Un audioverano noir solo para ti

¿Un audioverano noir? ¿Qué es eso? Ahora me explico. En vacaciones todo cambia. Las rutinas son diferentes, el tiempo se distribuye de forma distinta y hay que amoldarse a las nuevas actividades. También en la lectura. Hace poco, Laila me comentaba que en la piscina se veía poca gente con libros físicos o con el e-book, pero si que veía muchas personas con el móvil. Del aparatito este no nos despegamos haga frio o calor, ¿verdad? ¡Para rato me imaginaba yo hace unos años que iba a depender tanto de un teléfono!

Eso me hizo pensar en los formatos de lectura. En los audiolibros, por ejemplo. Reconozco que para mí solo son interesantes en tanto que sean textos cortos (microrrelatos o relatos). Las novelas en audio se me hacen muy cuesta arriba. No consigo centrarme en la historia a menos que esté en “modo fotosíntesis”, y si es el caso…prefiero el libro físico o digital.

Los textos cortos en cambio sí que me gusta escucharlos. En el coche, en un ratito de espera, y ¿por qué no? En la piscina…Y se me ocurrió una idea loca. ¿Y si disfrutamos de unos minutos noir  este verano? ¿Qué te parecería?

Recuerdo que en la Pamplona Negra de hace un par de años Andreu Martín dramatizó uno de mis relatos favoritos de Poe; el corazón delator. Fue una experiencia maravillosa. Si había alguna forma de mejorar el relato, desde luego, Andreu la encontró cuando lo leyó.

Por eso he pensado que durante este verano voy a compartir contigo algunos relatos para amenizar un poquito esos ratillos tontos que todos tenemos.

Hoy será el primer podcast. Se titula “Un año de amor”. Espero que lo disfrutes.

Solo te pido una cosa, por favor. Necesito saber si la idea te gusta, si esto de los podcast te parece una buena idea, si lo has escuchado, y dónde lo has hecho…

Tus opiniones son muy valiosas para mí. Entretanto, te dejo con el audio. Solo tienes que pinchar en el título y se descargará.

Un año de amor

Feliz audiolectura. Y ya sabes,

Lee. Disfruta. Cuéntame.

El género negro y las series TSNR

Sigo con el repaso a las series que acompañan al género negro. En esta ocasión, el estilo TSNR. Una apuesta segura. El tipo de series de Tensión Sexual No Resuelta  siempre lo han sido. Y si además el argumento se adereza con algún tipo de condimento criminal (resolución de crímenes, misterios, historias de detectives), el éxito está prácticamente asegurado (a no ser que la serie sea un auténtico bodrio o los personajes absolutamente inverosímiles y se dediquen a cantar “Amo a Laura” ad infinitum).

Probablemente haya muchos ejemplos, pero en mi memoria han quedado dos series de la época de los ochenta y otras dos más actuales. En los cuatro telefilmes se cumplen los parámetros que comentaba en el párrafo anterior: la pareja de protagonistas que siente una atracción mutua brutal (pero que, por cosas y causas diversas no pueden disfrutar de un momentazo erótico – festivo) y el componente criminal.

Remington Steele


Si, amigas. No sé por qué me gustaba más la serie. ¿Por el atractivo protagonista? ¿Por sus múltiples referencias al cine? ¿Por la química entre los actores o porque era la primera serie en la que veía una mujer tan independiente y profesional (a pesar de que tuviera que emplear un subterfugio para poder dedicarse a lo que ella deseaba) en la pequeña pantalla?

En cualquier caso, aunque llegué a ella bastante más tarde de su estreno, esta serie fue un auténtico éxito que le proporcionó al ahora archiconocido Pierce Brosnan la oportunidad de interpretar años más tarde a James Bond.  (Goldeneye, 1995).

La premisa (por si alguien no conoce la serie, que lo dudo) era la siguiente: Laura Holt, detective privada, ha creado una agencia pero no consigue clientes que la contraten por el mero hecho de ser una mujer. Por eso decide crear un jefe ficticio llamado Remington Steele. La sorpresa llega cuando un delincuente (estafador y atracador) asume ese papel y la agencia despega profesionalmente.

El telefilme se desarrolló durante cinco temporadas con muy buenos resultados y como curiosidades te puedo contar un algunas cosillas: que los guionistas hacían un guiño lingüístico al utilizar la palabra “steele” en el título de los capítulos (apellido del detective y el significado de la palabra: todavía/robar),  que el nombre de tan ilustre detective proviene de la unión de dos palabras: una máquina de escribir Remington y los Pittsburgh Steelers (un equipo de fútbol americano) y que Glenn Gordon Caron fue el creador de esta serie y de la que te hablaré a continuación: Luz de Luna.

