Reseña: Justo de Carlos Bassas del Rey

Nostalgia


Cualquier tiempo pasado fue mejor, dicen. También porque lo barniza una pátina de brillo que lo hace especial, tierno y en la mayor parte de las ocasiones, mejor de lo que realmente fue. Pero en Justo esta nostalgia está teñida de rabia por un pasado que se ha perdido y un futuro que no ha podido ser.

ARGUMENTO


Justo es un anciano, pero no por ello es el hombre calmado e inocente que se espera de una persona de la tercera edad. Él es uno de los 36 Lamed Vav Tzadizim, uno de los 36 justos que protegen el mundo. Si tan solo uno de ellos faltara, decía su madre, Dios nos libre, Dios no lo quiera, Dios nos proteja, el mundo se iría a tomar por el culo de inmediato.
Así que Justo se toma su trabajo con toda la seriedad que supone su destino. Vive en Barcelona, pasea, pasa el tiempo con sus amigos, en el bar de Damián, con los encuentros con Remedios de quien ni siquiera él sabe que está enamorado, pero a la vez reparte justicia. Hace años que aceptó a su sombra, y su por qué en el mundo.
Para quien se cruza con él no es más que un anciano gruñón, como tantos otros, que ve en el cambio y la evolución de la ciudad y de los negocios un mal para la sociedad antes que el progreso al que hace referencia la aborregada turba social. No escatima en críticas hacia los nuevos negocios gastronómicos, hacia las barberías y mucho más descarnada hacia la gente que se excusa y agacha la cabeza ante las injusticias. Por eso es necesaria su labor.
“El mundo está infestado de tibios que observan la alambrada y creen que las púas son capullos por florecer”
Pero cuando decide acabar con el Milongas, su identidad oculta se tambalea, su vida cambia y su círculo cercano comienza a estar en peligro. ¿Por qué Justo ha decidido matar al Milongas y poner en peligro a su edad todo cuanto le rodea?

IMPRESIONES


Conocí a Carlos Bassas del Rey cuando aún era Comisario de la Pamplona Negra y me decidí a leer Aki y el misterio de los cerezos una novela más convencional a nivel narrativo.  Continúe con Mal trago que en la que ya su estilo peculiar empezaba a despuntar y que me dejó una sensación muy interesante para mí. Una especie de incomodidad tremenda por la historia en sí y ese final ¡ah, qué final!
Y esta última la tenía enlistada en la Infinita antes de que llegase a ser premio Hammett aunque su lectura ha llegado después.
La verdad es que no me extraña el premio, porque está más que merecido y sigue la línea de las últimas novelas premiadas que  se han basado en historias un poco diferentes a nivel estilístico. Y valorar este aspecto, tiene su motivo porque, como se suele decir, ya está todo contado y dicho así que la originalidad ahora viene por la forma de contar la historia, más que por el argumento en sí (que también tiene importancia, ojo).
En el caso de Justo la narrativa es muy cuidada, está muy escogida. El conteo de palabras hace honor a su título y, lo llamativo, es que aunque el formato base de su estilo sea la frase (una línea, una frase) y no el párrafo, eso no acelera el ritmo de la lectura. Es más bien al contrario, precisamente por eso, porque no son frases cortas seguidas sino que son frases cortas en cada línea dan, en mi opinión, un tono más reflexivo. Tiendes más a pensar qué significa cada frase o imprime mayor impresión en tu cerebro cuando las estás leyendo, quizá. Tampoco los capítulos no son especialmente largos ni las descripciones, pero son certeras.
Las acciones y los pensamientos del protagonista cobran tanta importancia como el ambiente y el escenario. Esa Barcelona a la que Justo echa de menos, y sospecho que Carlos también porque describe a la ciudad con la dulzura y pena que dan la distancia y los años. Esa nostalgia a la que hacía referencia al principio de la reseña es un reflejo ficcionado del autor en el personaje al igual que el amor por los libros y por el cine que tiene Justo.
Y es que al personaje es imposible no cogerle cariño. Es una delicia a pesar de ser un justiciero (o quizá también por eso). Me enternecen sus dudas, me divierten sus reflexiones y críticas agudas. Algo tiene que ver también ese narrador en primera persona que se dirige al lector en varias ocasiones a lo largo de la novela y rompe la distancia (si es que la hubiera) entre la página y la mente del lector.
En cuanto a las críticas sociales, quizá es que me estoy haciendo mayor, pero coincido con Justo en muchas cosas. Subrayo ese desprecio al postureo actual, y abogo por esa necesidad de volver a lo auténtico, a lo de verdad. A dejar de ser socialmente aceptables y correctos y a llamar a las cosas por su nombre.
” Para hacer justicia es necesario ser implacable y los buenos son débiles, pusilánimes incapaces de hacer lo que hay que hacer. No es ser bueno, es ser justo.”

TE GUSTARA SI


  • Estás abierto a nuevos estilos narrativos.
  • Adoras a la tercera edad.
  • Has sentido añoranza de un lugar alguna vez.

¡Feliz lectura!


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Cinco novelas negras que Daenerys Targarian debería haber leído sí o sí.

Ahora que parece que ha pasado el furor de la última temporada de GOT, quizá es el momento de recuperar una de las protagonistas más polémicas de la serie: Daenerys Targarian. Es un personaje que, junto con Arya, ha causado sensación y cuyo destino final en la serie ha suscitado cientos de miles de comentarios en redes sociales. No seré yo quien entre a debatir al respecto, pero sí que, llegado el caso, si el personaje se hiciera real, tendría unas palabrillas con ella. Porque estoy segura de que leer, lo que viene siendo leer novela negra, no ha leído mucho porque si no, otro gallo le hubiera cantado (y hasta ahí puedo contar).

¿Qué le diría y cuales serían mis recomendaciones para Khaleesi? Bien, me centraría en cinco aspectos que son fundamentales para el devenir de la historia. Ella no es dada a hablar mucho, no le emocionan demasiado los secretos aunque su círculo está plagado de ellos. También de traiciones. La casa familiar tiene un fuerte componente de locura que, junto con la violencia y crueldad de la que son capaces, suele dejar a los Targarian en muy mala posición (aunque en el fondo puedan tener buenas intenciones como liberar a un pueblo). Los de “Fuego y Sangre” deberían tener un poquito de control. Al hilo de lo del control también le hablaría de la medida correcta de la venganza y, por último, de los mitos. Que me parece a mí que esto de los dragones se le ha subido a la cabeza y no sabe que hay otros muchos seres por ahí tan fantásticos como su tresena. Continue reading