Que se pare el mundo que yo me bajo.

Lo he intentado, de verdad que sí. Me he sentado delante del ordenador varias veces, e incluso he intentado escribir el artículo semanal a mano. Pero no he podido.

Hay momentos en los que el cuerpo te pide salsa.   (ejem, no), en los que te exige que pares, que te detengas ( ya se que es un chiste malo pero al menos no he perdido el humor, menos mal). Mis cervicales en estos instantes me están ayudando a adaptar el currículum vitae para un posible puesto entre las filas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, por si quieren ampliar la plantilla (léase: que no puedo ni mover el cuello, vaya) y la verdad es que están resultando unos días un poco difíciles.

Así que ponerme al ordenador más de dos minutos y medio es casi una gesta heróica. Por eso la publicación de la semana pasada fue un par de días más tarde de lo habitual. Y por eso esta semana no hay artículo.

Pero estoy haciendo todo lo posible para retomar el ritmo habitual.

Mañana tengo cita con el crujehuesos y sigo con una estricta dieta de dopaje bajo prescripción facultativa (lo cual si te soy sincera me empieza a preocupar porque mi habitual visión “negra” del entorno se está transformando en un rosa piruleta inquietante gracias a la medicación que no sé yo… ).

Así las cosas solo me resta desearos una feliz semana y que hagáis justo lo contrario de lo que voceaba Lola Flores (aquello del si me queréis irse): Por favor,  si me queréis,  volved la semana que viene. Prometo un artículo la mar de interesante.

Cruzo los dedos para que entonces me encuentre en plenas facultades.

Mientras tanto, ya sabes…

Lee, disfruta y si quieres, cuéntame.

El Santo Grial del suspense: el terrible incidente de la tía Pepi.

Santo Grial

Noticia bomba. Ya está. Lo he descubierto. Sé sin lugar a dudas cuál es el Santo Grial del suspense; el recurso narrativo más efectivo en las novelas criminales y los thrillers. Y no, no ha sido por leer ningún sesudo manual literario. Qué va. Ha sido un momento “ahá” de lo más mundano. Verás.

Como lectora, una de las cosas que más me gustan de las novelas negras y thrillers es el suspense. Me fascina como con unas sencillas palabras los autores consiguen que te mantengas pegada a la silla y con el corazón en un puño. Agatha Christie, Mary Higgins Clarck, y por supuesto el mago del suspense Stephen King son excepcionales creadores de intriga. ¿A quién no le ha sorprendido la madrugada leyendo una novela con esa sensación de angustia y empatía mientras piensas “solo un capítulo más y lo dejo”? Exacto.

Pero es un recurso difícil porque si no se utiliza bien el resultado es el “efecto pedorreta”. Bueno, o el de “sonido de globo deshinchándose” si te gusta más. Te ha pasado ¿verdad? La novela promete tanto… A cada página la trama se enreda, el protagonista sufre más, las expectativas son cada vez más altas…Y llega el final: decepcionante. Qué pena y qué rabia. Una explicación demasiado inverosímil, un personaje que actúa de forma impropia respecto a su devenir en la novela, o ¡lo peor de todo! Un Deux ex machina. Horror de horrores.

Siempre me he preguntado cómo será posible identificar qué funciona y cuándo utilizarlo en una historia para que el interés y la intriga vayan in crescendo hasta el final. Y, como te decía al comienzo, lo he descubierto. Este mismo fin de semana, unos minutos antes de la comida familiar.

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Una de momenticos incómodos: la preguntita

recomendaciones literarias

Yo es que soy muy de “momentos”, como ya dije con los cuarenta momenticos. Hoy traigo otro más: El de la preguntita incómoda tipo “¿De dónde vienen los niños?¿Por qué se dice “luna llena”?¿Llena de qué? ¿Porqué a Clark Kent le basta con unas gafas para ocultar su identidad?” Hoy toca hablar de las recomendaciones literarias.

Y es que hay cosas que haces con gusto y aunque parecen fáciles (porque las consigues realizar con cierta soltura) no lo son, ¿verdad? Y si no, que levante la mano a quien no le hayan preparado en algún momento una envolvente del tipo… tú que manejas bien (insertar aquí cualquier habilidad cuasi básica tipo programar los canales de televisión, etc), ¿qué tal si… (¿bajas al segundo piso, donde Natalio, pobrete el hombre que vive solo —cara de congoja de tu madre que apela a toda tu sensibilidad— y no se apaña con los canales? Anda, ve y le echas un vistazo a su televisión. Total, a ti te va a llevar un suspiro…. )?

Y tú, alma cándida, bajas al segundo pensando que por muy antigua que sea la tele y aunque te cueste un rato programar todos los canales, dejarás a tu madre y al pobrete Natalio más contentos que unas pascuas, y a tu amigo Pepito Grillo bailando la Macarena ¿verdad? ¡Que no es para tanto! Continue reading

5 Fórmulas eficaces para escribir a diario: los sacos de ideas

 

Una de las cosas que más me preocupa a la hora de enfrentarme al reto de escribir a diario es la temática de los textos. Creo que es más fácil enfrentarse a la escritura si tienes aunque sea una mínima idea sobre cuál va a ser el tema sobre el que vas a escribir. Por eso este es (y será) uno de los temas recurrentes en el blog.

Hace un tiempo ya hablé aquí de unos cuantos lugares de los que puedes extraer lo que unos llaman disparadores creativos o desencadenantes. Y hoy de nuevo te traigo otros cinco “Sacos de ideas” que te pueden ayudar en el proceso de instalar en tu vida el hábito de la escritura o si ya lo tienes (¡enhorabuena!), pueden ser un lugar de referencia al que acudir en caso de necesitar alguna idea adicional para esos momentos de sequía creativa. Continue reading