Dientes, dientes que eso es lo que les…

¿Dientes? Sí. Hoy en día parece que hemos sufrido una fiebre por la dentadura y quien no se ha puesto correctores para mejorar la posición de su dentadura, se ha colocado unas carillas de cerámica o algún tratamiento blanqueador (que en muchos casos da hasta repelús por lo antinatural que queda).

¿Quién no recuerda este capítulo de Friends en el que Ross se hizo un blanqueamiento dental?

Así que esta parte de nuestra anatomía es muy apreciada por quienes viven de su imagen. Pero también para otras personas como por ejemplo, los forenses. A eso voy.

Qué sabemos


Desde muy pequeños, ya en el colegio, estudiamos las piezas dentales y sabemos que un adulto tiene 32 dientes entre incisivos, caninos, premolares y molares distribuidos entre el maxilar superior y el inferior. Bien, pues la odontología, además, establece que cada uno de los dientes tiene cinco superficies (vestibular, lingual/palatina, mesial, distal y oclusal/incisal) dando de esta forma muchas más posibilidades de lograr más información para la identificación de la víctima. Pero, también, cada diente puede darnos mucha más información (implantes, restauraciones dentales, caries, ausencia de piezas, etc) realmente valiosa.

 

Odontología forense


Esta disciplina, también conocida como estomatología forense tiene las piezas dentales como la base de su estudio ya que los dientes, gracias a su alta calcificación son los tejidos más resistentes y duraderos del cuerpo humano. Por eso resisten condiciones extremas y su estudio es lo que los hace uno de los métodos más efectivos para identificar víctimas cuyos cuerpos estén muy dañados. Y para poder saber la identidad de una víctima, la odontología cuenta con dos métodos:

 

Metodología identificativa primaria

  • Identificación dental comparativa: para ello es necesario una serie de informes ante mortem y cruzarlos con los que se elaboran post mortem. De esta forma tendremos resultados de: identificación positiva, absoluta o establecida; identificación posible o probable, evidencias insuficientes o identidad excluida.
  • Perfil dental: cuando no existen registros ante mortem con los que realizar una comparativa se elabora un perfil con los datos post mortem que incluye información acerca de la edad, sexo, raza, hábitos dietéticos, enfermedades… Todo aquello que pueda restringir la búsqueda para descubrir la identidad de la víctima.

Metodología identificativa secundaria

  • Recolección de datos: tanto los objetos que llevaba consigo la víctima como posibles fotografías, e incluso se valora la identificación visual. Estos no son métodos fiables al cien por cien y además pueden resultar demasiado traumáticos según la situación física de la víctima, por lo que siempre se intenta trabajar con la metodología primaria.

 

Qué podemos saber con estos métodos


  • Sexo: a partir del ADN que concentra la pulpa dental.
  • Edad: según el proceso de dentición (en niños) o el desgaste (en adultos).
  • Hábitos: alimenticios (mediante exámenes radiológicos y tinciones en las piezas), sociales (según rasgos morfológicos o tratamientos específicos con diferentes materiales).
  • Características dentales específicas: que determinan a cada individuo (anomalías en forma, posición o tamaño de las piezas), patologías desarrolladas (bruxismo, alteraciones del esmalte por medicación o tabaquismo, etc)
  • Grupo cultural o social al que pertenece el individuo: uso de piercings, aparatos de ortodoncia, joyas dentales incrustadas, limados dentales, etc.

 

El mundo criminal


En los casos más fáciles gracias a los registros dentales es posible saber la identidad del fallecido, pero incluso en los casos más complicados, gracias a los dientes es posible conocer su edad, el sexo e incluso la hora de la muerte.

¿Cómo lo saben? Ya te comenté que hay un lugar llamado la granja de cuerpos en la que, gracias a las personas que donan sus cuerpos para este fin, los forenses estudian las variables que rodean a los diferentes tipos de víctimas bien sea por el lugar donde se encuentran, su situación sanitaria previa, etc.

Allí se utiliza también una técnica que probablemente no te sea desconocida; se trata de la datación por radiocarbono. Al aplicar esta táctica, se pueden observar en los dientes una serie de marcas de desarrollo que permiten conocer la edad del individuo (algo parecido a los contar los anillos de los árboles).

Marcas de desarrollo.

Según tengo entendido, alrededor de la dentina se crean dos líneas al año (brillante una y oscura otra) en primavera–verano y otoño- invierno, dependiendo del lugar en el que hayas vivido. El número de líneas junto con el color y la anchura del anillo más externo ayudan a los forenses a deducir la edad del fallecido e incluso reducen significativamente el espacio temporal del momento del deceso.

