Splash. Llegó la segunda ola

Lo que tanto temía se ha convertido en realidad.  Una segunda ola. Y aún no se tiene la seguridad de que en unos meses pueda venir otra más. El caso es que quien más o quien menos se encuentra en distinto grado de confinamiento. Esto, en principio es un momento ideal para leer, pero si te sucede como a mí, la teoría no se alinea con la práctica.

Durante el primer confinamiento pasé horas viendo cómo mis compañeras de letras y lecturas publicaban en redes sociales la cantidad de libros que estaban leyendo (además de los panes de masa madre que muchas se habían animado a hacer) sin que mis neuronas reaccionasen de forma positiva ni a lo uno ni a lo otro.

La lectura, que en otros momentos vitales me había servido de válvula de escape, se me escurría ahora entre los dedos. No encontraba el libro adecuado ni la forma de concentrarme más allá de un montón de páginas en la historia que estaba leyendo. Además me sentía muy frustrada porque no conseguía sacar ningún bienestar de una actividad que siempre había sido  muy placentera.

Así que me encontré en mitad de una pandemia, encerrada entre las cuatro paredes de mi casa, haciendo de animadora sociocultural de mi familia pero con una mochila llena de libros comenzados y abandonados y una sensación de vacío tremenda. Pero no iba a dejar que las cosas se quedasen de esta forma.

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Alguien tiene que hacerlo

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Mirillera negrocriminal

A Petra aún le escuece la palabra con la que su hijo se dirigió a ella el último domingo. Mirillera. Cuando él se lo dijo sintió una bola de fuego que la incendiaba por dentro. Pero si no llega a ser por ella, a Don Fulgencio lo hubieran dejado durmiendo la siesta eterna en el segundo B. Todos los vecinos estaban de vacaciones y nadie había echado en falta al anciano ni notó olor alguno excepto ella. Por eso llamó a sus hijos. Unos desagradecidos según Don Fulgencio. Ni tiempo para visitarle sacaban de mes en mes. Llegaron unas horas después de su llamada y ni siquiera la avisaron. Se enteró de todo, o más bien lo imaginó, detrás de la mirilla.  Continue reading