Luz de Luna


Otro momento revival con esta serie. ¿Quién no recuerda la canción de entrada, esos diálogos rápidos y el contrapunto perfecto entre los dos protagonistas de Luz de Luna? ¿Quién es inmune al recuerdo de la entrañable señorita Topisto y sus respuestas rimadas al teléfono? Ay. Yo no.

Durante cinco temporadas, Cybill Shepherd y Bruce Willis nos embelesaron. Con Luz de Luna los telespectadores fuimos testigos de una estética mucho más elaborada que en las series de detectives que se habían visto hasta el momento (no en vano una de las protagonistas era una ex modelo en horas bajas) y un despliegue de medios nunca vistos hasta entonces en una serie de estas características. Hubo números musicales, escenas rodadas al estilo de los años cuarenta, guiños a la literatura…

Pese a los problemas que tuvo el desarrollo de la famosa dramedia (porque los creadores de la serie buscaban un producto de calidad frente a las series de consumo masivo), el público acogió con entusiasmo esta historia de la agencia de detectives que dirigían una vanidosa ex modelo casi arruinada y un detective canalla y ligón.

De hecho, la serie fue un trampolín para Bruce Willis, que pocos años después del estreno del telefilme protagonizó La jungla de cristal y lanzó así su carrera de actor al estrellato.

¿Algunas curiosidades de esta serie? Hay unas cuantas. Parece ser que, al contrario de lo que se decía en los mentideros de la época, los dos protagonistas principales no se llevaban mal del todo e incluso llegaron a tener algún momento álgido que resolvió su TSNR particular.

Por otra parte, pese a lo bucólico del título de la serie en castellano, el original significa pluriempleo, algo mucho menos glamuroso pero más acorde con la situación inicial de la serie.

Además Luz de Luna, es de las series más innovadoras de la pequeña pantalla (recuerda que estamos hablando de los años ochenta) puesto que utilizó con desparpajo un recurso del que hace unas semanas hablaba Ana González Duque, la ruptura de la cuarta pared. Igual se dirigían directamente al público que aparecían personas del equipo en mitad del episodio, etc.

Bones


Que va. No tiene nada que ver que empezase a ver esta serie y no otra además de por la promesa de resoluciones de crímenes por el actor que había protagonizado Buffy y Angel. Nada que ver. Bueno, sí, un poco. Soy bastante exigente en cuanto a lecturas, pero de series…Nadie ha dicho nada ¿no? Y estando ese mocetón de por medio, ¿cómo no iba a haber TSNR? Era un territorio que el actor ya había explorado en La cazavampiros, así que seguro que bordaba el asunto.

Lo cierto es que no he visto las doce (¡doce!) temporadas que la componen aunque sí fui fiel a las primeras tres o cuatro. Me divertían. Sobre todo los personajes que, conforme a los clichés de género, tenían las habilidades sociales de una ameba coja.

Venía a ser un CSI descafeinado, con procedimientos de laboratorio, pero más centrados en las relaciones sociales que se establecían entre los personajes. Quizá no es la serie mejor elaborada pero cumple a la perfección con la misión principal de entretener al espectador que, al final, es lo que cuenta. Por eso cuenta con una legión de fans. Y sospecho que también es el motivo de la extensión de la misma a esas doce temporadas.

Como curiosidad (y hay muchísimas, solo tienes que entrar en algún foro de exaltados fanáticos), te puedo contar que en la serie desarrollan un guiño entre realidad y ficción ya que Huesos, la protagonista (Temperance Brennan) de la serie, es escritora en su tiempo libre y el personaje principal de su novela se llama  Kathy Reichs, quien en realidad es escritora y la creadora de Temperance Brennan.

Castle


Imposible hablar de series TSNR de género negro sin que salga Castle a colación ¿verdad? La serie, que trata sobre una policía y un novelista cuyos esfuerzos se destinan a resolver crímenes ha tenido un éxito arrollador. Puede que por la química que los personajes tenían en las primeras temporadas (a posteriori se ha sabido que en la vida real no se pueden ni ver), por el puntito de humor o por lo histriónico de su protagonista masculino.

En cualquier caso, Castle ha conseguido tener una legión de fans incondicionales tras ella que no tardaron en hacerse con la novela basada en el telefilme (libro que por cierto, no he leído pero que cosechó bastantes críticas negativas).

Te dejo un par de curiosidades acerca de la serie.  Se dice, se comenta que el nombre del telefilme es un homenaje a Stephen King, cuyo apellido es, igual que Castle (castillo), el nombre de una pieza de ajedrez. Además, el actor protagonista de la serie parece ser un tipo divertido e ingenioso con gran presencia en redes sociales, donde es fácil encontrarle proponiéndo a sus seguidores desafíos y retos (con recompensa incluida) para resolver enigmas.

