¿Por qué recomiendas un libro? Ese difícil arte

Cada lunes, desde el grupo de Facebook “Más allá de la lectura” Alicia, Inma, Laila, Pilar y yo misma, te hablamos de una novela que nos ha gustado especialmente y te pedimos que tú también nos aconsejes una lectura. Recomendar un libro. Ajá. Y eso me lleva a la siguiente reflexión: ¿Qué debe tener una lectura para que la adoremos  y consiga que la recomendemos? Como de costumbre, he puesto la centrifugadora en marcha y he llegado a la conclusión de que es cuestión de que el escritor consiga que el lector se involucre en la lectura de alguna forma.

Bien porque la “intrahistoria” llega al corazón del lector e impacta de lleno o bien porque tenga unos personajes empáticos y memorables… Pero esto me lleva a la siguiente cuestión ¿Qué pasa con la novela negra, thriller o criminal? ¿Cómo consiguen los autores que nos involucremos dentro de la historia? Porque a priori, no es sencillo empatizar con la retorcida mente de un psicópata… Al menos para mí.

Creo que la respuesta, cómo no, la tiene mi adorada Ágatha. En su obra pone de manifiesto una característica básica para que el lector no pueda despegarse de sus páginas y cree un vínculo emocional con la novela.  Durante la lectura proporciona la motivación adecuada para intentar resolver los enigmas y asesinatos que ella plantea. Invita a participar en la resolución de los casos y provee al lector de cierta autonomía para desarrollar sus capacidades y equipararse al detective o inspector sin dejar de lado ese puntito de duda tan necesario para que lector e investigador lleguen al mismo punto casi al tiempo.

Códigos (más o menos secretos), referencias metaliterarias, pistas (claras y tibias) y agunos giros argumentales. Estas tácticas se vienen utilizando desde los tiempos de Agatha Christie, como te comento, y también siguen vigentes en la actualidad Como para muestra bien vale un botón te voy a dar unos ejemplos que quizá te sirvan para elegir tus futuras lecturas. ¿Me acompañas?

Códigos

¿Recuerdas la serie “Perdidos”? Si la viste, es probable que hasta puedas recitar de memoria la serie de números que capítulo a capítulo se iban repitiendo sin cesar. También Dan Brown ha utilizado este recurso con muy buen resultado en el Código Da Vinci. La idea es que el lector se pregunte por el significado de ese código (pueden ser cifras o mensajes) y comience a elaborar teorías. Es pura psicología. Nuestro cerebro, en ese punto, siente el entusiasmo y genera las endorfinas necesarias para mantenerse involucrado en la resolución del misterio.

Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servicio se ha retirado al norte del Estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje se ha acabado convirtiendo en un caso de asesinato que además guarda relación con otros sucedidos en el pasado. Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo

Nota: el primer libro de la saga es el mejor, (los dos siguientes, para mi gusto se desinflan un poco), pero esta historia merece la pena.

Referencias

Una lectura cuajada de referencias literarias adecuadas, hacen que el lector se sienta cómplice. Es decisión del autor si los detalles son lugares comunes o si afina un poquito más en sus alusiones y puebla su texto de menciones un poco más complicadas. En cualquier caso, esas referencias literarias favorecen la empatía del lector con la historia, el libro y el escritor porque le hacen sentirse recompensado al haber identificado o captado esos guiños. En la historia de la literatura hay multitud de ejemplos, y la novela negra no es una excepción. Lo difícil es encontrar las alusiones adecuadas en espacio y lugar. No es lo mismo, las referencias con el entorno físico y temporal de La Dalia Negra que el de la novela que reseñé la semana pasada, por ejemplo:

*Madrid: frontera

Soy Madrid: frontera (y me dirijo a ti, lector):

Sabes que hay gente a la que le han quitado la voz y ya solo les queda el llanto o el silencio. Tú mismo, en algún momento, has apretado los puños ante la injusticia y cargas sobre la espalda más peso del que se puede soportar.

Seguro que has contemplado la desesperación ante ti, pero te niegan lo que has visto con tus propios ojos y te dicen que eso de lo que hablas no ha existido nunca. Probablemente creas que a ti también te están dejando sin voz y te preguntas si no acabarás como los demás,condenado al llanto o al silencio. Bien. Debes saber que yo he venido a poner las cosas en su sitio para ajustar cuentas con el pasado. Que llego de la mano de un escritor que de repente toma conciencia de su enorme responsabilidad y te agarra de las solapas y te grita: ¡Despierta!

Que vengo a hablarte de la verdad, aunque mis páginas quemen.

Yo soy eso, el punto de inflexión. Y vengo a decirte que jamás debes perder la esperanza.

Nota: no es una lectura fácil, por su estructura y el poso duro de la historia, pero si le das una oportunidad no te dejará indiferente.

 

Pistas

Si hay algo que caracteriza a las novelas criminales y thrillers es la utilización de pistas para resolver los casos criminales, misterios, etc. Suelen estar diseminadas en la novela como migas de pan que el lector va recogiendo durante la lectura. Es un desafío que el escritor lanza al lector (como un guante en pleno s. XIX)  que este último recoge con agrado. Las hay de distinto tipo: claras y concretas (aquellas que se reconocen en cuanto se leen por primera vez), algunas más tibias ( aquellas ocultas en la meteorología o sucesos repetitivos en el entorno que dan pie a pensar que algo va a pasar) y las pistas sorpresa (los giros argumentales que suelen ser inesperados pero que dan una nueva visión e indicios nuevos para la resolución del misterio o del caso). De cualquier modo, la recompensa es resolver el misterio o el caso un instante antes que el investigador o el detective. El momento “ahá” en el que el lector encuentra y entiende es un instante mágico que transforma su relación con la novela y la traslada a un plano más profundo.  Ejemplos de pistas en novela criminal, los hay a cientos, pero me gusta recomendar esta lectura porque me recuerda el modus operandi de mi querida Agatha Christie (muestra las pistas de forma clara y sutil pero el lector las interpreta mucho más tarde, por lo que el efecto resulta más impactante) y porque en breve tendremos la segunda entrega de la saga.

*Aracne y la muerte viene a cenar

Charles Carter, expiloto de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial y antiguo agente del MI5, trabaja ahora como detective de Scotland Yard. Sin embargo, su antiguo superior en el Servicio de Inteligencia británico requerirá su ayuda para investigar el robo de unos documentos vitales para la seguridad del Estado. Sin darse cuenta, Carter caerá en las redes de “Aracne”, una intrincada tela de araña de cuyos hilos nadie puede escapar.

En “La muerte viene a cenar”, el ahora inspector Carter se hace cargo de la investigación del asesinato de Thomas Allerton, un famoso escritor de novela policíaca cuya muerte satisface los intereses de varias personas, pero que nadie parece haber cometido. Kate West, una atrevida joven a la que le pierde su afición por la novela policíaca y la resolución de crímenes, se verá envuelta en la investigación y, junto a Charles Carter, participará en ella como un juego del que el inspector del Yard no sabe cómo sacarla… ni si lo desea.

Nota: si te gustan las novelas negras clásicas, también te gustará su serie de la Srta. Starling.

Dime, ¿qué crees tú que debe tener una novela para que llegue a la categoría de “recomendaciones”? ¿Me aconsejas alguna lectura? Tienes los comentarios a tu entera disposición

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