Cuando sale la reclusa de Fred Vargas

Mañana comienzan las vacaciones de Semana Santa, y ¿qué mejor compañía para estos días que una buena lectura? Como esta novela de Fred Vargas, Cuando sale la reclusa. Motivos para recomendártela no me faltan.

Hay personajes que vienen para quedarse y a los que sabes que cuando acudes, nunca defraudan. Ese es Adamsberg y su particular universo. ¿Lo conoces? Si no es así te lo recomiendo. También en esta última novela de la serie en la que el comisario ha vuelto por obligación de unas merecidas vacaciones en Islandia para resolver un crimen que, por cierto, se ventila en unas páginas.

Su vuelta pone de manifiesto su extraordinario sexto sentido para descubrir al culpable. Una especie de “sentido arácnido” que ronda esa bruma en la que parece suspendido de manera continua. Le vemos dibujar menos, en esta ocasión, y también es novedad la duración del enfrentamiento que mantiene con Danglard, aunque madame Vargas da las explicaciones oportunas y todo queda claro, aceptado y entendido en el momento adecuado. Ningún hilo argumental queda suelto aunque esta novela me haya dejado con algunas dudas sobre la verosimilitud del modus operandi criminal. También he tenido algún momento de desorientación por el  amplio abanico de sospechosos, pero todo es perdonable porque, aunque soy consciente de sus singularidades, adoro el universo Adamsberg.

Fred Vargas es única manejando ambientes tan peculiares como lo son sus personajes. Porque dime si no, en qué comisaría se ha visto un grupo en el que se codean un disléxico, un hombre de mente enciclopédica (tan culto como adorador del alcohol), una mujer cuyo armario oculta bajo llave exquisitos menú para cualquier ocasión, un ictiólogo, un hipersomniaco o un hombre de cabellera parecida a la piel de un leopardo. Imposible que pasen sin pena ni gloria por los ojos de quien los lee.

Me encanta y me sorprende una vez más la narración que la escritora ha construido alrededor de la Loxosceles rufescens o reclusa; una pequeña araña. Es venenosa pero no se considera letal y  sin embargo, en poco tiempo, tres ancianos han muerto a causa de sus  picaduras. Nada hace pensar que no sean casos puntuales y mucho menos que detrás de esas muertes se esconda una mano asesina. Nadie lo piensa excepto Adamsberg, en cuya mente los ecos del nombre ese pequeño arácnido resuenan sin que él pueda dar una respuesta lógica.

Fred Vargas es en este caso quien teje la red y Adamsberg quien baila sobre los hilos con pasos firmes al comienzo, pero conforme las circunstancias se vuelven más y más desfavorables, casi termina por dejarse vencer. Pero renunciar no es su estilo, por eso buscará el origen de ese dolor de cabeza, de esa bruma que le acompaña. Y para eso necesitará congraciarse con su grupo, porque necesita avanzar a espaldas de los mandos superiores (puesto que no existen indicios que sugieran que esas muertes no han sido accidentales). También será crucial un repaso a la historia medieval para resolver el caso. Eso, y lo que le aconseja su psicólogo de cabecera: “consultarlo con la almohada”

Una novela plagada de ingeniosos diálogos, de temas candentes (y peliagudos) tratados con la elegancia y profundidad adecuada y donde, una vez más, se pone de manifiesto el perfil  arqueozoologico e historiador de la escritora, que penetra con maestría en la psique humana.

Sinopsis editorial


El comisario Jean-Baptiste Adamsberg, tras unas merecidas vacaciones en Islandia, se interesa de inmediato a su regreso a Francia por la muerte de tres ancianos a causa de las picaduras de una Loxosceles rufescens, más conocida como la reclusa: una araña esquiva y venenosa, pero en ningún caso letal. Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida. Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora..

Cuando sale la reclusa es sin duda la obra más ambiciosa de Fred Vargas, la reina indiscutible de la novela negra europea. En ella se entrecruzan con maestría todos los temas que han convertido la publicación de cada una de sus novelas en un auténtico acontecimiento literario, tanto para la crítica como para los lectores: el medievo, la arqueología, los mitos, el mundo de los animales y, por supuesto, la descripción detallada y poderosa de los oscuros laberintos del alma humana.

