Esto no es lo que parece…La escena del crimen.

¿Qué sucede en un caso en el que las evidencias forenses no son fiables al cien por cien? ¿Qué ocurre cuando el ADN de la escena del crimen en lugar de esclarecer el asunto lo enreda más? Estamos acostumbrados a pensar que las pruebas genéticas son irrefutables, pero no somos conscientes de que esos indicios son interpretados por… humanos. Y de humanos es errar. Como en el caso real que te traigo hoy. Se trata del “Fantasma de Heilbronn”, un caso desconcertante que mantuvo en jaque a la policía de tres países durante quince años.

El misterio comienza en Alemania, en el año 1993 con el estrangulamiento de una mujer en un edificio de apartamentos. En la escena del crimen no se encontró apenas ninguna evidencia excepto unos trazos mínimos de ADN en el borde de una taza de té que determinaron el sexo del asesino. Una mujer.

Ocho años después, en 2001 se repitió el mismo modus operandi en el asesinato de un anticuario de Friburgo. La científica no tardó en descubrir que los restos de ADN encontrados en la escena del crimen coincidían con los del año 1993. Pero no sería el único indicio de “La Mujer sin Rostro” —como dieron en llamarla al principio de la investigación— que encontrarían a lo largo del año. En los meses sucesivos se encontraron rastros de su ADN en una jeringuilla con heroína abandonada en un parque infantil, y en una cadena de robos de caravanas.

Pero el periplo de la criminal no terminó ahí. En 2003 y 2004 el ADN de “El fantasma de Heildebronn” volvió a aparecer en una serie de robos y saqueos en varios cobertizos a lo largo de Alemania, Austria y Francia.

La policía mostraba signos de desorientación. Una asesina andaba suelta por Europa y no parecía haber tregua. Nadie estaba tranquilo ni seguro  porque a pesar del largo recorrido criminal, no existían testigos ni otras pruebas— aparte del ADN recogido— que pudieran arrojar luz respecto a su identidad.

Las coincidencias se sucedieron. En 2005 se registró el mismo ADN en dos botellas de cerveza y una copa de vino en un robo nocturno en Alemania y un año después se situó a la asesina en varios robos en Austria, justo antes de que se la relacionara con un intento de asesinato en la catedral de Worms. Su ADN estaba en una de las balas.

Se recogieron cientos de muestras de saliva de mujeres, se ofreció una recompensa de 100.000 Euros…pero la asesina seguía oculta.

 

Los profilers hicieron un gran esfuerzo por construir un perfil de la asesina para evitar la gran alarma social que comenzaba a crecer en Alemania y que, en pocos meses, se extendería además a Francia y Austria. Con los pocos indicios que disponían confeccionaron un perfil que obedecía a las siguientes hipótesis: mujer, con necesidad de disponer efectivo con rapidez (por los robos de pequeñas cantidades de dinero), con problemas de dependencia de drogas (en relación a la jeringuilla con heroína encontrada en el parque infantil) incluso con alguna probabilidad de pertenencia a algún grupo organizado de criminales de Europa del Este (por las evidencias de ADN encontradas también en las distintas escenas del crimen), y hasta el momento, libre de antecedentes penales  ( al cotejar los resultados genéticos en la base de datos policial esta no arrojó ningún resultado coincidente).

En 2007 dos agentes de policía especializados en la lucha contra el narcotráfico fueron atacados. Uno de ellos murió al instante, el otro cayó en coma pero cuando despertó no recordaba nada. ¿Qué huellas genéticas encontraron en el coche patrulla? Efectivamente. ADN de la “Mujer sin Rostro”.

Finalmente en 2008, en un triple asesinato en un concesionario de automóviles de Georgia, la policía consiguió detener a dos hombres. En el vehículo de uno de ellos, un forense encontró rastros del ADN de la asesina. Sin embargo, por más que lo intentaron, ninguno de los dos encarcelados dio ninguna pista acerca de su identidad o paradero.

30 delitos. Entre ellos seis homicidios. Y nadie sabía nada de ella.

En un giro inesperado del destino y gracias a la colaboración de algunos testigos, la policía alemana consiguió elaborar un retrato robot de un hombre. Llegaron a la conclusión de que el fantasma podía ser transgénero.

Pero el desenlace fue completamente inesperado. Las pesquisas revelaron que nunca hubo una asesina en serie sino que una trabajadora de la fábrica que suministra a la policía los bastoncillos estériles para la recogida de muestras biológicas no había guardado la cadena de seguridad e higiene y había contaminado varios lotes. Esas partidas de material contaminado se repartió entre las distintas brigadas forenses de Alemania, Austria y Francia, dando como consecuencia las coincidencias que mantuvieron en vilo a la policía durante quince años.

Un final sorprendente e insospechado en el que queda patente que a pesar de lo concluyentes que puedan parecer los resultados, la interpretación de las pruebas siempre está a merced de la subjetividad y los errores humanos. Casi nada.

Pensar en las consecuencias que puede tener la interpretación errónea de los indicios y pruebas de las escenas del crimen me pone los pelos de punta. ¿Y si eso supusiera condenar a un inocente? ¿Y si ese inocente fueras tú? Madre mía. Me dan palpitaciones solo de pensarlo.

En fin. En otro orden de cosas, quiero comentarte algo que ya he adelantado a los suscriptores en la newsletter del mes ( a la que te invito a suscribirte para disfrutar de contenido exclusivo y salseo noir). A partir de ahora las publicaciones serán quincenales. «¿Y eso?», te preguntarás (o al menos espero que lo hagas). El motivo es simple. Necesito un poquito de tiempo extra para terminar de dar forma a un par de proyectos literarios que tengo pendientes que quiero ofrecerte cuanto antes.

Así que, al menos en este último trimestre del año, nos encontraremos cada quince días. Y me gustaría que ese encuentro fuera provechoso e interesante para tí, así que si tienes alguna sugerencia (algún tema del que te gustaría que hablásemos) o hay alguna pregunta que siempre te hiciste y nunca formulaste… ¡Ahora es tu momento! Déjame tus sugerencias en los comentarios y te aseguro que trabajaré en ellos. Mientras tanto, ya sabes.

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6 thoughts on “Esto no es lo que parece…La escena del crimen.

  1. Efectivamente, este es un pedazo de artículo como la copa de un pino. Hacía tiempo que no podía pasarme para leer tranquila y, por fin, lo he disfrutado como una enana.

    Dale caña a esos proyectos, ¿eh?

    Besos!

  2. Está claro que el punto débil siempre somos los humanos. Qué historia más interesante y qué bien contada. Me ha gustado mucho. Podrías contarnos más historias de estas basadas en casos reales (por pedir…).
    Por aquí me tendrás dentro de 15 días.

    1. Muchas gracias, Alejandro. Si os gusta, por supuesto que las incluiré. Me alegra que te haya parecido interesante, te espero en unos días. Abrazotes.

    1. Y eso no es lo peor. Mientras tanto los auténticos asesinos pululando libremente por toda Europa… Escalofríos me dan cuando pienso que es un caso real. Mil besos y gracias por pasarte y comentar. Muacss

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