11 maneras de arruinar por completo una novela negra

Como lectora voraz de género negro, a lo largo del camino me he encontrado con todo tipo de novelas. Algunas me han gustado más, otras menos. Unas las recomiendo a ojos cerrados, otras tienen su público específico, pero todas tienen su valor.

Soy consciente del tiempo que ha invertido el escritor en inventar su historia, en armar la escaleta o  en trazar el camino que va a llevar el argumento, las incontables horas de redacción, revisión y corrección… Todo con la ilusión de que su obra llegue a tus manos lectoras. Y resulta que lees la novela y no te gusta.¿Y ahora qué hago, la reseño? No. Prefiero no hacer una reseña negativa precisamente porque valoro el esfuerzo del autor.

Peeeero ojo, eso no quiere decir que no tenga sangre en las venas. No. Porque hay cositas que no paso por alto. Ya ves.  Incluso creo que a veces un  libricidio debería estar permitido. Si. También en novela negra. Me da una rabia tremenda, pero reconozco que no hay cosa que más me reviente que encontrar en mi lectura alguno de estos once puntos que, en mi opinión, pueden arruinar por completo una novela negra.

Juro que todos los he encontrado en novelas reales, pero como defiende la sabiduría popular, aunque de alguna pista y en defensa de los escritores, diré el pecado y no el pecador. Allá vamos.

 

Ned Flanders, en Springfield por favor


Vamos a ver. Estamos leyendo novela negra, no las fábulas de los hermanos Grim. Esas frases políticamente correctas o esas perífrasis para evitar palabras malsonantes me ponen las pecas en pie de guerra. Esta sensibilidad excesiva y este afán por lo políticamente correcto no le hace ningún bien a la novela negra. Es más, creo que este género es el lugar ideal para poder soltar con total impunidad los tacos y juicios de valor que sean necesarios para el buen desarrollo de la trama. No hay nada más triste que ver cómo un personaje cinturea y dribla con el vocabulario para no decir un “joder, hijo de puta” por ejemplo.

Hola holita, ¿Hoy no tienes un buen día, vecinito? ¡Mecachis en la mar!

 

Palpitaciones, ritmo, intriga, dolor de barriga.


Como lectora, otro de los fallos que creo imperdonables en novela negra es la ausencia de ritmo. Considero que en otros géneros no es un elemento tan importante, pero ¿qué sería de un thriller sin ritmo? Para mí es necesario que una novela tenga altibajos, que me sorprenda, que me mantenga en vilo, que no pueda dejar de leer. Es fundamental que en algún momento de la lectura piense aquello de “una página más y lo dejo”. Si. Soy muy fan de los Cliffhanggers bien localizados, del suspense y de la intriga. ¿Te cuento un secreto? Si tú todavía no lo eres, ten cuidado. Es adictivo.

Clifhanggers al poder. Una página más y lo dejo: todos sabemos que me van a dar las dos de la mañana leyendo

Gazapo no es solo un animal.


En el cine se llaman fallos de racord. Es el avioncito de Troya en el primer plano de Brad Pitt,  el color de ojos de Légolas en el Señor de los Anillos(a veces marrones, a veces azules)…Son esos gazapos (que por otra parte me encanta buscar) que comprometen la verosimilitud o continuidad de las escenas. Si. Pues también los he encontrado en las novelas. En una negra. Y me ha dado una rabia terrible ver que el protagonista del libro tiraba dos veces el mismo vaso de café a la basura.

¿Gazapos en mi novela dices? Ven aquí majete que te voy a pasar la Neutrex por las neuronas… Limpicas se te van a quedar

La oveja Dolly.


Novela negra o no, este es uno de los peores errores que puedes encontrar al leer un libro. Que todos los personajes estén cortados por el mismo patrón. Que no puedas deducir por sus frases quién está hablando porque suenan todos igual. Cuando me ha pasado algo así, he tenido que reunir toda la voluntad posible para continuar con la lectura. Se me hace tediosa, me aburre, me terminan dando pereza los diálogos pese a que son una de las partes de las novelas negras que más disfruto.

