Esto no es lo que parece…La escena del crimen.

¿Qué sucede en un caso en el que las evidencias forenses no son fiables al cien por cien? ¿Qué ocurre cuando el ADN de la escena del crimen en lugar de esclarecer el asunto lo enreda más? Estamos acostumbrados a pensar que las pruebas genéticas son irrefutables, pero no somos conscientes de que esos indicios son interpretados por… humanos. Y de humanos es errar. Como en el caso real que te traigo hoy. Se trata del “Fantasma de Heilbronn”, un caso desconcertante que mantuvo en jaque a la policía de tres países durante quince años.

El misterio comienza en Alemania, en el año 1993 con el estrangulamiento de una mujer en un edificio de apartamentos. En la escena del crimen no se encontró apenas ninguna evidencia excepto unos trazos mínimos de ADN en el borde de una taza de té que determinaron el sexo del asesino. Una mujer.

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