Asesinos natos

Asesinos natos en novela negra

El asesino nato es un personaje decisivo en lo negrocriminal. Uno de los motores de la historia. Si el investigador es el Ying, el criminal es el Yang. No puede existir uno sin el otro. Y a los lectores no nos gusta cualquier asesino, no. Debe tener una serie de características que no le hagan parecer un limaco, que lo conviertan en tridimensional y además que tenga cierto atractivo.

Porque no me lo negarás, nos va el morbo. Aceptar (hasta cierto punto) las reflexiones y hechos de un criminal te crea un dilema moral, un runrún que no te deja indiferente frente al personaje o frente a la historia. Y eso mola. Te engancha porque quieres entender, quieres saber por qué lo hizo y si recibirá su castigo o incluso si lo merece. Pero ojo que no todos los asesinos son iguales.

El fortuito


Esta es la peor opción de todas para un escritor porque el lector se suele sentir engañado ya que espera algún motivo oculto tras un crimen, no que haya sido por accidente. A mí en concreto, después de doscientas páginas siguiendo una investigación criminal, sospechosos, pistas, motivaciones ocultas, secretos y demás, encontrar que “uy, fue por casualidad” no me suele hacer gracia. Pero hay algunas excepciones. Si la trama se desenvuelve muy, muy bien, el lector puede llegar a perdonar que el asesino lo haya sido de manera accidental, aunque insisto, no es lo habitual.

El que lo hace en serie


De un tiempo a esta parte corren ríos de tinta sobre este tipo de personaje. Se ha pasado de escribir de  un crimen único sobre el que gira la novela al completo a novelas con varios asesinatos independientemente del lugar donde transcurra la acción Esto me hace mucha gracia, la verdad, porque me he encontrado con historias negrocriminales de pueblos y aldeas  en los que con tanto crimen no sé si queda algún habitante vivo. Es lo que tienen las modas.

El asesino nato que tiene un motivo


Para mí este es el asesino estrella. Un personaje con una razón profunda, porque si tiene una motivación, eso implica, de manera frecuente, que vas a ir conociéndolo poco a poco. Y además, por lo general, las razones que se ocultan tras el crimen se van desentramando en el desarrollo de la historia (una de las características básicas de los page – turner, esas novelas que te mantienen despierta hasta las dos de la mañana diciéndote a ti misma eso del “solo un capítulo más”). ¿Cuáles son los motivos más recurrentes?

 Amor

Aquí cabe de todo; celos, lujuria… El motivo más antiguo del mundo y sin embargo uno de los que sigue dando los mejores argumentos para una novela negrocriminal. Compartir por obligación un amor, sospechas de infidelidad, celos fundados o infundados, amores imposibles, amores tóxicos… Un sinfín de posibilidades que el género negro ha explotado con potencia.

Venganza y justicia

Otra de las razones a las que más se recurre porque ¿qué motiva más a una persona que su sed de venganza y justicia? Un padre injustamente acusado, una pena carcelaria cumplida por error, una mala jugada de otro criminal de la banda… Y nunca nos cansamos porque este motivo es una de las mejores causas para empatizar con el asesino nato. ¿Quién no ha sentido alguna vez en su vida que lo que le estaba pasando o lo que le estaban haciendo era una injusticia? Ajá, ¡te pillé!

Envidia

Este motivo en cambio no es demasiado popular para la empatía con el personaje. Aleja al asesino de nuestros ideales porque nadie quiere ser tachado de envidioso (además tenemos una facilidad pasmosa para descubrir la envidia en los hechos de los demás y no reconocerla en los nuestros). Pero sí que llegamos a entenderla: querer el tren de vida de nuestro apuesto y flamante vecino no es algo tan difícil de comprender ¿verdad?

Económico

Otro de los motivos clásicos por excelencia, el mardito parné. Aquí también caben todo tipo de delitos monetarios: fraudes, diferencias por el reparto de un botín, avaricia, y todo tipo de etcéteras relacionadas con el vil metal.

Enfermedad mental

Partimos de la base de que nadie en su sano juicio asesinaría a otro ser humano, quizá por eso últimamente se han puesto muy de moda toda clase de psicópatas. Parece que de esa manera tratamos de explicar y aceptar la maldad.

Solo hay que echar un vistazo alrededor para darse cuenta de que el género negro se ha convertido (series, películas, novelas) en una suerte de “fábulas infantiles”, de aquellas en las que había enseñanza, moralina y todo terminaba con cierta justicia. Creo que es justo por eso el motivo por el que algunos de los peores asesinos natos que llenan las novelas negras hoy día son psicópatas (algo diametralmente opuesto a nosotros), que hacen lo que hacen, cómo lo hacen (cosa que nosotros nunca haríamos) y reciben su consiguiente merecido (ya nos quedamos tranquilitos en la butaca, aunque es ficción (mira, que el malo reciba su dosis de justicia, apacigua y serena el alma ¿verdad?). Y a otra cosa, mariposa.

Asesinos natos devoto de San Porque sí

O el que no tiene un motivo fundado (dentro de una mente criminal, se entiende). Estos son los que más miedo dan porque cualquier nimiedad puede hacer de desencadenante y animarle a cometer un asesinato. Hay veces que es un estímulo cercano en el tiempo como el del cliente de este bar al que el camarero tardó en servirle más de lo que él esperaba pero otras veces (vamos de sándwiches) la incitación está diluida (o sencillamente no existe) como en el caso de este otro tipo que se dedicó a envenenar a sus compañeros de oficina echándoles veneno en sus almuerzos.

Un buen ramillete de asesinos natos, ¿no crees? Ahora es tu turno. ¿Cuál de ellos es tu favorito en ficción? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios. Nos vemos en breve, malincuente.

Lee, disfruta y cuéntame. No seas criminal.

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