 

Sí, son hermanos. A veces con los mismos ingredientes no se consiguen los mismos resultados..

 

Los flecos, para los indios.


Me gustan los recursos narrativos bien utilizados. Un buen cliffhangger o un red herring en su lugar exacto pueden elevar una novela a novelaza. Pero si no se utilizan bien… pueden hacer que la novela sea un auténtico fracaso. Porque ¿hay algo más descorazonador que seguir una pista que quede sin solución, una pistola de Chéjov que quede sin disparar? Pues eso. A mí dame cada costura bien hilvanada, que no queden flecos ni asuntos por resolver. Muchas veces da la impresión de que el escritor ha decidido no cerrar un hilo por miedo a la posible reacción del lector. Pero yo opino que cada hilo, subtrama o pista debe tener su resolución, le guste al lector o no.

Dice mi editor que para ser el próximo Ken Follet no debo dar ni una puntada sin hilo…

 

Dame un motivo, un medio y una oportunidad.


En novela negra vas a encontrar un delito o un crimen. Si o si. Una víctima, un investigador, y un criminal. Puede que sea un asesino (es lo más fácil) o un ladrón, pero es incuestionable que sus acciones debe moverlas un motivo que no resulte banal. Que no resulte banal para él. Y como tal lo debe mostrar el autor al lector. Para que éste comprenda porqué el criminal obra como lo hace. Y no me refiero a buscar un motivo extraordinario, no hay más que fijarse en el telediario o en los periódicos. Hoy en día pueden atacarte por el detalle más banal e inesperado, de eso no hay duda. Pero ese dato, por extraño que parezca será importante para el criminal, ya que es el que le ha llevado a actuar tal y como lo ha hecho.

Por eso no me gustan las novelas negras en las que se da importancia a los procesos de investigación, a las subtramas, a los personajes y sus díscolas vidas, pero se ningunea el motivo del criminal. Para mi es importante. Eso también es verosimilitud dentro de la historia.

¿Y dices que si te ayudo a sacarlo de ahí vendrá mama enseguida?

De culturilla general


A ver, que soy la primera en reconocer que hay miles de detalles en novela negra que son imposibles de controlar. Pero. Hay cosas y cosas. Por ejemplo, afirmar sin ningún complejo que un bebé de semanas y uno de siete meses apenas se diferencian, pues va a ser que no. Decir que un número de cuenta corriente tiene diecisiete números (¡diecisiete, por poco me da un tarantantán), pues tampoco. Escribir durante toda la novela un apellido de manera errónea…puff.  Hay errores que se pueden endosar a las editoriales  pero hay otros que huelen a desidia porque se solventarían con una sencilla consulta a San Google.

Una visita a San Google y encuentras la respuesta.

 

Imposible aceptar barco como animal acuático.


Soy de las que cuando empieza a leer una novela trata de darle toda la manga ancha de la que es capaz. Pero la verosimilitud de las acciones y reacciones de los personajes son muy importantes para mi.

Si un personaje no fuma, y en ningún momento se nos ha dado la pista del motivo por el que pueda llevar un paquete de tabaco en el bolsillo, de repente que ofrezca  un cigarrillo a otro personaje…No cuela. Que un investigador de homicidios recoja pruebas forenses en una cajita de metal sin utilizar guantes, ni guardar la cadena de custodia ni nada de nada…No cuela. Que un camarero se exprese como el sillón Z de la RAE…No cuela.(Si, todo lo anterior son ejemplos de novelas reales).

Yo quiero que los personajes actúen como seres humanos (más o menos), quiero reír y llorar con ellos, y para eso debo empatizar y conocerlos de algún modo. Saber cómo van a actuar, de la misma manera  que sabes cómo reaccionará tu madre cuando le digas que la vomitona de ayer fue porque te sentó algo mal en la cena con los colegas.

 

Ehmmm, ¿mermelada? ¿Qué mermelada, mamá? No sé de qué me hablas…

 

Una vaca en brazos.


