Uno es casualidad, dos coincidencia, tres… Acción de guerra

Acción de guerra, sí. ¿Por qué? Si haces caso al cine hollywodiense, las teleseries, algunas novelas inverosímiles o a las películas de antena tres de la sobremesa, puede que creas que detener a un criminal es una cosa más o menos sencilla. Pues siento decirte que no es así. En algunos casos la caza de un asesino se debe a una acción fortuita o a la suerte, pero en otros, se logra gracias a la pericia de los investigadores o a los algoritmos informáticos. Sí, has leído bien. También hay programas que actúan en favor de las víctimas para poder hacer justicia, en seguida te lo cuento. Lo que está claro es que la fortuna poco tiene que ver la mayor parte de las veces, y si no, lee, lee…

Uno es casualidad


En la época en la que el ADN era casi hablar de ciencia ficción hubo investigadores y científicos que se encargaron de recoger y procesar pruebas, aunque en aquel momento esa precaución no sirviera de nada. Gracias a ellos hoy existe un banco de ADN enorme a la espera de ser cotejado con los indicios que se toman en las escenas de los crímenes y, gracias al proyecto DNA Doe, del que ya te hablé aquí, los investigadores han podido resolver crímenes ocurridos cuatro décadas atrás.

Por si no has podido leer el artículo que te decía, te doy unas pistas.

En un primer momento, la idea de recopilar datos de ADN surgió para obtener información a nivel genealógico, sin ir más allá. Pero, poco después, se vio el campo que se abría a nivel criminalístico. Sin embargo, hay tantas espinas éticas que desata que, de momento, esto es una acción posible solo si es voluntaria. De hecho, las webs con los árboles genealógicos de dos familiares de una víctima de asesinato fueron el primer paso para resolver un crimen del que no se sabía ni la identidad de las víctimas ni la del asesino.

Si te interesa la noticia puedes leerla aquí

Dos es coincidencia

El MAP o Murder Accountability Project


Puede que una vez se trate de una casualidad, pero… ¿Y si el criminal ha actuado varias veces? Ya no es un acto fortuito. Entonces, ¿cómo saber si esto ha sucedido? Pues gracias a un programa informático en el que se vuelcan datos sobre miles de víctimas de homicidios sin resolver (modus operandi, tipo de víctima, etc).

Este programa se ha puesto en marcha en Chicago y toda esa información ha dado como resultado 51 casos con similitudes muy sorprendentes. Al comprobar que era un proyecto viable también se han analizado patrones en otros lugares como Indiana y Cleveland con resultados muy positivos (la confesión de un asesino al menos). De esta forma se intenta establecer si el responsable de varias muertes se debe a un patrón concreto de un asesino en serie a pesar de que entre sus víctimas hayan pasado muchos años.

Si te parece interesante, esta es su web.

 

Tres veces es… Acción de guerra


¿Qué sucede cuando no hay ninguna duda acerca de la autoría de un asesinato pero no existen suficientes pruebas o estas son circunstanciales? Bueno, hay operaciones como esta de Mr. Big, pero su costo y las grandes dudas éticas que desata la hacen complicada para replicar estas acciones en todos los casos abiertos.

Ya hemos visto que para cazar al criminal a veces es necesario una toma de ADN, pero si el asesino es muy cuidadoso y no deja ningún tipo de resto biológico al alcance de la policía, ¿qué sucede? ¿Los investigadores se dan por vencidos? No. Ponen a trabajar la materia gris, como Poirot. Y así llegamos a la tercera vía, la acción de guerra.

Sí. Hay soluciones que algunos investigadores avispados ponen en marcha con muy buen resultado a la hora de detener a un asesino y violador. Aunque el criminal esté libre, sea un adorable ancianito de 82 primaveras y haga cuarenta años de su crimen. Tan sencillo (o tan complicado) como “engañar” al asesino con una encuesta para conocer la satisfacción de los vecinos de la comunidad con los servicios de la zona.

Un formulario, un sobre con la solapa engomada y la promesa de que sus respuestas serían anónimas. Confianza. La lengua del hombre pasa por la solapa del sobre y con esa prueba de ADN, caso cerrado. Lástima que tuvieran que pasar cuarenta años.

Si quieres leer la noticia puedes hacerlo aquí.

 

Como escritora, una de las cosas que más me preocupa es la verosimilitud en todo aquello que narro, de ahí mi curiosidad por este tipo de temas en los que la ficción y la realidad difuminan la frontera que las separa. Tampoco es un secreto que los recovecos del ADN me interesan mucho.

Por eso trato de documentarme al máximo y por eso busco (y comparto contigo) artículos como este. Dime, ¿a ti también te obsesionan las ventajas e inconvenientes que puede conllevar una prueba de ADN? Te espero en los comentarios y si quieres, cada mes en nuestro espacio de encuentro clandestino, el Bullet Inn. ¡Anímate!


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