 

¿Qué te parece, te animas? Ah! Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, entre sus páginas hay un jugoso cameo de Mathias, uno de los protagonistas de su serie de Los Tres evangelistas.

Lo dicho, no te la puedes perder.

Una última recomendación


Durante estos días no olvides los diez mandamientos del lector…

¡Feliz descanso!

 

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Todos somos hijos de Gengis Kan. Los padres de la novela negra: Wilkie Collins

Hijos de Genghis Khan Wilkie Collins

Según algunas teorías que circulan por la red, hay una posibilidad muy alta de que todos seamos hijos de Genghis Khan, por lo que el 19 de marzo, quizá debiera ser el día del guerrero mongol. Quién sabe. En cualquier caso, lo que sí parece cierto es que somos el resultado de lo que nos precedió. Somos quienes somos debido a nuestros antepasados. Igual que en novela negra. No podríamos entender el género actual sin sus precursores.

En una de mis últimas visitas al trastero de mi madre encontré en una caja de cartón las lecturas que  había acumulado en la época del instituto. Con la nostalgia prendida en las córneas abrí una de ellas.  Esperaba localizar entre los títulos de las lecturas obligatorias unos cuantos clásicos de la Literatura, pero no contaba con encontrar entre todos ellos un ejemplar de La Piedra Lunar. Recordaba vagamente haberlo leído, pero no que en aquella época tuviera las habilidades necesarias para hacerlo en inglés porque ahora me veo totalmente incapaz de sumergirme en las páginas de la novela para poder disfrutarla. Es más, si me imagino leyéndola, evoco una imagen de mi misma muy poco halagüeña. Bolígrafo, cuaderno y Collins Pocket en ristre. En fin.

Este encuentro con mi  yo del pasado me dio que pensar en los padres de lo que hoy conocemos como novela negra, expresión que difiere bastante de lo que se acuñó como tal en los años treinta gracias al trío de autores hard boiled  Hammet, Chandler y MacDonald . Pero antes que la triada negra existieron otros tantos escritores que fueron los precursores del género y responsables de las novelas de misterio, las novelas enigma o las primeras policíacas.

Todos sabemos quién fue Poe (y si no lo sabes por favor, échale un vistazo a este pedazo de post que se marcó Jaume hace unos días) y también Conan Doyle gracias a su famosísimo Sherlock Holmes. Pero en la herencia genética de la novela negra actual hay ADN de ambos junto con los de Leroux, Leblanc, o Collins. Figuras igualmente importantes aunque que vaya usted a saber porqué, han pasado bastante más desapercibidas en el panorama literario. Uno de ellos, como te comentaba, es Wilkie Collins. ¿No lo conoces? Pongamos remedio.

Wilkie Collins


 

William Wilkie Collins (1824-1889) comenzó su carrera de narrador de cuentos de forma fortuita, como respuesta a una situación de bullying en el internado. No lo tuvo fácil este hombre de apariencia llamativa (nació con un gran bulto en la frente) y complexión extraña (su cabeza y hombros eran desproporcionados en comparación con sus pequeños pies y manos).

El joven Wilkie continuó con su afición por la escritura mientras desarrollaba trabajos de aprendiz de comerciante en una tienda de té y durante sus estudios de Derecho (profesión que nunca ejerció) alternando la escritura de artículos periodísticos con cuentos y relatos. Coetáneo de Dickens, trabajó para él en la revista All the Year Round  y estableció con éste unos lazos fuertes y profundos tanto a nivel profesional como personal (no en vano el hermano de Collins se casó con la hija mayor de Dickens).

Durante las décadas de 1850 y 1860, Collins conoció el éxito editorial y la decadencia física al mismo tiempo. Publicó sus cuatro novelas principales, La mujer de blanco (1860), No name (1862), Armadale (1866) y La piedra lunar (1868) con gran aclamación por parte de los lectores. Incluso podríamos asegurar que fue el precursor de lo que hoy conocemos como merchandising puesto que el marketing para publicitar sus novelas incluía capas, perfumes, etc. De hecho, con sus 27 novelas, alrededor de 50 historias cortas, más de una decena de obras de teatro y un centenar de obras de no ficción, Collins fue uno de los escritores victorianos más conocidos y aclamados.

