Culpa de Juan Yanni

Culpa Juan Yanni

NOVEL

Y no lo digo solo por el autor de la novela, sino porque con Culpa también me he estrenado en el universo de las Lecturas Conjuntas. Como te dije semanas atrás, durante el mes de abril hemos comentado el libro en Twitter (puedes verlo con el hastag #LCCULPA) y la verdad es que me ha gustado tanto que es inevitable que repita experiencia y que asocie un montón de emociones positivas a esta novela negra.

ARGUMENTO

El hallazgo de una mano cercenada en la primera etapa del Camino de Santiago desencadena la investigación en la que participa la inspectora Idoya Iturri junto con el apoyo del inspector Flores, recién llegado de Madrid a la capital navarra para un congreso.

El caso desde el comienzo estará lleno de dificultades y preguntas a las que se enfrentarán los policías. ¿A quién pertenece la mano? ¿Quién será el asesino?¿Por qué se ha cometido el crimen? Además, a estas dudas se suma la trágica vivencia de un niño en un internado católico durante los años setenta, lo que supone que el hilo se va enredando cada vez más. ¿Quién es ese niño? ¿Qué tendrá que ver con la investigación?

Poco a poco las pistas van aclarando el caso en el que la culpa (desde distintos puntos de vista) es el eje central de la novela. El título de la novela parte como espuela del arrepentimiento por una parte o como la culpa malsana, desterrada pero no olvidada por otra parte, que sirve de escalón para caer en una espiral de ambición, envidia y violencia.

 IMPRESIONES

Me gusta destacar siempre en primer lugar los elementos que más me han seducido de una lectura, y en este caso te diré que los puntos fuertes de CULPA son en mi opinión la brevedad de sus capítulos (que favorecen una lectura ágil), la narración sencilla del autor, los escenarios (que en mi caso particular me resultaban cercanos y conocidos) y los giros argumentales.

Lo que menos me ha convencido son las explicaciones largas del autor (a mí siempre me dicen que menos es más, también en literatura) y la corrección que era bastante justita.

Por otro lado, te cuento que la historia es entretenida, está bien relatada y no le falta de nada. Tiene sospechosos, giros argumentales sorprendentes, ambientes deliciosos e incluso un detalle final para la resolución del caso digno de la reina del crimen o de una buena escape room en la actualidad.

Los personajes están bien definidos y también las líneas argumentales en diferentes épocas están bien diferenciadas por lo que es sencillo seguir el hilo sin perderse ningún detalle importante. Pero he echado en falta más diálogos. Además de la narrativa, el diálogo se presta a conocer a los personajes con mayor profundidad porque ves cómo se comportan, sus gestos, sus reacciones, y puedes anticipar cómo crees que van a actuar (aunque luego te equivoques, que es lo suyo, porque esas equivocaciones son las que te hacen sorprenderte y disfrutar del giro).

No sé para ti, pero para mí, cada lectura es un punto de aprendizaje tanto a nivel de lectura como de escritura. En Culpa, he descubierto que el Camino tiene etapas que se cierran durante un tiempo debido a las condiciones climatológicas, he podido entrever la complejidad y aspereza del mundo del márketing y las start ups además de recordar algunos pasajes históricos de la zona.

Puedes leer el comienzo de la novela aquí.

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Te gustará si

  • Lo tuyo son las buenas ambientaciones y dosis convenientes de intriga.
  • Buscas una novela ágil, entretenida, de lectura sencilla y estilo natural.

¡Feliz lectura, malincuente! Nos vemos en breve.

Madres tóxicas: realidad vs. ficción

madres tóxicas

¿Qué papel juegan las madres en las novelas negras? ¿Lo has pensado? Bueno, pues no siempre uno tan encomiable como cabría esperar. A veces son madres tóxicas. En general es un personaje al que los escritores respetan (todavía) pero eso va cambiando. La figura de la Madre ya no es un bastión inconquistable de refugio y protección. O, precisamente, por serlo, puede que incurra en un delito. Te lo enseño en cinco novelas que, de algún modo son reflejo de la realidad.

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Cómo calzar una mesa con una novela negra

calzar una mesa novela negra

Amo los libros. Adoro leer. Sobre todo novelas negras, ya lo sabes. Pero con el paso de los años, reconozco que me he hecho más selectiva. Sigo leyendo todo lo que cae en mis manos de este género pero a veces, cuando un libro no reúne ciertas condiciones me entran ganas de cerrarlo y olvidarme de su título. O de calzar una mesa con él. La semana pasada lo comenté con unas amigas y aunque coincidíamos en algunos motivos para mandar un libro a la segunda página del buscador de Google, se me ocurrió preguntar en el grupo de lectores negrocriminales o crimnolectores y estos fueron los diez motivos más repetidos para “darle matarile” a una lectura.

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10 balas para el Día del Libro.

Día del libro pandémico. Qué raro. No sé cómo lo celebrarás en tu ciudad pero seguro que si se celebra en el formato tradicional, visitarás las casetas con la misma intensidad y sed de lecturas que cuando el bicho no marcaba nuestro ritmo social ni nuestro territorio.

Así que este año, si nada lo impide, trataré de acercarme a los puestos para disfrutar del ambiente literario, las novedades, los chollos, las recomendaciones… A disfrutar de los ejemplares y sus portadas y a descubrir algún tesoro desconocido.

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Asesinos natos

Asesinos natos en novela negra

El asesino nato es un personaje decisivo en lo negrocriminal. Uno de los motores de la historia. Si el investigador es el Ying, el criminal es el Yang. No puede existir uno sin el otro. Y a los lectores no nos gusta cualquier asesino, no. Debe tener una serie de características que no le hagan parecer un limaco, que lo conviertan en tridimensional y además que tenga cierto atractivo.

Porque no me lo negarás, nos va el morbo. Aceptar (hasta cierto punto) las reflexiones y hechos de un criminal te crea un dilema moral, un runrún que no te deja indiferente frente al personaje o frente a la historia. Y eso mola. Te engancha porque quieres entender, quieres saber por qué lo hizo y si recibirá su castigo o incluso si lo merece. Pero ojo que no todos los asesinos son iguales.

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