte sencillo entender (que no compartir, ojo) cómo o por qué llegan a reventar esos fusibles éticos que a priori, retienen nuestros instintos criminales.

La crítica social es un pilar básico en la novela negrocriminal, y Leila no es una excepción. Pero lo que más me gusta de ella es el enfoque que le da a los temas que denuncia: la conciliación familiar (la mayor mentira que nos han contado y nos hemos creído) y el estigma social de la inmigración por darte un par de ejemplos.

Rosa Ribas


Si hablamos de escritoras de novela negra imprescindibles, no puede faltar ella. Vuelvo a las escritoras patrias para hablarte ahora de Rosa Ribas. Hace unos años tuve la gran suerte de participar en una charla que impartió sobre los personajes de novela negra y fue una auténtica delicia. Es una mujer muy didáctica cuyos consejos sobre el  estudio del lenguaje y la implicación que este tiene en la narración son un auténtico tesoro.

Algo que también me llama la atención de ella es su punto de vista original y peculiar del que da cuenta en su Instagram por ejemplo. Creo que alimentar la creatividad literaria es un requisito básico y fundamental para estimular la imaginación y la creación de nuevas historias. De hecho es algo  que puedes comprobar por ti mismo en su novela La detective miope. Una novela breve, llena de humor y pinceladas agridulces que no me canso de recomendar.

Y no solo esto sino que además tiene el arrojo de hacer algo dificilísimo. Escribir una novela conjunta. En mi experiencia (fue un relato conjunto con mis compañeras de letras: Inma, Pilar y Laila), escribir a ocho manos fue un experimento muy gratificante pero bastante complejo porque hay que contar con los gustos, estilos narrativos y género propio de cada integrante y, a la vez, trenzarlos en una voz única para que el resultado sea regular y tenga una línea coherente y constante durante todo el relato. Un experimento muy enriquecedor, ya te digo,  pero a la vez bastante arduo. Por eso, ver que Rosa lo utiliza no solo en una ocasión, como algo esporádico, sino en una de sus sagas hace que me quite el sombrero ante ella.

Fred Vargas


Hablemos de personajes de novela negrocriminal. De investigadores en los que sigues pensando cuando cierras las páginas de un libro. Ese es el comisario Adamsberg, protagonista de la saga más famosa de la escritora francesa. Creo que este personaje es tan atrayente porque vuelca sobre él un halo etéreo y excéntrico que subyuga. Al menos a mí (y me consta que tiene una legión de seguidores). Y si el comisario es la imagen de lo etéreo, su compañero es el contrapunto racional. A ninguno de ellos les faltan las aristas necesarias para ser creíbles y dar el juego necesario en cada una de las entregas. Una delicia.

Ella se formó para arqueozoóloga, y este es otro motivo que tengo para admirarla porque sabe cómo introducir en cada novela alguna pincelada de sus conocimientos dando como resultado unos matices originales y curiosos para sus historias, cosa que es de agradecer en el panorama de patrones clásicos e inflexibles de algunas líneas de novela negrocriminal.

De hecho, una de las cosas que más me atrae de esta escritora es que no se centra en la novela procedimental en ninguna de sus dos sagas (Adamsberg y los Tres Evangelistas) y eso, cuando estás saturada de C.S.I en series, películas y novelas, es una gran bocanada de aire fresco.

Agatha Christie


Por último, ella. ¿Quién si no? ¿Cómo no hacer referencia a la Gran Dama del Crimen? ¿Cómo no admirarla? Es la escritora de novela negra por excelencia. Dudo que no la conozcas, pero si todavía no has catado sus letras, te animo a hacerlo sin duda. Su estilo te resultará sencillo, ágil, limpio y accesible. Te conquistará con la observación psicológica de sus personajes, su juego limpio con el lector (va dejando pistas durante toda la narración para que tú solo tengas que sumar dos más dos y resolver el rompecabezas si eres espabilado y sabes detectarlas), ese conocimiento profundo de los venenos que utilizan los asesinos y también los protagonistas: insufribles, espabilados, tiernos a veces… Una auténtica delicia por la que tengo especial debilidad ya que fue mi compañía y tabla de salvación de mi niñez y adolescencia.

Estas cinco mujeres tan especiales son unas admirables escritoras del género negrocriminal. ¿Las conocías? ¿Qué otras autoras me recomendarías? ¡Soy toda oídos, tienes los comentarios a tu disposición! Pero si te apetece que charlemos un poquito más sobre la ficción negrocriminal, te espero en el Bullet Inn. Solo tienes que apuntarte y te entregaré las llaves de un lugar clandestino para que nos encontremos cada mes. ¡Te espero, malincuente!

Nuestro lugar de encuentro clandestino y negrocriminal


 

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