El creador de la frase “Hazlos llorar, hazlos reír, hazlos esperar” tuvo una vida poco convencional. Amante de algunos excesos, llevaba un estilo de vida poco ortodoxo sobre todo en el plano sentimental. Conoció a Caroline Graves en unas circunstancias peculiares, mientras paseaba una noche en compañía de su hermano y otro amigo común. Según parece, fueron abordados por una mujer vestida de blanco (la propia Caroline) que huía de una villa donde había estado prisionera. Graves y él nunca llegaron a casarse, (Collins incluso acudió a la boda de Caroline con otro hombre, pero ese matrimonio fracasó y la mujer volvió a vivir junto a Wilkie hasta su muerte) y además el escritor mantenía a su vez otra relación con una muchacha veinte años más joven. Para evitar comentarios malintencionados, Wilkie compró un piso a unos metros de su vivienda habitual en el que instaló a su amante, Martha Rudd, con quien tuvo sus tres hijos: Marian, Harriet y Charley.

Pese a todo, la salud de Wilkie fue decayendo. Continuaba sufriendo dificultades respiratorias y sus problemas cardíacos se acrecentaron junto con su dependencia al opio y al láudano. Murió el 23 de septiembre de 1889, cuando contaba con sesenta y cinco años.

Legado noir


Dos son sus obras más representativas: La dama de Blanco y La piedra lunar. En ambas profundiza en el estilo epistolar y los múltiples puntos de vista. Las dos son un ejemplo extraordinario de un buen manejo de suspense e intriga; no en vano, la forma de publicación de estas dos novelas (por entregas) es la manera ideal para desarrollar el recurso narrativo que hoy conocemos como cliffhanger y sin el que los thrillers actuales no tendrían sentido.

La piedra lunar.


La que se considera la primera novela policial británica es mi recomendación para celebrar el diecinueve de marzo. La  obra cumbre de uno de los padres del género y que tantas veces ha sido “homenajeada” (leer con un punto de ironía, por favor) por diferentes autores en sus novelas. En ella encontrarás un narrador al más puro estilo victoriano, pero también estructuras narrativas propias de nuestros días. Disfrutarás entre sus páginas de las características típicas para la resolución de un misterio, de una narrativa coral al estilo epistolar y de coartadas interesantísimas. También los personajes son deliciosos en sus descripciones tanto a nivel físico como emocional (no te puedes perder al mayordomo Betteredge, cuya explicación a cualquier suceso real tiene su referencia en Robinson Crusoe).

Otro elemento destacable de esta obra es la pareja policial de la novela. Un tándem compensatorio entre dos caracteres complementarios que vio su reflejo en Holmes y Watson y que ha llegado hasta la actualidad, donde la caracterización de los investigadores suele seguir este patrón dual.

Si te apetece verla en pequeña o gran pantalla, también puedes hacerlo en sus versiones cinematográficas de 1934(Reginald Barker) y 1996 (Robert Bierman) o en la serie de televisión de 1972.

Sinopsis


Un precioso diamante conocido como la Piedra Lunar es robado de la estatua de un dios hindú por un oficial inglés pese a la maldición que protege la piedra. Años más tarde, su sobrina, una joven adinerada de la sociedad victoriana, hereda la joya por su cumpleaños. Pero la piedra sagradano viaja sola. Tres hindúes siguen sus pasos para recuperarla. ¿Serán ellos los culpables de la desaparición de la Piedra Lunar esa misma noche? ¿O alguien se les ha adelantado?Años antes de la aparición de Sherlock Holmes y su descendencia literaria, Wilkie Collins inauguró el género de las novelas de detectives con La Piedra Lunar. En ella parte de una desaparición aparentemente insoluble y recurre a una original estructura narrativa para desentrañar el misterio. Ante la dificultad para resolver el caso, cada uno de los testigos debe escribir detalladamente lo que vio y escuchó durante esos días. Collins despliega así su talento literario y su profundo conocimiento de la condición humana, y consigue perfilar nítidamente a cada uno de los personajes a través de las sospechas, posibles motivaciones e historias secundarias que surgen en sus testimonios, así como por medio de un contraste satírico de sus interpretaciones, en ocasiones opuestas. Una obra maestra que nos presenta una serie de hechos misteriosos desde los dispares puntos de vista de unos personajes inolvidables.

