Que se pare el mundo que yo me bajo.

Lo he intentado, de verdad que sí. Me he sentado delante del ordenador varias veces, e incluso he intentado escribir el artículo semanal a mano. Pero no he podido.

Hay momentos en los que el cuerpo te pide salsa.   (ejem, no), en los que te exige que pares, que te detengas ( ya se que es un chiste malo pero al menos no he perdido el humor, menos mal). Mis cervicales en estos instantes me están ayudando a adaptar el currículum vitae para un posible puesto entre las filas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, por si quieren ampliar la plantilla (léase: que no puedo ni mover el cuello, vaya) y la verdad es que están resultando unos días un poco difíciles.

Así que ponerme al ordenador más de dos minutos y medio es casi una gesta heróica. Por eso la publicación de la semana pasada fue un par de días más tarde de lo habitual. Y por eso esta semana no hay artículo.

Pero estoy haciendo todo lo posible para retomar el ritmo habitual.

Mañana tengo cita con el crujehuesos y sigo con una estricta dieta de dopaje bajo prescripción facultativa (lo cual si te soy sincera me empieza a preocupar porque mi habitual visión “negra” del entorno se está transformando en un rosa piruleta inquietante gracias a la medicación que no sé yo… ).

Así las cosas solo me resta desearos una feliz semana y que hagáis justo lo contrario de lo que voceaba Lola Flores (aquello del si me queréis irse): Por favor,  si me queréis,  volved la semana que viene. Prometo un artículo la mar de interesante.

Cruzo los dedos para que entonces me encuentre en plenas facultades.

Mientras tanto, ya sabes…

Lee, disfruta y si quieres, cuéntame.

6 thoughts on “Que se pare el mundo que yo me bajo.

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