Madrid: frontera de David Llorente

Hace unas semanas participé en el concurso  Ensada de ULAD con esta reseña. El fallo del jurado ya se ha emitido, por lo que ahora ya puedo compartir contigo esta lectura tan especial que mereció el premio Hammet 2017.

Pocos títulos me parecen tan acertados como este Madrid: frontera, donde dos sencillas palabras resumen el sentido de una novela  de lectura trabajosa (al menos al principio) y factura bastante cruda. La historia podría considerarse una distopía, aunque si nos fijamos solo en eso, la descripción se quedaría coja. Madrid: frontera es también una novela negra. Muy negra. Aquí la ciudad se ha convertido en un lugar post apocalíptico que marca la línea divisoria entre lo humano e inhumano.

Desde sus primeras páginas, este libro nos avisa de que la pérdida de identidad es la madre de todas las desgracias. Y esa máxima es la que debemos tener presente para entender la personalidad de Igi. W. Manchester, el hilo conductor de toda la historia con el que el narrador omnisciente charla de tú a tú durante la novela.

Pero no solo él perderá gradualmente su identidad, sino que la propia ciudad, atrapada en una nueva dictadura comandada por el Cubo también ha abandonado la imagen de lo que antaño fue. Ya no hay esperanza en sus calles llenas de desaliento y de comebasuras. Vuelven a nuestra mente los fantasmas de un pasado no tan lejano. Retrocede el libre pensamiento y cualquier intento de rebelión es cercenado de raíz. El autor refleja a la perfección un lugar sin futuro ligado a la tiranía de los beneficios económicos y donde no hay sitio para la cultura. No deja títere con cabeza ni miseria sin mostrar: política, sanidad, educación e incluso la Iglesia (que oculta a los Monstruos de Madrid tras sus muros) son duramente retratados.

La Naturaleza se ha vuelto un ente depredador e incluso los animales han huido de un lugar que se ha convertido en una pesadilla y donde ni tan siquiera el agua es un símbolo positivo. Imaginad. Para una vez que Madrid consigue tener mar, el autor lo describe como un escenario de tinta oscura, como la guarida de miles de sirenas cuyo objetivo es lograr convencer a cuantos les escuchen para rendirse, para no luchar. Llorente revive también aquí el antiguo mito de la fecundidad marina, pero le da una vuelta de tuerca más oscura porque este mar únicamente es capaz de dar vida a monstruos infames. Tampoco el  agua del lago se libra. Se ha convertido en el refugio de los no-abortados, de humanos con malformaciones que esperan cada día la llegada de la Dama Huesuda. No hay redención posible. El agua de lluvia tampoco  abandona  esta congoja vital pues en lugar de su tradicional función, en vez de limpiar conciencias y hechos, adormece y aliena a los ciudadanos despojándolos de toda voluntad.

Los habitantes de Madrid  aquí son los esperpentos de lo que fueron en el pasado: donde hubo ciudadanos, ahora existen comebasuras o no-gobernables, inmundicias bajo el yugo del Cubo que acalla incluso en los arcenes de la M – 30 las voces llenas de tierra de los muertos. La única salida a esta situación parece estar en los aviones que cada día parten sin destino conocido desde un aeropuerto extraño en el que nunca aterrizan aeronaves.

El poso que deja el último premio Hammett es, a partes iguales, de desasosiego e incredulidad. Quizá porque asistimos impotentes a la degradación de la conciencia del protagonista en un espacio de tiempo relativamente corto, o a lo mejor por lo exagerado de algunos pasajes. Quién sabe. O quizá sea porque la utilización de algunos lugares comunes (esas sentadas en la Plaza Kilómetro Zero o la referencia a las cacerías de elefantes por parte de cargos políticos) , guiños metaliterarios (Hemmingway, Blas de Otero, Bradbury) y cinematográficos (La cena de los idiotas, Alien, 2001 Odisea en el espacio) es tan acertada que, esa realidad que refleja el libro es, posiblemente, menos ficticia de lo que quisiéramos.

En cualquier caso, una lectura que consigue el objetivo que marca la sinopsis editorial, porque es inevitable que te sacuda y te retuerza por dentro. Un libro de contenido incómodo y arriesgado en su estructura que me parece totalmente recomendable porque gracias al arrojo de obras como esta, el género crece.

¿Te animas a leerla? Si es así me encantaría conocer tus impresiones.

Lee. Disfruta. Cuéntame.

2 thoughts on “Madrid: frontera de David Llorente

  1. Yo la leí. No me gustó. Me parece exagerada hasta la naúsea. Si se hubiera presentado como una novela de simple ficcion, tiene su aquél, sobre todo porque está muy bien escrita. Ese uso del narrador en segunda persona es alucinante (aunque a veces las repeticiones cansan). Pero estuve en una tertulia con el autor y cuando dijo que su objetivo con la novela era la denuncia social y que para escribirla se había basado en artículos publicados sobre la realidad de España me chafó todo el invento. Que un monarca se vaya a cazar elefantes no trae de vuelta una dictadura superada hace décadas.

    Por otra parte, nunca entendí qué tiene de negro, salvo el mar que se inventa.

    No coincidimos en esta ocasión :-/

    1. Bueno, eso es lo enriquecedor de la lectura, Ana. A mí sí me ha gustado porque no me ha dejado indiferente. Creo que tiene mucho de negro en el contexto, el escenario, las intenciones perversas de los personajes, la desesperanza…En fin. Lo dicho, no siempre podemos coincidir, y eso, además me alegra, porque nos enriquece a ambas.
      Abrazotes

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