Puedes encontrarla en pdf justo aquí gracias a la biblioteca digital taumalipas.

Una última recomendación: puede que algunos pasajes te resulten densos o farragosos sobre todo en la primera parte. Es normal. Dale un poco de manga ancha, que merece la pena y no olvides la época en la que fue escrita para que puedas apreciarla en su justa medida.

¿Conocías a Wilkie Collins? ¿Y a La Piedra Lunar? Yo casi había olvidado que la leí hace muchos años. Si hubiese tenido entonces la Guía Definitiva de Lecturas, otro gallo me hubiera cantado. Pero como todo tiene remedio, ahora la he incluido en la lista para una relectura que espero no tarde mucho en llegar. ¿Y tú, tienes memoria de elefante o de Dori?¿Registras tus lecturas? Si necesitas un lugar donde poder hacerlo, te animo a que te descargues La Guía. Estoy segura de que te será muy útil.

 

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Una pausa criminal: Influencia del género negro en publicidad (7 spots)

En la última edición de Pamplona Negra asistí a una de las charlas más divertidas y sorprendentes de su andadura. Paco Bescós, escritor y creativo publicitario,  en su conferencia  “Una pausa para el crimen” nos demostró la influencia que tiene el género negro en la publicidad proyectando  un ramillete de spots muy amenos con los que consiguió que todos los asistentes fuéramos conscientes del efecto del género negro en el mundo publicitario.

Los estudios de marketing son claros. Pasamos más de tres horas diarias pegados a las pantallas de televisión, ordenador, móviles o tablets. Y esto ha condicionado nuestros hábitos de consumo. Tanto nuestro modus operandi como los productos. Y los publicistas lo saben. Conocen las altas audiencias de las series criminales y de misterio, nuestro gusto por los thrillers, etc. Por ello, basándose en las principales características del género negro, han conseguido crear spots impactantes, emocionantes, fáciles de recordar (y de asociar al producto por esas cosas del binomio fantástico), creativos y generalmente llenos de humor. Una llamada emocional instintiva que funciona.

Como ejemplo, hoy te traigo estos siete spots que se refieren a siete particularidades distintivas del género negro y que estoy segura de que te sorprenderán. ¿Quieres pasar un buen rato? ¡Vamos!

 

Observación


Si hay una habilidad especial que todos envidiamos de Sherlock Holmes es su capacidad deductiva. Y esta se basa en la observación, cosa que los  publicistas utilizan para llamar nuestra atención en este anuncio con ambiente al más puro estilo de Agatha Christie. Durante el spot, hay un total de 21 cambios y diferencias que el detective te anima a encontrar. Te desafío a que lo hagas. ¿Cuántas has encontrado? Te confieso que yo he pasado por alto más de las que quisiera reconocer.

 

Pincha aquí o en la imagen para ver este simpático vídeo de…seguridad vial.

Impulso criminal


 

Ya lo dije hace un tiempo por estos lares. Todos tenemos un impulso criminal. Sin excepción. En algunos casos se hace visible y patente, en otros conseguimos mantenerlo a raya y mostrarlo únicamente sobre papel o sencillamente nos es suficiente con imaginarlo. En cualquier caso, nadie se escapa de este estímulo. Ni siquiera en Navidad. Ni tan siquiera los muñecos de nieve. ¿Celos, rencillas, ajuste de cuentas? Es inevitable: “solo puede quedar uno”

Puedes comprobarlo justo aquí o pinchando en la imagen:

Indicios y pistas


La observación es un puntal básico para una investigación, como te comentaba en el primer punto, porque proporcionan indicios y pistas importantes para la resolución de un caso. Pero todo esto no sirve de nada si estas pruebas no se utilizan posteriormente para elaborar una teoría o hipótesis certera. Por ello, como dicen mis profes del curso de Perfil Criminalístico, hay que ser muy cuidadoso con las premisas y argumentos porque si estos no cumplen con la condición de la validez, las conclusiones serán falsas o erróneas. Que es justo lo que le sucede a este pobre hombre. Todo apunta en la misma dirección, pero…él es inocente.