Estoy convencida de que conocías todas estas series, pero tengo curiosidad por saber si te gustaron o si añadirías alguna más. ¿Me lo cuentas en los comentarios? Y ya sabes, ahora en verano…

Lee. Disfruta y cuéntame.

¿Inspiración, homenaje o plagio? Una buena pregunta.

Hoy vengo guerrera. Un poco. Se me han sublevado las pecas. Que una cosa es la inspiración, otra el homenaje y otra muy diferente el plagio. Dicen que ya todo está escrito, que las historias se suceden una y otra vez y que lo que las hace diferente es el punto de vista del escritor. Puede ser. Pero no dejan de sorprenderme algunas cositas que voy encontrándome por el camino en algunas lecturas.

Hay novelas que resuenan, que te recuerdan a algún otro libro, a alguna película, e incluso a algún relato, pero la diferencia es la forma de presentarlo.  Hay quien lo hace de manera sutil o incluso rindiendo un pequeño homenaje, y quien le echa cara al asunto. Y en el género negro, por lo visto, esto no es una excepción. A las pruebas me remito.

Una novela que recuerda a otro texto. Inspiración.


Como ya dije por aquí, La sirena roja de Noelia Lorenzo Pino es uno de los últimos libros que he leído en género negro. El caso es que, durante la lectura de la novela (que por cierto me sorprendió gratamente y cuya lectura te recomiendo), no podía dejar de pensar en  Tatuaje, un relato de Roald Dahl.

No he tenido oportunidad de preguntar a la autora si conoce el texto o si pudo ser un desencadenante de la historia que posteriormente desarrolló en la novela, pero creo que en este caso, es sencillamente una casualidad porque a pesar de que en cierto modo me recuerda al relato, en ningún caso se hace referencia al texto en particular aunque coincidan en el ambiente inquietante y el tema de los tatuajes.

Por si quieres seguir la pista a ambos textos te dejo a continuación la sinopsis editorial de la novela y el link del relato.

La sirena roja

La agente de la Ertzaintza Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua se enfrentan a lo que podría ser el caso más importante de sus carreras. La aparición de dos cadáveres desollados, con un siniestro vínculo entre ellos, les llevará hasta Lorena, una prestigiosa tatuadora donostiarra que aún se recupera de una relación que acabó con una orden de alejamiento por amenazas y agresión.Una investigación contra reloj para evitar nuevas víctimas del que podría ser un asesino en serie les conducirá a través de un entramado de prejuicios religiosos y oscuros secretos. El caso les absorberá hasta el punto de olvidarse incluso de sus propias vidas.Sumérgete en esta historia trepidante y descubre lo que sucede cuando la sangre y la tinta van más allá del arte?Con el estilo ágil y visual que le caracteriza, Noelia Lorenzo Pino nos sorprende con esta novela donde la crudeza y la atmósfera gris contrastan con la cercanía de sus personajes.

El tatuaje de Roald Dahl

 

Un libro que duplica algunos elementos básicos ( y reconocibles) de una película o novela. Homenaje.


Quien más quien menos habrá encontrado algún punto en común entre una novela y alguna película. Como decía antes, cierta retroalimentación es normal. Por ejemplo en la novela Basada en hechos reales, (cuya adaptación está ahora en el cine) la autora no oculta cierto paralelismo entre su novela y Misery, la novela de Stephen King que también se llevó a la pantalla grande, sino que lo muestra de manera explícita.

Esta forma de reconocimiento  me parece justa y válida. Pero también he leído novelas en las que algunos de los elementos del argumento eran un calco de una conocida película y, si no recuerdo mal, no existía ningún tipo de declaración al respecto por parte del autor. Es el caso de Melodía en Alabama, cuyo personaje Solomon (hombre de color con cierto retraso intelectual) y su relación con una niña, me resultó un calco del que había visto en la película La mano que mece la cuna. Dentro de la novela también hay guiños a otras películas, pero son más sutiles (o al menos a mí me lo parecieron).

Te dejo un link y la sinopsis de ambos libros por si te interesa indagar en el tema.

Basada en hechos reales.

