Es caprichoso, se transforma y tiene fecha de caducidad (VI)

Hace unos días tuvimos una interesante discusión en el trabajo. El último cajón del mueble dispensador de la Nespresso tenía las cápsulas de leche caducadas. O fuera del consumo preferente.

El asunto cambiaba dependiendo de quién defendiera el tema. Los del “caducado” mantenían que había que retirar las cápsulas ipso-facto, no fuera que alguien terminase con una descomposición brutal mientras que los del “consumo preferente” optaban por una visión más relajada del hecho. Si es consumo preferente, decían,  significa que el alimento pierde algunas cualidades pero no que su consumo sea nocivo para la salud.

En estas estábamos cuando vi a una pareja sentada en el sofá de la salita de espera. Asumí que eran pareja por la cercanía entre sus cuerpos, pero por nada más. Cada uno de ellos permanecía absorto a la pantalla de su teléfono móvil. Entonces especulé acerca del amor y su fecha de caducidad o su consumo preferente.

Es inevitable que el paso del tiempo erosione la pasión con la que comienza una relación, pero eso, en muchas ocasiones no significa que la pareja se separe a pesar de todo. He conocido casos en los que no se han separado porque aún queda algún rescoldo vivo entre ellos y ambos confían en que un fuelle avive esas últimas brasas. Pero también hay quien no lo hace porque no puede, porque la losa económica que supone la hipoteca o la falta de trabajo de uno de los miembros es la cadena que los une aunque ellos no deseen continuar juntos.

Un tercer hecho es el que hoy ha desencadenado el audiorelato. Aquellas parejas en las que cada miembro ve la relación de una forma diferente. Uno de ellos confía en que las aguas vuelvan a su cauce, pero el otro, pasa página y rehace su vida con todo lo que ello implica si siguen viviendo bajo el mismo techo.

Y si encima la persona que conforma el tercer vértice del triángulo amoroso tiene amistad con los dos miembros de la pareja desde hace tiempo la cosa se complica bastante, ¿verdad?

Bueno, no diré más. Hasta aquí puedo contarte. Para saber cómo termina esta historia, te animo a escuchar el audiorelato de esta semana que lleva por título Es caprichoso, se transforma y tiene fecha de caducidad.

Lee, disfruta y por favor, cuéntame qué te ha parecido.

Te espero en los comentarios.

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