Los piratas no estaban en el Caribe: ciberdelincuencia

Ocho de la mañana. Con las legañas aún puestas pero, en piloto automático “on” enciendo el ordenador de la oficina. No parece que responda. Parpadeo, me ajusto las gafas y presiono de nuevo el botón de encendido. Nada. Buf. Pues sí que comenzamos bien la semana. Justo entonces suena el teléfono y al levantar el auricular, una voz nerviosa y entrecortada me insta a no tocar el ordenador, sobre todo el correo electrónico.
—No tocar —repite como un autómata—, no tocar, por favor.
—Pero ¿qué ha pasado? ¿Hay alguna actualización?
—No toquéis por favor, nos han atacado.
—¿Atacado? —me despierto del todo, los ojos como dos pelotas de ping pong— ¿Quién?¿Cómo?
—Un ciberataque. Hasta nos piden rescate, no te digo más.
—Gensanta. ¿En serio?
—Y tanto. Hala, luego hablamos y sobre todo acuérdate…
—Sí, sí. No toco nada. Continue reading