Pincha aquí o en la imagen y  descubrirás que muchas veces, las apariencias engañan.

Clima de suspense e intriga.


¿Te imaginas una historia noir en un “escenario blanco”? No encaja. Antes o después la placidez e inocencia del entorno mudarán en un ambiente negro que inspire intriga, suspense, que deje el alma en vilo. El espacio que rodea la acción juega un papel tan importante que en muchas ocasiones incluso se convierte en un personaje más de la historia porque predispone al lector y le advierte de que algo va a suceder. Igual que en este spot, aunque el resultado sea absolutamente inesperado.

Pincha en la imagen y lo verás:

 

La escena del crimen


Si hay algo que nos han enseñado las series criminales como  CSI es la importancia de la  investigación de la escena del crimen. La relevancia de una buena inspección ocular y el registro posterior de huellas, balas, rastros de sangre es indiscutible. Fíjate si las series criminales han calado en nuestro día a día, que ya casi nadie desconoce el nombre y la utilidad del luminol, algo impensable hace algo más de una década. Incluso el conocimiento de los protocolos por el más común de los mortales, ha ayudado a resolver crímenes. Los publicistas lo saben y se hacen eco de esta realidad para relatarla. Eso sí,  como  ellos saben hacerlo: con humor.

Pincha aquí o en la imagen para acompañar al detective en su inspección ocular de la escena del crimen.

Clichés de género.


La femme fatale, el serial killer, el policía enganchado a sustancias poco recomendables, el detective con un oscuro pasado…Y la mafia. Todos ellos clichés de género que a pesar de su uso continuado, siguen funcionando. En la novela e incluso más en la pequeña y gran pantalla como atestigua este spot que seguro habrás visto en televisión.

Pincha en la imagen si quieres verlo:

Personaje


En la charla, Paco nos mostró un sinfín de spots relacionados con el género negro que me inspiraron para escribir este artículo e indagar un poco por la red.  He buscado ejemplos nuevos, pero de todos los que expuso hay uno que nos enseñó y que me gustó especialmente. Por eso no me resisto a añadirlo aquí. En este caso el anuncio tiene que ver con la motivación de los personajes. ¿Qué nos mueve a actuar de una manera específica? Y ¿qué consecuencias genera eso en el entorno? No puedes dejar de ver este spot porque te va a encantar. Estoy segura.

Pincha en la imagen de esta encantadora niña y verás…

¿Te habías parado a pensar la influencia que tiene el género negro en publicidad? ¿Conoces algún otro anuncio que utilice las características de la novela negra? Si es así, por favor, cuéntamelo, me encantará saberlo y disfrutarlo.

Y si has pasado un rato divertido leyendo el artículo, me encantaría que lo compartieras. ¡Muchas gracias!

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8 de marzo: de víctimas a verdugos. Rompiendo estereotipos de ficción.

La violencia.


Sea o no ocho de marzo, el debate acerca de qué es y qué no es la novela negra siempre está abierto y es un rifirrafe bastante polémico, de esos que levanta ampollas allá por donde pasa. Aunque si hay algo que une a todas las voces y en lo que no hay duda es en que en la novela negra reside la violencia. Puede ser activa, directa, pasiva o indirecta, eso es cierto. Pero en todas ellas existe esta premisa. Y también hay algo innegable. Que la violencia no se ve ni se expresa igual en hombres y mujeres. Ni en la realidad ni en la ficción, donde la figura de la mujer comienza a cambiar. De víctima a verdugo.

