¿Volveré a escribir novela negra?

Este verano la desconexión digital de redes ha sido, además de necesaria, productiva. Incluso he llegado a pensar en si volveré a escribir novela negra. ¿Los motivos? Verás, el tiempo me ha cundido algo más y también lo he dedicado a refitolear algunas cosas a las que, hasta el momento, no había prestado demasiada atención. Ya sabes que me encantan las series y los true crime, de los que te hablé aquí y aquí. Pero ahora he descubierto los documentales (no, los de la 2 no, las series documentales). El primero que vimos fue ” Muerte en León”, que relata los hechos del asesinato de la presidenta de León, creo que con gran acierto.

El caso


No sé si conoces el caso, pero te pongo en antecedentes en un ti tá.  El documental muestra parte de la investigación y el juicio por el asesinato en 2014 de la presidenta de la Diputación y del PP leonés, Isabel Carrasco en la pasarela del río Bernesga. Un asesinato en el que están envueltas Montserrat González (madre y autora de los disparos), Triana Martínez (hija/ victima de acoso), y Raquel Gago (policía, amiga de la hija y quien entregó el arma homicida).
El punto de partida es el acoso laboral al que sometía Isabel a Triana y supuestamente, por ese motivo, Montserrat, al ver a su hija destruída emocionalmente, decide tomar cartas en el asunto y matar a Isabel. Parece que entre Montserrat, Triana y Raquel, elaboran una tela de araña para llevar a cabo el crimen, y la docuserie trata de esclarecer si esto tiene una base fundada o no.

Confesiones


El documental de Justin Webster pone sobre la mesa los motivos del crimen, las diferentes perspectivas de las personas implicadas directa o indirectamente y lanza información con la que es imposible no construir algunas hipótesis al respecto. Como siempre, después de ver algo en común, el Sociólogo y yo tenemos un ratito de charla sobre qué nos ha parecido, y este caso no iba a ser menos. Lo que no se esperaba el Socio es que le dijera que, después de ver este documental, quizá cambiase de género literario, que quizá era el momento de dejar de escribir novela negra.
Se quedó helado. Lo entiendo, porque llevo años con este género que me tiene enamorada. Pero hay un motivo para mi respuesta. La novela en general y la negra en particular siempre han sido para mí una forma de entretenimiento, de evasión. Sumergirme en las páginas de un libro negrocriminal era una manera fácil y rápida de despegarme de la realidad porque hasta el momento (y cruzo los dedos) todos los hechos que suceden en este tipo de novelas se alejan años luz de mi vida cotidiana, de mi contexto social, y del entorno en el que vivo.
Pero ay.
Este documental me ha hecho ver las cosas de otra manera. Muerte en León trata un asesinato real, en una ciudad real que no dista tanto de la mía (ni en tamaño ni en distancia), por lo que esa sensación de alejamiento, de diversión y evasión al leer algo ficticio se ha venido abajo.
Y no es que de repente me haya dado cuenta de que esto sucede a diario, sería de una inocencia que raya en la estupidez. Solo hay que ver las noticias. Es sencillamente que los true crime que he leído hasta el momento también quedaban bastante lejos o bien por la época o por el lugar en el que se desarrollaban.
Por ejemplo A sangre fría de Capote, es un true crime espeluznante, pero puedo mantener la distancia porque ha sucedido lejos en el tiempo y localización.  Y esto tampoco quiere decir que no me gusten las novelas realistas, que sí que me gustan y las disfruto, pero en ellas, los crímenes (si es que los hay) suelen ser hechos tangenciales y generalmente ficticios.

Removiendo conciencias


Sin embargo, en este documental me he encontrado cara a cara con testigos que no son fiables, con una víctima que se las trae, una trama conspirativa a nivel político alrededor del crimen, giros inesperados, hilos de los que sorprendentemente nadie ha tirado para investigar, odio, rencillas, asuntos turbios, abogados que utilizan recursos bastante interesantes… Vaya, todo cuanto una novela negrocriminal puede necesitar.
Pero el problema es que NO es una novela. Estos hechos no han salido de la mente de ninguna escritora sino que es un crimen real en una ciudad real, hace tan solo unos años… Difícil no darse cuenta y no empatizar de alguna manera con todo lo que sucedió. Con Triana y los supuestos malos tratos y presiones por parte de Isabel, con Montserrat y la necesidad de proteger a su hija a cualquier costa, con Isabel y sus dificultades para mantener su puesto dentro del partido.
Y las preguntas que surgen: el perfil de la madre no encaja con una mujer resuelta que pueda conseguir un arma tan alegremente; el padre de Triana es comisario; Triana no parece el tipo de mujer que se dejase ningunear y se sospecha que tiene una aventura o una relación con un alto cargo político; ¿qué pinta en todo este tinglado Raquel Gago, la policía amiga de Triana que entregó el arma cuando la encontró en su coche?, ¿la actuación de la policía fue correcta o estuvo dirigida? y en ese caso ¿quién está detrás?, ¿el crimen fue por motivos personales o hubo una conspiración política en contra de Isabel, una mujer de carácter complicado que no se dejaba doblegar?

¿Volveré a escribir novela negra?


Estas son preguntas que suelo hacerme cuando termino una novela, acerca de la trama, de las actuaciones de los personajes…, pero que en este caso no tratan sobre algo ficticio. Y eso cambia las reglas. Mucho. La moral y la ética están en juego. La ficción se vuelve realidad. Y la realidad duele, escuece y da miedo. Así que, te recomiendo el documental si no lo has visto y yo, mientras tanto, voy a repensarme un poquito lo de escribir novela negra…

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4 thoughts on “¿Volveré a escribir novela negra?

  1. La verdad, Izaskun, que mientras escribas, dará igual que sea novela negra, novela realista o folletines románticos. Lo importante es que escribas (por el bien de tus lectores, entre los que me incluyo) y que te encuentres a gusto con lo que tienes entre manos.

    Da un poco de vértigo descubrir que lo que hasta hace nada estaba tan lejos resulta que está más cerca de lo que parece.

    Te ha quedado un post de enmarcar.

    Besotes,

    Pilar

  2. La novela negra y la ética y moral para mí no pueden separarse, sean ficción y o realidad ficcionada. Y creo que no hay mejor género que este para denunciar toda la basura que nos rodea (y no hablo del cambio climático). Espero no perderte como autora noir. Biquiños!

    1. Ha sido una sensación después de ver esta serie, Cris. Es cierto que este es el mejor género de denuncia, y estoy decidida a continuar en él aunque quizá matice más el camino a seguir. Un abrazote, riquiña.

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