Cómo resolver un crimen en la vida real.

La semana pasada falleció una profesora del cole del peque. Era mayor, aunque no demasiado como para esperarlo porque gozaba de buena salud. La mujer era religiosa, una persona activa y muy comprometida con las causas sociales de la comunidad, por eso en seguida trascendió la noticia y también sus últimas voluntades. Había dejado dispuesto que una vez muriese, su cuerpo fuera donado a la ciencia.

Me pareció curioso en tanto que la religión, a lo largo de la historia no ha estado muy en el camino de la ciencia, pero creo que fue un gesto generoso y loable. Ya sé que una vez en el otro barrio, no debería importarnos qué hacen con nuestro envoltorio terrenal, pero que levante la mano quien haya decidido (y dejado constancia también) donar su cuerpo a la ciencia.

Pero, oye, te preguntarás, ¿no decías que podía ayudar a resolver crímenes? ¿qué tiene eso que ver con lo que me estás contando? Pues tiene que ver, sí, y ahora te lo cuento. Así como esta profesora decidió en su día contribuir a las investigaciones científicas médicas, también hay quien dona su cuerpo al… Centro de Investigación Antropológica. O lo que es lo mismo, La Granja de Cuerpos. Un lugar en el que se estudian los cadáveres humanos en distintas fases y situaciones con el fin de tener un registro de apoyo y ayuda en la resolución de crímenes ( que posteriormente tienen su reflejo con mayor o menor acierto en la literatura negrocriminal ).

Al principio fue la vaca


Pero comencemos por el principio. Y al principio fue… La vaca. Sí, como lo lees. En 1969 el cuatrerismo era un problema importante en Kansas y teniendo en cuenta la extensión de los terrenos de pasto, el tiempo transcurrido desde que los cuatreros mataban y saqueaban el ganado hasta que el pastor lo encontraba e interponía la denuncia a la policía, pasaba demasiado tiempo como para descubrir algún indicio útil para perseguir a los ladrones de ganado. Así que la policía revisó entre sus filas y dio con un colaborador, un atropólogo forense de la Universidad de Kansas que solía colaborar con ellos en la identificación de restos óseos humanos. El profesor se llama William Marvin Bass III y no tenía ni idea sobre restos óseos animales. Pero lejos de renunciar, solicitó cuatro vacas y paciencia. Propuso estudiar cada día la res en las diferentes estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Pero, su proyecto no salió adelante.

Después, Tennessee


Aunque retomó el tema un poco más tarde, en 1971, cuando se mudó a Tennessee, un estado que en nada se parecía a las tierras y ambiente seco de Kansas. Los estudios antropológicos que había llevado a cabo hasta entonces, no le servían. Así que solicitó un lugar al aire libre en el que estudiar cadáveres humanos. Se lo concedieron y en 1981 nació la Granja de Cuerpos.

En aquel terreno Bill y sus alumnos diseminaron cadáveres para registrar notas sobre la descomposición de los cuerpos para buscar patrones. Lo que muestran ahora series como CSI, en relación a la entomología forense, debe mucho a los observadores de la Granja de Cuerpos. Muestras de insectos y larvas en los cadáveres, la cronología de la descomposición humana, la situación en la que se encuentran los cuerpos (sumergidos en agua, semienterrados, colgados, etc).

Si lo piensas así, en frío, es probable que la sensación que tengas es de rechazo o incomprensión, pero si te paras a pensar un poquito, tanto la Granja como las personas que han donado sus cuerpos son tan importantes y su gesto tan loable como quien decide ser donante de órganos o ceder su cuerpo a la facultad de medicina. Gracias a ellos y a su contribución se han llegado a resolver algunos de los crímenes más complicados.

Pero… ¿Por qué?


Motivos como ser útiles a la sociedad, haber conocido a la víctima o familiares de la víctima de un asesinato, o ayudar a resolver un crimen son algunas razones de que la Granja no necesite solicitar donaciones (por sus instalaciones ya han pasado mil ochocientos cuerpos y tienen fichas de cuatro mil más que irán engrosando el terreno conforme sea necesario). No es necesario cumplir ningún tipo de condición específica excepto que los solicitantes no tengan algunas enfermedades infecciosas que pudieran comprometer el estudio del cadáver por lo que la gran concienciación que se está viviendo en esta época hace que las listas de ingresos aumenten sin cesar.

Por su parte, la Granja se compromete a tratar el cuerpo y la identidad con total discreción y respeto. Incluso en la ficha que rellenan los solicitantes pueden anotar si tienen alguna petición especial (posición o situación en la que no quieren estar). Tampoco pienses que es un lugar al que se puede acceder con facilidad, solo estudiantes e investigadores pueden traspasar sus puertas. Y sus alrededores están convenientemente vallados y vigilados. Los cuerpos son estudiados y sus fases registradas durante un tiempo variable, de seis meses a dos años al final de los cuales, los restos se trasladan a la Colección de Esqueletos del doctor Bass donde se almacenan en unas condiciones favorables para su óptima conservación.

Después de morir, puedes ayudar a resolver crímenes (si quieres)


La contribución de la Granja a la justicia criminal ha sido tan importante que ya hay varios recintos de similares características repartidas por la geografía estadounidense. Y según he podido leer, es una disciplina en auge e incluso se ha valorado crear un par de ellas en Reino Unido y Amsterdam, aunque no sé si finalmente lo han puesto en marcha.

En cualquier caso, es un tema controvertido. Yo entiendo su valor y reconozco el mérito de las personas donantes tanto como el de los investigadores. Pero de ahí a hacerlo yo misma… La verdad, no lo tengo nada claro. ¿Y a ti que te parece? ¿Crees que es una iniciativa útil? ¿Habías oído hablar de ella?¿Piensas que es una aberración? Cuéntame, te escucho en los comentarios.

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4 thoughts on “Cómo resolver un crimen en la vida real.

  1. Qué post tan interesante! Yo había oído hablar de la granja porque salió en un capítulo de CSI. Serie que tiene sus cosas, pero que algunas veces muestra parte de la realidad. Si sabes distinguir la paja del grano encuentras información muy valiosa.
    Yo no sé si lo haría… No me gusta la idea de tener ahí mi cuerpo expuesto a los bichos, a al agua o a lo que sea pero aplaudo a quien lo elige. Gracias a esos cuerpos se ayuda a resolver crímenes.
    Una entrada soberbia, como siempre.
    Besotes!

    1. Gracias, solete. Yo tampoco me veo muy capaz de hacerlo, no sé, me da cosica aunque es cierto que en esas circunstancias ni sufres ni padeces… 😉 En fin, también aplaudo a quien lo tiene claro y da el paso. Un besote.

  2. No tenía ni idea. Sé que en la facultad de medicina en la que estudió mi hermano analizaban cadáveres casi siempre de mendigos no reclamados que luego enterraban. Sin duda es interesante porque es una evidencia y no una suposición. Gracias por el aprendizaje de hoy.

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