Delphine es una escritora que ha pasado del éxito apabullante que la puso bajo todos los focos al vértigo íntimo de la página en blanco. Y es entonces cuando se cruza en su camino L., una mujer sofisticada y seductora, que trabaja como negra literaria redactando memorias de famosos. Comparten gustos e intiman. L. insiste a su nueva amiga en que debe abandonar el proyecto novelesco sobre la telerrealidad que tiene entre manos y volver a utilizar su propia vida como material literario. Y mientras Delphine recibe unas amenazantes cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora, L., con sus crecientes intromisiones, se va adueñando de su vida hasta bordear la vampirización…

Dividida en tres partes encabezadas por citas de Misery y La mitad oscura de Stephen King, Basada en hechos reales es a un tiempo un poderoso thriller psicológico y una sagaz reflexión sobre el papel del escritor en el siglo XXI. Una obra prodigiosa que se mueve entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo imaginado; un deslumbrante juego de espejos que propone una vuelta de tuerca a un gran tema literario –el doble– y mantiene en vilo al lector hasta la última página.

Melodía en Alabama

Víctor Rey, un escritor en crisis, se muda a Alabama, en los Estados Unidos, la patria de su madre. Allí alquila una casa aislada, esperando hallar la inspiración perdida…Sin embargo, pronto empiezan a ocurrir extraños sucesos que sumergirán a Víctor en una antigua historia de crimen, política y violencia, en la que descubrirá que nada es lo que parece.

 

Dos novelas y demasiadas coincidencias. ¿Plagio?


Como soy de natural curiosa, me gusta refitolear e investigar. Por eso todas las reflexiones anteriores me llevaron a darme una vueltecita por la red, y me encontré con este caso. Data de hace unos cuantos años, y no he encontrado más noticias al respecto, así que no sé cómo habrá terminado el asunto, pero desde luego no pintaba nada bien.

Dos autores, dos novelas (que comparten título) y dos portadas sospechosamente parecidas. Los entendidos sostienen que ambas desarrollan temática similar y varios párrafos en los que las diferencias son mínimas… Para poder argumentar en relación al tema, tendría que haberlas leído pero no lo he hecho, así que no puedo sino mostrar lo que se ha dicho.

En cualquier caso, no es el primer incidente en literatura aunque sí el primero que conozco del género negro. ¿Será inspiración, homenaje o directamente plagio? ¿Qué opinas de esta triada? ¿Conoces algún caso? Si es así me encantaría que lo compartieras en los comentarios. Mientras tanto, ya sabes…

Lee. Disfruta…y cuéntame.

El género negro: las series cozy

Durante un tiempo he estado viviendo de espaldas a una parte muy importante del género negro. Las series. Sin embargo, la vida, que es bastante lista (y puñetera, por qué no decirlo) me ha encarrilado de nuevo y en las tres semanas que he estado en casa con las cervicales descacharradas, y en las que no he podido leer apenas, he hecho las paces (solo un poco) con la caja tonta, mi enemiga por excelencia. He empezado a ponerme al día con algunas series.

He disfrutado bastante, no lo voy a negar. Y me he dado cuenta además (sí, lo sé, no soy ninguna lumbrera) de que aunque nada ha cambiado bajo el sol, gracias a algunas plataformas sí que se ha diversificado el panorama negrocriminal y existen tantos tipos de series como subgéneros negros. O casi.

Hoy, para empezar, y como estoy un pelín rememeber when, haré un repaso de las series de ayer, hoy y siempre que pueden gustarte si lo tuyo es el cozy, o el subgénero más amable del panorama criminal, como te comenté por aquí.

Se ha escrito un crimen


Imprescindible. ¿Quién no conoce a Jessica Fletcher? ¿Y quién no se echaría a temblar si la ve en una reunión, un concierto o incluso en una boda? Porque la aparición de esta mujer era el equivalente a la palabra asesinato (señores de la RAE, apunten por favor, un sinónimo más para el diccionario). Doce temporadas de una serie mítica cuya melodía de cabecera fue un referente en mi adolescencia.

Desde una perspectiva no policíaca, y al estilo de Miss Marple, Jessica Fletcher, escritora ya madura con unas dotes detectivescas impresionantes (y una prole sorprendente de sobrinos a los que visitaba con relativa frecuencia) era capaz de resolver de manera satisfactoria los crímenes más complicados a los que se enfrentaba la policía con escaso éxito.

La estructura de los capítulos era siempre la misma. Episodios auto – conclusivos en los que la protagonista ponía de manifiesto sus extraordinarias dotes de observación y deducción. Generalmente el capítulo terminaba con la confesión del criminal y no dejaba ningún cabo suelto, al estilo de los libros de la Gran Dama del Crimen. Un momento nostalgia modo on esencial, ya digo.

Diagnóstico asesinato


También esta fue una de las series de referencia en mi época adolescente. Me encantaban los casos del Dr. Sloan y sobre todo, su buen humor. Durante ocho temporadas, el médico que resolvía misterios y crímenes junto a su hijo, detective de homicidios, y ocasionalmente trabajaba para la policía como consultor fueron un gran entretenimiento para mi.

