Dame veneno que quiero morir… coincidencias en novela negra

Todo el mundo sabe que la reina del crimen es Agatha Christie, y que una de las características básicas de su obra literaria es que el motivo de la muerte de los personajes de algunos de sus más afamados libros se debe al veneno.

Lo que quizás no sepas es que gracias a las detalladas descripciones que la Dama del Crimen reflejó en sus novelas sobre la sintomatología de la intoxicación por algunos venenos, se consiguió esclarecer no uno ni dos, sino tres casos por envenenamientos. En concreto, en su novela El misterio de Pale Horse la escritora deja una minuciosa reseña de la intoxicación por talio. Este pesticida y raticida que, posteriormente se retiró del mercado en general y pasó a utilizarse únicamente en la industria fue utilizado por tres asesinos (uno de ellos en serie) para cometer sus crímenes.

Sin embargo, gracias a las pormenorizadas notas que doña Agatha escribió acerca de los síntomas de envenenamiento por talio, (cosa que a mí me crea cierta inquietud…¿de verdad se daban tantos casos de venenillos en aquella época?¿Cómo pudo anotar tantos detalles de los síntomas?¿Había un registro previo? Mmmm), varios lectores pudieron detectar la intoxicación a tiempo y evitar al menos dos crímenes.

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¿Inspiración, homenaje o plagio? Una buena pregunta.

Hoy vengo guerrera. Un poco. Se me han sublevado las pecas. Que una cosa es la inspiración, otra el homenaje y otra muy diferente el plagio. Dicen que ya todo está escrito, que las historias se suceden una y otra vez y que lo que las hace diferente es el punto de vista del escritor. Puede ser. Pero no dejan de sorprenderme algunas cositas que voy encontrándome por el camino en algunas lecturas.

Hay novelas que resuenan, que te recuerdan a algún otro libro, a alguna película, e incluso a algún relato, pero la diferencia es la forma de presentarlo.  Hay quien lo hace de manera sutil o incluso rindiendo un pequeño homenaje, y quien le echa cara al asunto. Y en el género negro, por lo visto, esto no es una excepción. A las pruebas me remito.

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Novela negra en clave de…¿sol?

Cinco. Las líneas del pentagrama, los dedos de una mano, los minutos de cortesía antes del comienzo de una reunión…No, no me refiero a eso. Hablo de la novela negra y del sol. ¿Por qué? Cinco son los grados que nos separan de la temperatura de Oslo. Y no por encima, sino por debajo.

Gensanta. Y es que parece que estamos decididos a que los nórdicos se sientan aquí como en casa. Bueno, más o menos. Por lo visto, en Mordor hemos comenzado por acomodarnos al “Svensk Somma”, como ya te comenté por aquí. Aunque, a decir verdad, el asunto ya me está agobiando un poquillo.

Que sí, que está muy bien y es muy gracioso eso de hacer chascarrillos de que una vive bajo el perverso Ojo de Sauron que acecha desde el cielo encapotado de Mordor.

Si, si, que es muy divertido decir que aquí existen tres estaciones: el invierno, la estación del tren y la de autobuses.

Pero tanta lluvia empieza a pasar factura. Continue reading

Novela policiaca: cada Cuerpo es un mundo

Ya dije por aquí hace unas semanas, que estoy de acuerdo con la máxima de Marcelo Luján, quien afirma que en el país del género negro, la novela policíaca es una provincia más.  De hecho, probablemente sea la provincia más conocida y más internacional ya que ha sido la que con sus cuerpos de seguridad, más popularidad le ha proporcionado al género negro a nivel mundial, tanto en las versiones de investigadores policíacos como privados.

Pero aquí, a nivel nacional,  donde la figura del detective tiene vetada la participación en la resolución de crímenes, el investigador policial es el rey del subgénero.

Por eso hay quien opina que  este subgénero patrio obecece a patrones más o menos parecidos, que repite estructuras y las novelas difieren muy poquito unas de otras. Bueno, pues dedico con todo cariño este post para esos “ateos” del género. Porque con independencia de los argumentos, puntos de vista de los personajes o recursos literarios narrativos, también hay algo que diferencia los policiales.

Los Cuerpos.

Que dicho así, oiga tiene su puntillo sugerente ¿verdad?  Los cuerpos… En fin. Lo que quiero decir, es que frente al procedimiento más o menos común de una investigación, a mí también me parece curioso colarme entre las filas de los investigadores de las distintas instituciones policiales para poder vislumbrar sus quisicosas.  Las relaciones entre las diferentes corporaciones, ( no siempre el trato entre los cuerpos es cordiales, ni las competencias están convenientemente diferenciadas, y eso se presta a que las novelas tengan algunos matices la mar de interesantes desde mi punto de vista).

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Yo, de mayor, quiero ser Sherlock Holmes: El método.

“Con tanta novela se te van a derretir los sesos como al Quijote.” Quién no haya escuchado algo parecido en su vida, que levante la mano. Ehmmm, bueno, igual no te lo han dicho así, pero seguro que en alguna ocasión alguien ha puesto en tela de juicio tus ávidas motivaciones lectoras. Pues ha llegado el momento de dejarles a todos calladitos porque te traigo algo especial. ¿Qué tal si pudieras aplicar el método inductivo – deductivo de Holmes en tu día a día?

Emular a nuestros personajes favoritos. ¿Por qué no? Hay muchos protagonistas interesantes en el panorama literario, pero para mí, ninguno como Sherlock. Y atendiendo a las réplicas de este personaje en multitud de series y novelas (House, Monk, El cabo Holmes, etc) creo que acierto si digo que no soy la única que le profesa admiración. Pero, ¿por qué resulta un personaje tan atractivo y fascinante pese a sus adicciones y modos poco afables?  Y es más, ¿podríamos ser capaces de emularlo en la vida real? No solo para descubrir quién se terminó el fuet, sino para realizar deducciones fiables en nuestro día a día que nos ayuden a tomar mejores decisiones; más racionales y alineadas con nuestros objetivos.

Pues eso es lo que te traigo hoy. Si. Y parece que funciona. Bueno, es cierto que aún tendrás que bregar con un pequeño sambenito, es posible que cargues con la etiqueta de persona algo excéntrica, pero para mí eso es peccata minuta. ¿No crees? Los beneficios son mayores.

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