Sin embargo, eso no es todo. Las últimas investigaciones en el tejido dental que cubre la raíz del diente han permitido descubrir que los dientes aún pueden darnos más información gracias a una técnica que se llama microscopía óptica, es decir, mediante este tipo de imágenes que aumentan y magnifican las zonas y capas de los dientes, es posible diferenciar las distintas marcas que corresponden a diferentes momentos vitales.

La doctora Cerrito, Shara Bailey y Bin Hu, en sus investigaciones examinaron casi 50 muestras de dientes humanos en un arco de edad comprendido entre los 25 y 69 años de quienes tenían datos a nivel médico y forma de vida. El estudio recogió cambios permanentes en la dentición que estaban estrechamente relacionados en la reproducción, menopausia, enfermedades y situaciones de confinamiento (cárcel), pero eso no fue todo. Lo más impactante fue que esas marcas dentales pueden ser datados en el tiempo con bastante exactitud.

La comunidad científica y forense está de enhorabuena porque ahora, además de las técnicas de identificación de ADN, también cuentan con esta práctica que, si bien no les da directamente la identidad de la víctima sí que descubre situaciones vitales que pueden afirmar o descartar una hipótesis certera sobre quién podría ser la persona sin identificar. Esta nueva área que se ha abierto ante los investigadores ya ha comenzado a dar sus frutos y los forenses planean ampliar las posibilidades que este método puede proporcionar.

En primer lugar, tratarán de que las técnicas microscópicas sean lo más básicas y sencillas posibles para que permitan ver esas marcas que definen los momentos vitales de la víctima. En segundo lugar, están planeando realizar una base de datos de referencia para poder identificar estas marcas de manera precisa y rápida. Y en tercer lugar, quieren emplear métodos analíticos no invasivos para no destruir la evidencia. No saben cuánto tiempo puede costarles llegar a conseguirlo pero, en cualquier caso, es un gran avance tanto para la ciencia como para los familiares de estas víctimas desconocidas a quienes será posible identificar.

Si te interesa conocer en profundidad el estudio, puedes hacerlo aquí.

 

Mordeduras

También la identificación puede ir en sentido contrario. No solo para saber quién es la víctima sino para conocer la identidad del asesino. El caso más sonado fue el de Theodore “Ted Bundy”. Este asesino en serie, mató a 36 estudiantes y en uno de ellos tuvo una pelea. Antes de matarlo le mordió. Esa muestra de la mordida fue clave para dar caza al asesino.

 

Implantología

Las nuevas técnicas dentales pueden ayudar también a la identificación de un cuerpo, como sucedió en Zamora en 2016, donde a orillas del río apareció un cadáver en avanzado estado de descomposición, sin documentación, con poca ropa y tan solo un reloj y dos cadenas como objetos personales.

Con tan pocas pistas y sin una denuncia de desaparición en curso, los forenses eligieron una vía desconocida hasta el momento. La implantología dental. El cadáver presentaba implantes en los que encontraron un número de lote que les dio un hilo para investigar.

La implantología es una técnica novedosa y también cara, pero a su vez, el que nadie hubiera reclamado el cuerpo les dejaba una situación complicada. ¿Era una persona solitaria? ¿No tenía familia ni amigos? ¿Podía ser toxicómano (el que nadie lo reclamase y algunos otros datos sugerían que pudiera serlo)? En tal caso ¿cómo era posible que hubiera podido pagarse un tratamiento dental tan caro?

Los números de serie de los implantes les dieron la solución. Solo hay tres fábricas que incluyan una marca dentro de los implantes y, por suerte, este era uno de ellos. Tras contactar con la empresa y las distribuidoras, llegaron a conocer que solo dos clínicas dentales de los alrededores trabajaban con ellos. En efecto, una de ellas les facilitó un informe que cuadraba a la perfección con el modelo dental de la víctima. De esa forma pudieron conocer la identidad del fallecido. Con lo que de esta manera se abre una vía más para identificar a las víctimas en caso de un homicidio en el que el cuerpo esté gravemente dañado.

Si te interesa conocer más en profundidad la noticia puedes leerla aquí:

 

Así que ya ves la de cosas que se pueden conocer gracias a la estructura dental. ¿Te habías planteado alguna vez este tema? ¿Qué te ha parecido? Me encantaría saberlo, tienes los comentarios a tu disposición. Y si te apetece continuar charlando conmigo, puedes suscribirte al Bullet Inn, la newsletter mensual en la que te recomiendo lecturas negrocriminales y… muchas cosas más. ¡Anímate!


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