Como ves, la mayor parte de los errores que voy enumerando tienen que ver con la expulsión del “sueño narrativo“. Cuando encuentro algo que distrae mi atención de la propia historia, todo se va al garete. No soy excesivamente puntillosa pero las faltas de ortografía me hacen sangrar los ojos igual que la falta de concordancia gramatical. Las descripciones por exceso o defecto también consiguen llamar mi atención y sacarme de la historia porque me aburren o porque me pregunto el motivo por el que el autor no ha querido describir a un personaje. Y por supuesto, ese narrador omnipresente que se empeña en arrastrarte (nótese que es arrastrar no llevar) de la mano por toda la historia enseñándote y explicándote cada pista que va dejando por el camino. Como si tú, lectora, fueras tonta. No lo soporto.

¿Pereza esa lectura? Ven un día conmigo. Mi vida es una fiesta

Bad Romance


Déjate, déjate que no voy a hablar de Lady Gaga. La novela negra no es un género al que se le relacione con el tema romántico a pesar de que las tendencias más actuales han hecho que en cada una de las novelas negras que he leído últimamente tengan entre sus líneas al menos un romance. Que no me parece mal, oiga, pero seamos serios. Si incluimos kurrumutxus, que tengan su finalidad por favor, que no sea por una moda literaria sino porque esa relación amorosa empuja hacia delante a la historia.

¿Estudias o trabajas? Esto…tú hace un tiempo que no sales por ahí ¿no?

El final.


Ah. El desenlace. Es el punto final en el que el escritor se la juega. Si el lector ha llegado hasta ahí, más le vale que le depare un buen final. Cierta justicia para el asesino o criminal, una explicación verosímil tanto acerca del crimen o delito como para la resolución del mismo, que no queden cabos sueltos (a no ser que sea una serie)… Es difícil, no lo niego, pero si hay un final en el que la solución al crimen sale de la chistera del escritor (y pasa más de lo que quisiera), me cabreo tanto que es difícil que vuelva a repetir con el autor.

¿En serio? ¿He leído quinientas páginas para que todo sea un sueño? Mueróme

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6 thoughts on “11 maneras de arruinar por completo una novela negra

  1. Brutal análisis, como siempre. He resoplado con cierto alivio al ver que casi, casi he cumplido el protocolo con nota. Aún estoy borrando la tercera mano a mi pronta, pero menos mal que suitable hay lectores beta que te ayudan a verlo… Jajaja

    1. Claro que lo has cumplido. Yo solo espero ser capaz de poder llevarlo a cabo también cuando Lope vea la luz. Cruzo los dedos. Jajajaja, lo de la tercera mano tiene su pase, reina, que era un borrador. Ahí se esperan, se admiten y se solucionan todos los errores. Mil besetes.

  2. Corrijo (puñetero móvil):
    Aún estoy borrando la tercera mano a mi prota, pero menos mal que hay lectores beta…
    P.D: lo de tener el móvil en modo bilingüe y con predicción tiene estas cosas…

  3. Hola, Izaskun

    Sí, algunos me he encontrado, y no sólo en novela negra, pero es cierto que en novela negra me molestan más. Yo soy fiel seguidor del “quién lo hizo”, y de hecho he leído poca novela negra como tal porque si no se adapta a este modelo, me cuesta.

    Aún así, las veces que lo he hecho me he topado con algún que otro horror de los que comentas, y el que peor tolero es el último que comentas: el final. No hay nada que odie más que llegar a las últimas páginas y descubrir que el asesino es un señor que no ha salido nunca en la historia, ni una sola referencia, que resulta era un antiguo cliente de la víctima y que pasaba por allí casi de casualidad… No, no, no. he leído algunas así y, como tú dices, el efecto que tiene es que no me dan ganas de leer nada más de ese autor.

    Muy buena entrada. Un saludo!
    Óscar

    1. Es una pena, porque hay algunas novelas que van muy bien hasta ese final que comentas. Algunas puedes imaginar que va a pasar algo así porque hinchan tanto el globo que es difícil salir del asunto sin la “magia potagia”, pero otras…Ains. Muchas gracias por pasarte y comentar Oscar. Abrazotes

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