Como curiosidad, te cuento que Lee Goldberg, el guionista de la serie, también lo fue de Monk, y es además un afamado autor de best sellers con su saga de Ian Ludlow. También ha sido premiado y nominado en dos ocasiones para los premios Edgar y Shamus. Algo tendría de bueno la serie entonces, ¿no?

 

Los casos del padre Chesterton


Esta serie ha sido uno de los descubrimientos de las últimas semanas. Haciendo zapping me topé con ella por casualidad y me ha acompañado durante la modorra del mediodía. No sé si por la medicación que me dejaba totalmente aturdida o porque no terminé de empatizar con esta época (la serie está ambientada en los años cincuenta), no aguantaba más de dos capítulos seguidos.

Sin embargo, tengo que reconocer que están bien estructurados, y el elenco es agradable. La serie está basada en los relatos de G.K Chesterton y el protagonista principal está inspirado en un clérigo real (el padre John O´Connor), amigo del escritor. El padre Brown sigue la línea de los personajes de los que te he hablado hasta ahora: tiene un puntito cotilla entrometido, con cierta longevidad (es curioso, ninguno de los hasta ahora señalados es joven, a diferencia de las series actuales) y sus armas son la escucha, la lógica y la razón.

Si no conoces los célebres relatos de este padre del género negro (y deberías), puedes encontrarlos aquí.

Cozy made in Spain


Por último, aunque hay muchos más ejemplos de series al estilo cozy, creo que hay dos series españolas e interesantes para este espacio negrocriminal. Los misterios de Laura y El Caso.

Los misterios de Laura


Este es uno de los grandes éxitos de la parrilla negrocriminal que han sido exportados a varios países. Si no recuerdo mal a Rusia, Paises Bajos, Italia y Estados Unidos (con distinta suerte, eso sí). El personaje principal es Laura Lebrel, una policía muy intuitiva. Madre de gemelos y separada, lleva una vida personal bastante caótica con bastantes trazos de verosimilitud, por lo que la empatía del sector femenino la tiene ganada.

Reviste de humor la cotidianeidad y enfrenta los casos al estilo más clásico con un cierre de episodio a la manera en que lo hacía Agatha Christie, donde como broche final, el detective reunía a todos los sospechosos en el mismo lugar con el fin de descubrir quién era el culpable.

 

El caso


En mi opinión, una serie muy entretenida que tuvo mala suerte ya que tan solo se rodó una temporada (trece episodios).Creo que, además de lo acertado de la ambientación y el atrezzo (años sesenta en Madrid), la serie contaba con algunas peculiaridades que hicieron las delicias de sus seguidores, entre los que me encuentro (si, debo confesar que no pude resistirme a la tentación y me hice el famoso carnet de la serie). Para empezar, no era una teleserie policiaca per se, sino que los crímenes o misterios que se intentaban resolver, eran llevados (y generalmente resueltos)  por una pareja de periodistas (si bien uno de ellos era un ex – policía) cuyos caracteres no podían ser, a priori, más opuestos.

Otro de los puntos fuertes de la serie era que en bastantes casos ( no recuerdo si en todos) la base del capítulo era un suceso real que se comentaba con posterioridad. Los personajes estaban tratados con la suficiente profundidad para ser creíbles en la mayoría de los casos y los crímenes a resolver, aunque se trataban de manera bastante amable, resultaban interesantes por aquello de que fueron sucesos reales acaecidos justo aquí. En cualquier caso, aunque la serie tuviera sus puntos débiles (que también los tenía), a mi me hacía estar pegadita al sillón cada semana.

Con esto, doy por terminado el breve repaso de las series más características del estilo cozy, aunque quedan en el tintero muchas más como los casos del padre Dowling o  Jake y el Gordo por ejemplo. Pero algunos de ellos los dejaré para la siguiente entrega de las series negrocriminales: las policíacas.

¿Y tú, conoces alguna serie cozy recomendable? ¡Te espero en los comentarios! Mientras tanto, ya sabes…

Lee. Disfruta. Cuéntame.

Novela policiaca: cada Cuerpo es un mundo

Ya dije por aquí hace unas semanas, que estoy de acuerdo con la máxima de Marcelo Luján, quien afirma que en el país del género negro, la novela policíaca es una provincia más.  De hecho, probablemente sea la provincia más conocida y más internacional ya que ha sido la que con sus cuerpos de seguridad, más popularidad le ha proporcionado al género negro a nivel mundial, tanto en las versiones de investigadores policíacos como privados.

Pero aquí, a nivel nacional,  donde la figura del detective tiene vetada la participación en la resolución de crímenes, el investigador policial es el rey del subgénero.