Realidad vs. Ficción


 

Cantidad

Si la novela negra es —en muchos casos—un reflejo más o menos objetivo de la realidad, cabe preguntarse si la menor incidencia de mujeres criminales en las novelas negras se corresponde con las tasas de criminalidad femenina en el mundo real. Atendiendo a los resultados de las investigaciones, según te comenté aquí, parece ser así puesto que según la International Journal of Forensic Mental Health y su estudio de los perfiles homicidas femeninos, las mujeres matan con menor frecuencia de que los hombres debido a las diferencias neurobiológicas cerebrales de los distintos sexos.

 

Estereotipos

También influye que el estereotipo de persona violenta se presenta en la figura de un hombre casi con exclusividad. Los motivos están al alcance de la mano. Lo vemos a diario en las noticias y en nuestras vidas. Piensa en la violencia como una respuesta viable a las emociones negativas, ¿a quién le está permitida y a quién le resulta aceptable ese tipo de manifestación en la sociedad? ¿A quién no? Efectivamente. Una pelea física desencadenada por una situación previa de insultos es —salvando algunas excepciones—bastante inusual entre el género femenino. Entre otras cosas porque está mal visto. No es el papel que debe jugar una mujer en la sociedad. En cambio, aunque tampoco esté bien visto en el caso de un hombre, sí que se entiende como una reacción más o menos normalizada. Piensa en un partido de fútbol infantil. Insultos y peleas por parte de los padres. Hay infinidad de noticias que lo reflejan.

El caso de que una de estas noticias estuviera  protagonizada por una mujer sería inusual. Y probablemente los interrogantes que suscitaría esta acción serían diametralmente opuestos al incidente masculino. Pasa lo mismo en actos delictivos más graves. En un asesinato. Ante una asesina que desmonta las expectativas de bondad, sumisión y sacrificio asociadas a la imagen femenina, los interrogantes giran en torno a la esencia del papel de la mujer a la par de la búsqueda de sus motivos criminales: ¿era una mala madre?¿mala esposa?¿tenía una sexualidad desviada?

Por otra parte, los estudios también parecen diferenciar el origen de la respuesta criminal. Mientras que en el caso masculino el abanico es muy amplio (venganza, avaricia, celos o psicopatías), se presupone que en la mayoría de los casos la violencia femenina surge como respuesta a una situación límite (abusos, miedos o psicopatías). Y esto es también lo que reflejan las novelas. Aunque hay que prestar atención también a ese pequeño porcentaje que muestra que, si bien es cierto que la violencia de la mujer es en su mayor parte reactiva, no siempre es así.

Tipología

Aunque en la vida real se haya desmontado ya el mito de la mujer envenenadora (hay mayor incidencia por asesinatos con arma blanca) y también el de la asesina vengadora (los crímenes suceden en mayor número por asuntos económicos que por venganza), la literatura continúa ahondando en estos arquetipos que ya han logrado escapar de la victimización y que tan buen resultado novelístico dan. A continuación te traigo unas recomendaciones que no puedes pasar por alto y en las que encontrarás motivaciones criminales y asesinas de todo tipo. 

Las malas de la película:

Cinco Asesinas y criminales “de libro”.


No me gustan nada los spoilers, por eso no daré el título de la novela (tendrás que pinchar en el enlace) sino que te cuento qué tipo de criminal encontrarás en ella. Aunque con la temática del post, ya sabes qué vas a descubrir en las páginas de las novelas recomendadas: asesinas.

Esta novela hace uno de los mejores retratos de una mente perturbada. Desarrolla el perfil psicológico de una mujer obsesiva, bipolar, que pasa de la ternura a la crueldad extrema en un instante. Un retrato espeluznante del arquetipo de la enfermera malvada que tiene su reflejo en la película del mismo nombre. Poco a poco la verás evolucionar en la forma que impone sus deseos mediante la tortura al escritor que comparte protagonismo con ella. Los castigos son cada vez más duros y aunque la película y el libro tienen sus diferencias, es una historia escalofriante a la par que subyugadora. Si no la has visto, te la recomiendo (la protagonista ganó un Oscar por su interpretación de esta psicópata). Si no has leído la novela, debes hacerlo. Y si quieres investigar más sobre esta asesina en serie cuyo pasado oculta una faceta de ángel de la muerte, pincha justo aquí.

