Tras la pista de la Noirvidad

Ya estamos a puertas de la Navidad, la Noirvidad para mí. Saca la zambomba, los polvorones, el champán. Son días de opíparas cenas, comidas, reuniones familiares y… ¡Los regalos! Si, ya sé que hay quien hace listas pensando que con eso se lo pone fácil a la tresena y al del traje rojo, pero qué quieres que te diga, a mí me gusta ir por el camino menos transitado y sospecho además que con tanta lista, deben tener los ojos como dos castañas pilongas.

Misterios de la Noirvidad. Si tienen una edad avanzada, ¿Por qué ni el del traje rojo ni la tresena utilizan gafas? Mmmm

Así que he decidido enviar mi carta con una lupa de detective tanto al Polo Norte como al Lejano Oriente, para que se diviertan y busquen pistas, para que lean entre líneas mientras se divierten con un pequeño relato que les sirva de escape, de divertimento, de desconexión en su apretada jornada laboral. Diez títulos de novelas que me apetece leer estos próximos meses, Y al hilo de lo anterior, ¿te imaginas ser tú quien trabajase solo una noche al año? Comprimir 365 en una sola jornada, ¿cómo sería eso? Ay, que me desvío del tema. Qué más da, la ilusión es lo que cuenta, según dicen. Bueno, eso y el rato del café o del bocadillo.

En cualquier caso, aquí te dejo la carta que les he enviado. Oye, que igual se lanzan a hablar de ella porque les ha hecho gracia y tengo la gran suerte de recibir todo lo que pido. Cruza los dedos. A ver qué te parece a ti.

Olvidarte


Sabía que iba a suceder, Zed me lo advirtió pero no le hice caso. Creí que estaba por encima de todo, que era inmune al cariño, al dolor, a la desesperanza. Que era un sicario frío y calculador. Duro, sin un ápice de sentimientos. De esos que regala sentencias y no sigue las reglas sino que las impone. Curtido por una especie de invulnerabilidad a los problemas y los cadáveres. Una especie de protagonista del cine de acción más taquillero , un vengador mesiánico en una película con cientos de banderas americanas y discurso lacrimógeno incluido. Me equivoqué. Llevaba preparando este momento tanto tiempo que creí que nunca llegaría. Mantuve la esperanza y extremé todas las precauciones para no tener que llevar a cabo esta misión, pero estos tr3s tigres de cristal sobre las fibras puntiagudas del felpudo de la entrada son la evidencia indiscutible de que todo lo mejor ya pasó, que ya no quedan junglas adonde regresar. Ya no puedo volver.
La Reina Roja debe morir. Esa es la consigna establecida, pero, a pesar de todo, me niego a renunciar a sus labios, al oasis de su piel húmeda,a su risa que cascabelea en mis oídos cada madrugada sin comprobar al menos que esos tres tigres significan lo que sospecho, que Zed está muerto y que debo olvidarme de ella. No habrá más discusiones acaloradas ni reconciliaciones ardientes. Destruiré sus fotos, sus recuerdos, sus huellas. La ordenada vida del doctor Alarcón , mi vida, se habrá hecho pedazos y no existirá adhesivo capaz de devolverme a Nadia.
Esta noche me temblarán las manos al servirle nuestra última copa, esa en la que habré disuelto la píldora que, paciente, aguarda su turno en la caja fuerte desde hace meses. No será un crimen imprevisto, ni el primero, antes hubo otros, pero no por ello resultará menos doloroso. Será complicado ver el reflejo del fuego en sus iris verdosos y asistir impasible al tránsito de la vida al recuerdo. Ahora comprendo a Zed cuando me advertía que no me enamorase, que mantuviera la distancia. Que morir no es lo que más duele, que lo difícil sería olvidarla.

¿Y tú? ¿Ya has hecho tu lista? ¿Me recomiendas algún título más?

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Cómo hacer de tu lectura una experiencia extrasensorial

 

No te asustes que no me ha dado por lo sobrenatural (todavía). Solo quiero compartir contigo un sencillo sistema para elevar una lectura de un acto básico —ojos y papel—  a un momento especial , una experiencia extrasensorial.

Leer un libro significa poner todos tus sentidos entre sus páginas, bien sea de forma física o imaginaria. Todas nuestras lecturas están repletas de sensaciones visuales, táctiles, olfativas, gustativas (las menos) y auditivas. Tocamos los ejemplares, imaginamos la historia, escuchamos en nuestra mente la voz del protagonista, aspiramos los olores descritos… Cuando entras de lleno en una historia te dejas llevar por estas sensaciones.

¿Existe alguien inmune al olor de las páginas impresas de un libro? He encontrado hasta velas con ese olor…

 

Todas ellas, bien utilizadas, pueden potenciar tu lectura para convertir que sea algo más que pasar páginas e imaginar una historia. Hoy quiero hablarte de la dimensión auditiva, en concreto de la música que, junto con la literatura, siempre ha estado presente en mi vida.

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Suplantación de identidad en la novela negra árabe: Yasmina Khadra

novela negra árabe

Entiendo que es habitual, que la suplantación de la identidad para los escritores es el pan nuestro de cada día. Incluso en la novela negra árabe, pero ahondaré en esto más tarde.  Ahora te cuento algo que me ha sucedido hoy mismo cuando preparaba este artículo. Es curioso.  Es una conversación de una red social  en la que me he encontrado esta respuesta…

Esta respuesta me ha hecho pensar que el asunto está mucho más extendido y aceptado de lo que yo creía

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3 mentiras en torno a la novela negra. Vamos a contar mentiras.

 

Llevo un tiempo algo obsesionada con el asunto de las mentiras en la novela negra. Puede que sea por leer tanto del género, o puede que tenga que ver con Vamos a contar mentiras, el libro de relatos que mis cuatro compañeras y yo llevamos preparando un año y que gira en torno al engaño y del que os adelanto algunos detalles un poco más adelante.

En cualquier caso, la mentira es algo que me pone las pecas en pie de guerra y me da que pensar. Y si hablamos de novela negra, bastante más porque no hay semana en la que no surjan a mi alrededor preguntas que plantan sobre la mesa alguna de las falsedades con las que se ha bautizado a la novela negra. Y eso, me enciende. Continue reading

11 maneras de arruinar por completo una novela negra

Como lectora voraz de género negro, a lo largo del camino me he encontrado con todo tipo de novelas. Algunas me han gustado más, otras menos. Unas las recomiendo a ojos cerrados, otras tienen su público específico, pero todas tienen su valor.

Soy consciente del tiempo que ha invertido el escritor en inventar su historia, en armar la escaleta o  en trazar el camino que va a llevar el argumento, las incontables horas de redacción, revisión y corrección… Todo con la ilusión de que su obra llegue a tus manos lectoras. Y resulta que lees la novela y no te gusta.¿Y ahora qué hago, la reseño? No. Prefiero no hacer una reseña negativa precisamente porque valoro el esfuerzo del autor. Continue reading