Por eso hay quien opina que  este subgénero patrio obecece a patrones más o menos parecidos, que repite estructuras y las novelas difieren muy poquito unas de otras. Bueno, pues dedico con todo cariño este post para esos “ateos” del género. Porque con independencia de los argumentos, puntos de vista de los personajes o recursos literarios narrativos, también hay algo que diferencia los policiales.

Los Cuerpos.

Que dicho así, oiga tiene su puntillo sugerente ¿verdad?  Los cuerpos… En fin. Lo que quiero decir, es que frente al procedimiento más o menos común de una investigación, a mí también me parece curioso colarme entre las filas de los investigadores de las distintas instituciones policiales para poder vislumbrar sus quisicosas.  Las relaciones entre las diferentes corporaciones, ( no siempre el trato entre los cuerpos es cordiales, ni las competencias están convenientemente diferenciadas, y eso se presta a que las novelas tengan algunos matices la mar de interesantes desde mi punto de vista).

En general, la resolución de los homicidios en España se lleva a cabo (según la Ley de Enjuiciamiento Criminal) por La Guardia Civil (Unidades de Seguridad Ciudadana y Unidades de Policía Judicial), y por la Unidad de Policía Judicial del Cuerpo Nacional aunque en algunos casos atendiendo a competencias territoriales y legales (fueros propios por ejemplo) hay otras unidades que también cuentan con un departamento de homicidios.

De modo, que para la resolución de un crimen existe la posibilidad de que se vean envueltas diferentes unidades según el territorio en el que se haya cometido el asesinato, por ejemplo.

Por eso,  a continuación, para ampliar horizontes, te dejo unas breves recomendaciones de novelas policiacas según el cuerpo de seguridad que investiga el crimen. ¡Bon Apetit!

Guardia Civil

La saga Bevilaqua y Chamorro.

¿Quién no conoce a esta pareja de guardia civiles que ya han llegado hasta la pantalla grande con “La niebla y la doncella”?

Pero hay muchos más ejemplos como la saga de Valentina Redondo (que debo confesar que no me enganchó demasiado)

O  mi reciente descubrimiento:

El baile de los penitentes

Semana Santa. En el pequeño pueblo riojano de Calahorra, las historias de seis personajes completamente dispares entre sí terminarán confluyendo. Dos hechos grotescos, también dispares, lo alientan: el asesinato de Nuria Isabel, una niña de catorce años de etnia gitana, así como la celebración en Jueves y Viernes Santo de Los Borregos, un sorprendente juego de apuestas al que acuden desde antiguo y sin excepción todos los varones del lugar. La teniente de la Guardia Civil Lucía Utrera, apodada La Grande por su corpulencia, deberá esclarecer el crimen con muy pocos medios, menores indicios y la localidad tomada al asalto por los periodistas. En apenas setenta y dos horas, el destino de estos personajes, y el de la propia Calahorra, se verá alterado de modo irreparable.

Este libro de cuatrocientas páginas que se lee en un suspiro, aúna en una misma novela un crimen dentro de un entorno rural, giros y sorpresas bien fundadas, el reflejo de las costumbres y una de las mejores profundizaciones en la psique criminal que he leído en tiempos.

 

Policia Nacional

¿Quién con fuego?

La aparición del cadáver de un anciano solitario en un pueblo apartado de la geografía navarra, da paso a una trama policial a caballo entre dos mundos distantes seis decenios. Un caso que recae en el inspector Villatuerta tras reincorporarse al servicio después de una larga baja laboral. Le acompañan en la investigación su hija, la agente Nerea, y el subinspector Javier Erro. Los tres se enfrentarán a un asesino cuya motivación se hunde en la época de la posguerra. Durante años huyó de la venganza, la aplacó con el trabajo extenuante de sol a sol. Pero la llamada de la sangre acabó por alcanzarlo. Del presente en Pamplona y el Valle de Ollo al pasado en las montañas de Navarra y Estados Unidos, adonde emigraron infinidad de pastores vascos buscando un futuro mejor. Un asesinato y demasiadas incógnitas. ¿Quién prendió el fuego de la venganza?

Es la primera novela de la serie del Inspector Villatuerta. Y el punto fuerte del libro además de los dos hilos temporales que la tejen es que el dúo protagonista  de investigadores son padre e hija. Carlos Ollo escribe bien, argumenta e hila la historia de manera verosímil y nos trae retazos de un pasado no tan lejano en el que los inmigrantes fuimos nosotros. Una recomendación, no le prestéis demasiada atención a la portada. El interior es infinítamente mejor. Por cierto, ya tengo en mis manos el segundo volumen, A la luz del vino, y le tengo muuuchas ganas. Te contaré mis impresiones, pero a tenor de la primera novela, estoy convencida de que la voy a disfrutar mucho.

