3 mentiras en torno a la novela negra. Vamos a contar mentiras.

 

Llevo un tiempo algo obsesionada con el asunto de las mentiras en la novela negra. Puede que sea por leer tanto del género, o puede que tenga que ver con Vamos a contar mentiras, el libro de relatos que mis cuatro compañeras y yo llevamos preparando un año y que gira en torno al engaño y del que os adelanto algunos detalles un poco más adelante.

En cualquier caso, la mentira es algo que me pone las pecas en pie de guerra y me da que pensar. Y si hablamos de novela negra, bastante más porque no hay semana en la que no surjan a mi alrededor preguntas que plantan sobre la mesa alguna de las falsedades con las que se ha bautizado a la novela negra. Y eso, me enciende.

Mentira número uno: el género negro no es literatura, solo es entretenimiento


Vayamos por partes, que dijo el Destripador (ya lo sé, es un chiste manido y soso pero combato el mal genio con humor del malo, es uno de mis encantos, no me odies). Que digo yo, solo con que la novela sea entretenida el asunto ya es significativo y tiene su valor.

Pero hay una corriente de sesudos personajes que le niegan al género la importancia que tiene porque no son novelas extensas y aburridísimas. Porque —como bien señalaba Paco Camarasa— hay quien “considera que un acto puramente agradable no puede ser meritorio”. Como si leer un ladrillo de 1000 páginas absolutamente tedioso fuera literario y pasártelo bomba con la lectura de un thriller, por ejemplo, condenable.

Si, si. No me digas más. Tu vida es una fiesta continua. Se te ve en la mirada. A propósito, ¿qué estás leyendo?

 

Por eso invito a todos los que piensan así a recordar cuanto hayan leído y les haya resultado agradable. Comencemos con los clásicos: El Lazarillo de Tormes, 144 páginas en las que un pícaro chiquillo muestra la realidad social de la época. En tan breve espacio sufre en propias carnes aventuras y desventuras que hacen las delicias de los lectores. Como no es un libro largo, pesado, grave, serio y sesudo, ¿tampoco es literatura?

 

Con el numero dos: es una moda pasajera


Bueno, me vas a perdonar la grosería pero dicen que la opinión es como el culo. Todo el mundo tiene una. Y merece el respeto de todos los demás. Respeto a quien cree que la novela negra ha sufrido un boom mediático y que esa burbuja va a estallar en breve, pero tengo mis argumentos para rebatir ese razonamiento.

Desde Edipo Rey (año 430 antes de Cristo), pasando por las tragedias de Shakespeare, Poe, Agatha Christie, Hammet y un largo listado de autores y, tanto en occidente como en oriente (los casos del juez Di basados en textos sobre un personaje real del siglo VII), el género negro ha estado presente con mayor o menor relevancia a lo largo de la Historia.

Venga, Jacinto, cuenta uno de terror a ver si esta noche con eso del miedo hay kurrumutxus.

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Cuentos a la luz de la hoguera, fábulas infantiles para narrar antes de dormir, aventuras de folletines y relatos y novelas… La humanidad lleva contándose historias desde sus inicios y, en la mayor parte de estas narraciones existen los elementos básicos de la novela negra: delitos, crímenes, víctimas, investigadores, etc. Nos gusta. Somos los vecinos mirilleros que observan lo que pasa en el descansillo detrás de la barrera. Leyendo, desde la acogedora protección de nuestro sofá y manta, sobre las miserias humanas y las desigualdades sociales. Y no, este interés  no es una moda pasajera sino un factor consustancial al ser humano.

Así que en mi opinión y, como le dije a Alejandro Moreno por estos lares, a la novela negra, le queda cuerda para rato.

 

Y en tercer lugar: la novela negra es solo el relato de un crimen y una estructura repetitiva.


A ver, que no me meto yo con las estructuras de otros géneros (chico busca chica o protagonista abatido que después de tres encuentros con su antagonista superará sus miedos y volverá reforzado de la dramática experiencia por ejemplo), y reconozco que hay un sector dentro de los lectores que va buscando específicamente eso. Que un libro de un determinado género cumpla los requisitos que se le presuponen ha de tener.

Aristóteles no falla en la estructura: planteamiento, nudo y desenlace. Prácticamente todos los libros cumplen esa premisa. Y nunca le han tachado de cansino, que yo sepa.

 

Pero por lo que no paso es porque se asegure que la novela negra es tan solo el relato de un crimen. Nein, nein. No solo porque en el género negro tienen cabida todo tipo de delitos (no solo el crimen en sí), sino porque la novela negra ha evolucionado y en muchas ocasiones el asesinato pasa a un segundo lugar porque el autor lo utiliza como excusa para mostrar la corrupción, el odio, la desigualdad y las injusticias sociales.

El autor de novela negra ha tomado el testigo de los medios de comunicación que en la actualidad, parecen estar mercantilizados y revelan poca objetividad en sus noticias y reportajes. Y no nos engañemos. ¿Qué podemos encontrar en nuestras calles? Justo lo que denuncia gran parte de los escritores y novelas del género negro.

Me parece a mí que muchas de estas críticas llegan porque la novela negra no es fácil de aceptar. Me explico. Son libros de lectura sencilla, sin recursos estilísticos complicados y sin florituras, pero que son molestos en tanto que lo que muestran no nos resulta sencillo de asimilar: trata de personas, corrupción política, empobrecimiento, desencanto social, etc.

A pesar de que el desenlace de estas novelas muestra de alguna forma cierta justicia social (el criminal suele tener algún tipo de castigo), son libros que producen inquietud e incertidumbre a nada que tengas un mínimo de conciencia individual y social. Por eso, en una sociedad como la nuestra, en la que tratamos de evitar el dolor, hay un sector de la población que ningunea este género. Prefieren evitar mirar cara a cara a la realidad. Porque duele, porque te señala directamente con el dedo como culpable de aquello que está sucediendo.

Vamos a contar mentiras


Por eso, hace casi un año, cinco escritoras (Inma, Laila, Pilar, Alicia y yo misma) esbozamos una idea. Escribir un libro de relatos que girase en torno a la mentira y el engaño. Cada una desde nuestro estilo: realista, contemporáneo, chick lit y criminal.

Así se gestó este Vamos a contar mentiras, un libro de relatos cuyos beneficios serán destinados íntegramente a Open Arms. De esta forma queremos contribuir a mejorar el futuro de aquellas personas que han sido seducidas con la mentira de un futuro prometedor pero cuya realidad pasa por mafias de personas, un mar embravecido y un sueño truncado que termina con una situación dramática.

El libro saldrá a la venta el próximo 29 de noviembre (aunque ya lo puedes reservar aquí en preventa), y mi relato para el mismo se titula Pétalos y espinas. Porque así es la realidad, como una rosa. De belleza efímera cubierta de agujas. Ojalá lo leas y te guste.

Me encantaría que te animases y colaborases con nosotras dándole máxima difusión. Es por una buena causa. Te dejo con el book tráiler.

Mientras tanto, ya sabes lee, disfruta y cuéntame. Soy toda oidos.

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2 thoughts on “3 mentiras en torno a la novela negra. Vamos a contar mentiras.

    1. Si, supongo que ese es uno de los motivos por los que siguen vivas estas mentiras. Pero también algunos lectores apoyan eso de que un libro, cuanto más grueso es, mejor novela. Si te contase, no te lo creerías. En fin, gracias por pasarte y comentar.
      Felices lecturas.

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