Se te nota en la mirada o cómo detectar una mentira.

Te contaba por aquí que este documental me sacudió por dentro. Cuando lo vi me resonó por varios motivos. Entre otros, por un giro inesperado en el juicio que dejó en cueros a la acusación. A partir de ese momento, los interrogatorios del documental tomaron otra dimensión para mí. Una de las cosas que más me interesa y por las que pierdo horas y horas en libros y el agujero negro de la red es la investigación psicológica sobre el comportamiento humano. En concreto el comportamiento que se sale de la norma. Y en este caso la cabeza me dio vuelta. ¿Por qué? Porque estaba claro que el testigo mentía. Era tan, pero tan evidente que daba vergüenza y hasta rabia. Ah, las mentiras.

Entonces mis engranajes se pusieron a funcionar, ¿y si la mentira no hubiese sido tan evidente? ¿Y si el testigo hubiera sido un fuera de serie en armar mentiras? Bueno, el tribunal siempre podía haberse apoyado en sistemas como el polígrafo o en algún experto en comportamiento no verbal, aunque aquí no se lleve demasiado este tipo de disciplina en los juicios.

Si, ya sé que leer el comportamiento no verbal no es una ciencia exacta, pero por un minuto haz memoria y dime ¿cuántas veces ese sexto sentido te ha salvado de situaciones complicadas? ¿Por qué? ¿A qué se debe? ¿Deberíamos hacerle más caso? ¿Por qué hay personas que parecen tenerlo más desarrollado que otras, son especiales?

Vamos a detectar mentiras


Las mentiras me obsesionan, ya lo pudiste comprobar hace casi un año, cuando Pilar, Laila, Inma y yo publicamos el libro de relatos Vamos a contar mentiras. Pero ¿por qué?

Me fascinan los engranajes mentales que permiten en apenas unos segundos, tras conocer a una persona, aceptar sus señales como verdaderas o te alertan de que algo no va demasiado bien. Es el conocido como sexto sentido, intuición, olfato… Pero no es algo sobrenatural, sino que tiene una base real en un conjunto de indicadores del comportamiento: microexpresiones faciales, movimientos oculares, respuestas corporales, etc. El conjunto de todos elementos nos da una idea aproximada de la credibilidad del discurso de una persona en tan solo unos instantes. A veces, tan solo con una mirada.

Los ojos, el espejo del alma


Te presentan a una persona y esta rehúye tu mirada. ¿Será timidez? ¿Tiene algo que ocultar? Haces una pregunta comprometida a alguien conocido y te responde de forma huidiza. ¿Parpadea ante la sorpresa por tu cuestión? ¿Hacia dónde se dirige su mirada cuando te contesta? ¿Es indicativo de sus pensamientos y de si la respuesta será cierta o no? Los expertos en Programación Neurolingüistica (PNL) lo tienen claro.

Según estos profesionales existen tres niveles según la altura de la mirada:

  • Mirada alta:Nivel visual (el sujeto habla de elementos relativos a la visión)

  • Mirada media: Nivel auditivo (el sujeto habla de elementos relativos a la audición).

  • Mirada baja: Nivel kinestésico (el sujeto habla de elementos sensitivos)

Si te quedas con esta parte, tan solo tendrás la indicación de en qué está basando la respuesta el individuo; en un recuerdo visual, auditivo o sensorial. Pero la PNL va un poquito más allá y te asegura que la dirección en la que miren los ojos de tu interlocutor será determinante para saber si miente o si dice la verdad. Así:

  • Mirada hacia la derecha: construcción o elaboración de un recuerdo.

    • Esto significa que la persona no está rescatando una imagen, sonido o sensación de su memoria sino que lo está elaborando sobre la marcha, con lo que las probabilidades de que lo que cuenta sea mentira son bastante altas.
  • Mirada hacia la izquierda: rescate de un recuerdo.

    • En este caso, el sujeto recurre a su memoria para retomar una imagen sonido o sensación ya vivida y, por lo tanto la probabilidad de que esté diciendo la verdad es más alta.

La excepción que confirma la regla.


En mi época, llamábamos así al agujerito de la regla. Si, teníamos una gracia tremenda, lo sé. Pero era algo bastante gráfico y nos servía para recordar este ítem en filosofía. Bueno, recuerdos aparte y volviendo a la programación neurolingüística y a las mentiras, también en este método hay que tener en cuenta unas cuantas excepciones.

  • Los expertos en mentiras: Así como hay personas capaces de engañar al polígrafo, también las hay con Máster en la Carrera de Embustes y Mentiras. Si bien es difícil porque hay que mantener estables una serie de elementos (memoria para recordar la mentira de “pe a pa” y habilidad para controlar el lenguaje no verbal), hay quien es capaz de mentir con aplomo.

 

  • Zurdos versus diestros: ¿recuerdas todo lo que te he comentado hasta ahora? Bien. Pues si la persona con la que tratas es zurda, debes aplicar el tema de la dirección de la mirada justo al contrario de manera que si los ojos de tu interlocutor se dirigen hacia la derecha sería más probable que estuviera diciéndote la verdad. Pero si su mirada se dirige a la izquierda, ojo cuidao que te la está intentando colar. Así que para saber si alguien te la está dando con queso, deberías conocer si es diestro o zurdo (cosa que también se puede ocultar… La cosa se complica para descubrir la verdad, ¿verdad?).

 

  • Por último, hay algo que debes tener en cuenta. La modificación de recuerdos. La Psicología nos muestra y nosotros lo vemos en el día a día. Cuando te reúnes con tus amigos y recordáis una de vuestras “hazañas”, ¿lo recordáis todos de igual forma? Me juego un euro ganador a que no. El cerebro tiene herramientas para modificar, alterar y distorsionar recuerdos por diferentes motivos. Puede que hayas vivido una situación dramática y tu mente haya decidido recordarlo de manera más aceptable, puede que sencillamente no te acuerdes de todos los datos y tu mente haya rellenado los huecos que faltan con información que crees correcta… En cualquier caso, hay que tener presente que nuestro cerebro recupera información que se acerca a la realidad, pero que en realidad es un recuerdo imperfecto de una situación concreta.

 

En definitiva, como te decía al principio, captar si alguien te miente o si te está diciendo la verdad no es un superpoder, sino que requiere ante todo la observación y valoración de varios elementos, no solo el lenguaje corporal y la mirada (que nos dan muchas pistas, eso es cierto). También es interesante tener en cuenta la forma de hablar (respuestas rápidas y algunos tipos de palabras también son pistas de que no te están diciendo toda la verdad como te conté aquí).

Me gusta investigar en estos asuntos, siempre me han interesado, pero además creo que saberlos son muy convenientes para escribir. Poder recrear una escena en la que un personaje miente y utiliza algunos de estos recursos da verosimilitud y credibilidad tanto al personaje como a la historia. ¿Te atreverías ahora que los conoces a detectarlos en DO, RE o en tu lectura actual? Me encantaría conocer tu opinión.

Y si te apetece que charlemos mensualmente de estos u otros temas, te animo a que te suscribas al Bullet Inn. Te espero.


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