La saga del inspector David Vázquez. Sin retorno.

Hace tiempo que Irene Ochoa se siente atrapada en un callejón sin salida cuyos muros se estrechan a medida que los abusos por parte de Marcos, su marido, se convierten en una rutina. No tiene más armas que su instinto de supervivencia. No hay otra opción: la vida de Marcos o la suya. La oportunidad se presenta un miércoles, cuando él llega más borracho de lo normal y, tras un par de tragos, se queda profundamente dormido. Horas más tarde, los bomberos y la policía investigan las causas del incendio que se ha cobrado la vida de Marcos. Todo ha salido según lo planeado, pero hay algo que Irene no puede controlar. Aquella misma noche en la que apenas empieza a saborear la libertad conoce al hombre que podría arrebatársela: el inspector David Vázquez, el encargado del caso. Empieza así una relación marcada por la pasión, el anhelo y el peligro.
Mientras Pamplona sigue conmocionada por el accidente, el inspector Vázquez deberá resolver uno de los casos más escabrosos de su carrera: varios peregrinos del camino de Santiago han aparecido muertos en Roncesvalles, a solo unos kilómetros, y todo apunta a que ha sido obra de un asesino en serie.

Leí Sin retorno y me gustó su estilo, pero con Deudas del frío  Susana Rodriguez Lezáun me convenció del todo. Tiene un estilo equilibrado y el punto fuerte de estas novelas es el reflejo de los movimientos sociales actuales que sacuden nuestras ciudades (y no tanto nuestras conciencias). Otro de los puntales de sus novelas es poner al lector en un brete moral…Y hasta ahí puedo leer. Susana, la próxima comisaria de Pamplona Negra,  acaba de presentar además la última novela de la saga que se titula Te veré esta noche y a la que espero poder hincarle el diente muy pronto. Aunque son novelas autoconclusivas, te recomiendo que las leas en orden para que no te pierdas la caracterización de los personajes. .

 

Ejército

Aunque es más fácil encontrar ejemplos de investigadores de los anteriores cuerpos de seguridad, también los hay en el ejército, como lo muestra Gerardo Pérez en su quinta novela. El punto fuerte de este libro es, a mi parecer, el desarrollo del arco dramático del personaje principal, aunque también los escenarios, las argucias políticas y la defensa de los ideales son temas de interés en la novela. Te dejo su sinopsis a continuación.

Amanecer en el ocaso

Rodrigo  Cifuentes, un teniente retirado del ejército que realiza labores como investigador y que vive atormentado por los recuerdos de una fallida relación sentimental, recibe el encargo de buscar discretamente a la hija del Secretario de Estado de Defensa, desaparecida en extrañas circunstancias. La vinculación del padre con una empresa dedicada a la venta de armamento y el idilio de la joven con un líder político marcan en un inicio la investigación sobre lo ocurrido. Sin embargo, todo da un vuelco repentino cuando el ex militar descubre que la muchacha ha cruzado el Estrecho de Gibraltar y se ha adentrado en Marruecos, rumbo al Sáhara Occidental, siguiendo la estela de un dirigente de la causa saharaui. Cifuentes decide ir tras sus pasos hasta encontrarla, pero termina viéndose involucrado en la cruzada de un reducido e inexperto grupo de rebeldes que reivindican la independencia de su territorio del reino alauita, condicionando tanto el carácter secreto de la misión como las relaciones entre España y el país africano.

 

Policía Foral

No hay mucho que decir aquí. Dolores Redondo con su Trilogía del Baztán ha creado un personaje y ha dibujado este cuerpo policial con tanta resonancia que es difícil encontrar otro ejemplo con los Forales porque parece que todo remite a esta saga.  Como curiosidad, te diré que, además de la adaptación al cine y al cómic, en Elizondo, el lugar donde transcurre la mayor parte de la novela, también puedes realizar un recorrido por los lugares que sirvieron de inspiración a la escritora. Si no la conoces aún (cosa que dudo) aquí te dejo el enlace y la sinopsis de la primera novela, que fue sin duda, la que más me gustó de la saga.

El guardián invisible.

«Ainhoa Elizasu fue la segunda víctima del basajaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así. Fue un poco más tarde cuando trascendió que alrededor de los cadáveres aparecían pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos, unidos a una especie de fúnebre ceremonia de purificación. Una fuerza maligna, telúrica y ancestral parecía haber marcado los cuerpos de aquellas casi niñas con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal.»
En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en unas circunstancias que lo ponen en relación con un asesinato ocurrido en los alrededores un mes atrás. La inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una investigación que la llevará de vuelta a Elizondo, una pequeña población de donde es originaria y de la que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal.