En esta segunda recomendación, es indiscutible la maestría del autor para mostrarnos dentro del mismo personaje una transformación continua de víctima a verdugo. La protagonista es una mujer joven y atractiva que ha sido secuestrada y se encuentra en unas condiciones inhumanas. Sin embargo, poco a poco descubrirás junto a la brigada policial, que las cosas no son lo que parecen. Y no te dejará indiferente ese poso que esta novela dejará en tí y que es la carta de presentación de Lamaitre: cuestionarnos los límites entre lo moral e inmoral, entre la justicia y la injusticia. Una advertencia; no es apta para estómagos sensibles.

Tercera recomendación, y ahora me vas a permitir que barra un poquito para casa con esta novela, porque lo merece ya que muestra algo bastante inusual. Una serial killer patria. Una mujer cuyas motivaciones mutan de un asesinato a otro. Lo que comenzó siendo una necesidad como una respuesta a los intolerables abusos, va creando una situación insostenible que requiere de tanto en tanto, vuelva a asesinar por necesidad. La autora hace un trabajo muy interesante con la psique de esta protagonista dotándola de pinceladas que la humanizan en sus preocupaciones y sus reacciones. Mucho más allá de la clásica envenenadora o de la mujer melindrosa, Susana Rodríguez Lezáun nos descubre aquí la mente calculadora y fría de una asesina sin remordimientos.

En cuarto lugar te presento una novela cuyo principal punto fuerte es que desarrolla la relación de una asesina y sus cómplices. Todas mujeres. En este caso, la autora nos muestra el día a día de cuatro mujeres, cuyas vidas cambian a raíz del asesinato que comete una de ellas. Es una novela en la que, como te comentaba en la segunda recomendación, vas a encontrarte deseando que la asesina y sus cómplices se salgan con la suya pese a lo escalofriante y descarnado del asunto. Es una novela negra escrita al estilo clásico, concisa y sin florituras. Con las palabras y descripciones necesarias. Y además, refleja en profundidad, detalles de una sociedad y una cultura de la que solo tenemos conocimientos superficiales.

Esta sexta novela fue un gran descubrimiento del año pasado. Al estilo de P. Highsmith, Laila Slimani profundiza en la psicología femenina con mucha agudeza. En concreto busca la motivación que ha podido llevar a una niñera cariñosa y dócil para llegar a ser una asesina. El retrato es totalmente verosímil y terrorífico. La transformación de un cuento de Disney en una película de terror es palpable y angustiosa. Cómo una persona de confianza se torna en alguien peligroso. Mucho. Desde las primeras páginas la culpabilidad e incomodidad te sacuden sin perdón. Una novela que duele y se atraganta porque refleja a la perfección la realidad del universo femenino.

 

Pst, pst: no se vayan todavía, aún hay más.

¿Qué sería de la novela negra sin nombrar a los clásicos? Me atrevo a decir que las tragedias griegas son imprescindibles para entender la novela negra e incluso para darle un giro de tuerca. Todo está allí. Busca una motivación cualquiera para cometer un crimen y encontrarás que los griegos ya nos lo contaron.  Quizá el modus operandi resulte algo anticuado o recurra a la magia, no te diré que no, pero, a la vista de los resultados, hay que reconocer su efectividad. Salvando el hecho de que la historia se escribió en el año 431 a.C. hay que conceder que la protagonista tiene un buen calado psicológico. Sus acciones responden a un despecho, a la traición por parte de su marido quien la ha repudiado sin importarle que esté completamente enamorada de él o que ella sea la madre de sus hijos. El, ajeno a todas estas cuestiones, pretende casarse con otra princesa y la protagonista, en venganza, entra en acción. Simula que no le importa y envía a sus hijos con regalos para la feliz pareja. Pero esos presentes ocultan un conjuro mortal. Al más puro estilo de “Juego de Tronos” aquí no queda vivo —casi— ni el apuntador. Una buena noticia: por ser un clásico de la literatura, puedes conseguirlo gratis aquí.

¿Me sugieres alguna otra novela? ¿Conocías estas? ¡Cuéntame, por favor, me encantará saberlo! Y si te ha parecido un artículo interesante me haría mucha ilusión que lo compartieras.

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