 

Ertzaintza

El silencio de la Ciudad Blanca

Eva Saenz de Urturri tiene entre sus páginas a uno de los investigadores más populares del género: Kraken. De momento solo están publicadas las dos primeras entregas, pero parece que a la tercera le falta poco. De los dos libros que he leído, para mi gusto el mejor es el primero porque es el que menos se entretiene en el turisteo ( no me gusta demasiado que se haga un recorrido detallado y turístico por las ciudades aunque sí me gustan las referencias, manías personales). Me gustaron especialmente el buen desarrollo de los dos hilos argumentales del pasado y el presente, las referencias al arte y el manejo de la intriga. Y por supuesto ese comienzo en el que Kraken nos desvela que le acaban de descerrajar un disparo, hace que te enganches a la historia sin remedio. Por cierto, también tiene recorrido por la ciudad para descubrir los enclaves cruciales de la trama y en breve, parece que habrá serie de televisión.

Una ciudad aterrorizada por el regreso de unos asesinatos rituales. Un policía que esconde una tragedia. Un thriller hipnótico cuyas claves descansan en unos misteriosos restos arqueológicos. ¿Qué harías si fueses el investigador del caso del asesino en serie que está aterrorizando la tranquila ciudad de Vitoria con sus dobles crímenes rituales y encontrases pruebas de que tu propio gemelo, un arqueólogo mediático, fuese el autor de los asesinatos?
Veinte años después, cuando Tasio, el brillante arqueólogo condenado por los asesinatos está a punto de salir de prisión en su primer permiso, los crímenes se reanudan de nuevo: una pareja de veinte años aparece muerta ydesnuda por la picadura de abejas en la garganta en la emblemática Catedral Vieja de Vitoria. Poco después, otra pareja de veinticinco años es asesinada en la Casa del Cordón, un edificio medieval.
El joven inspector Unai López de Ayala —alias Kraken—, experto en perfiles criminales, está obsesionado con prevenir los crímenes antes de que ocurran, una tragedia personal aún fresca no le permite encarar el caso como uno más. Sus métodos poco ortodoxos enervan a su jefa, Alba, la subcomisaria con la que mantiene una relación laboral difícil de día, y una intensa atracción y fascinación de madrugada, cada vez que ambos coinciden haciendo running por las solitarias calles de Vitoria.
Una novela negra absorbente que se mueve entre la mitología y las leyendas de Álava, la arqueología, los secretos de familia y la psicología criminal.

La sirena roja

Dejo para rematar el artículo, el descubrimiento más actual. La última novela negra que he leído por el momento. Hace un par de semanas, Noelia Lorenzo Pino hizo en Deborahlibros la presentación de la tercera novela de la saga, Corazones negros, a la que afortunadamente pude acudir y, aunque recalcó que la novela era autoconclusiva, los lectores recomendaron leer la saga de Chassereau – Macua en orden para entender bien la relación y profundidad de los personajes. Así que ni corta ni perezosa me fui a la biblioteca en busca de La sirena roja  y reconozco que leí  prácticamente en dos días las cuatrocientas hojas de la novela. No podía soltarla. Sus puntos fuertes son un estilo fresco, desenfadado, visual y cercano junto con una estructura interesante (aunque no es novedosa la utiliza muy bien). También los personajes están muy bien pincelados en cuanto a actitud y verosimilitud y la temática (mejor dicho su entorno) es original. Ahora estoy esperando la llamada de la biblioteca para leer  La chica olvidada y poder devorar Corazones Negros, que me está mirando con ojos golositos desde la estantería.

La agente de la Ertzaintza Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua se enfrentan a lo que podría ser el caso más importante de sus carreras. La aparición de dos cadáveres desollados, con un siniestro vínculo entre ellos, les llevará hasta Lorena, una prestigiosa tatuadora donostiarra que aún se recupera de una relación que acabó con una orden de alejamiento por amenazas y agresión.Una investigación contra reloj para evitar nuevas víctimas del que podría ser un asesino en serie les conducirá a través de un entramado de prejuicios religiosos y oscuros secretos. El caso les absorberá hasta el punto de olvidarse incluso de sus propias vidas.Sumérgete en esta historia trepidante y descubre lo que sucede cuando la sangre y la tinta van más allá del arte?Con el estilo ágil y visual que le caracteriza, Noelia Lorenzo Pino nos sorprende con esta novela donde la crudeza y la atmósfera gris contrastan con la cercanía de sus personajes.

Por supuesto, hay muchas más novelas y sagas de estos y otros cuerpos de seguridad que componen los libros más populares del género así que,  por favor, si conoces algún título recomendable, ¿me lo cuentas en los comentarios? ¡Sería fantástico!

Mientras tanto, ya sabes…

Lee. Disfruta. Cuéntame.