Una de momenticos incómodos: la preguntita

recomendaciones literarias

Yo es que soy muy de “momentos”, como ya dije con los cuarenta momenticos. Hoy traigo otro más: El de la preguntita incómoda tipo “¿De dónde vienen los niños?¿Por qué se dice “luna llena”?¿Llena de qué? ¿Porqué a Clark Kent le basta con unas gafas para ocultar su identidad?” Hoy toca hablar de las recomendaciones literarias.

Y es que hay cosas que haces con gusto y aunque parecen fáciles (porque las consigues realizar con cierta soltura) no lo son, ¿verdad? Y si no, que levante la mano a quien no le hayan preparado en algún momento una envolvente del tipo… tú que manejas bien (insertar aquí cualquier habilidad cuasi básica tipo programar los canales de televisión, etc), ¿qué tal si… (¿bajas al segundo piso, donde Natalio, pobrete el hombre que vive solo —cara de congoja de tu madre que apela a toda tu sensibilidad— y no se apaña con los canales? Anda, ve y le echas un vistazo a su televisión. Total, a ti te va a llevar un suspiro…. )?

Y tú, alma cándida, bajas al segundo pensando que por muy antigua que sea la tele y aunque te cueste un rato programar todos los canales, dejarás a tu madre y al pobrete Natalio más contentos que unas pascuas, y a tu amigo Pepito Grillo bailando la Macarena ¿verdad? ¡Que no es para tanto!

Peeero resulta que al final nuestro amigo Natalio, el soltero solitario entradito en años tiene telefilia. Tachán. Y resulta que en su piso, cada habitación tiene una caja tonta, y lo que te iba a llevar diez minutitos de nada, se convierte en tres horas largas, pero larrrgas…

En fin, a lo que iba, que me pierdo por los andurriales., seguro que en más de una ocasión os han hecho una preguntita envenenada de estas, ¿verdad?

En mi caso una de las top ten es: Y tú que lees tanto, ¿qué me recomiendas?

¡Ay!

Entonces me entran, como a la Nothomb, Estupor y temblores porque si bien es relativamente sencillo hacer alguna sugerencia literaria, lo difícil es que esas recomendaciones sean acertadas. Así que si quieres triunfar con una buena propuesta literaria, te dejo (según mi experiencia) tres sencillos pasos para conseguirlo.

1.  Pregunta acerca del estilo, tema o género que le gusta. 

Problema básico: Puede que no conozcas el autor del que te habla o que tus conocimientos acerca del género que te habla sean escasos.

▪ Solución rápida: Se honesta siempre. Si no tienes ni idea del género o no conoces al autor, dilo. No importa. Pide un poquito de tiempo para dar con una sugerencia adecuada. Tómatelo con calma. Con paciencia y una búsqueda rápida en San Google puedes encontrar información adecuada y en muchas ocasiones algún autor al que has leído y que ha flirteado con el género en cuestión. De esa forma puedes hacerte una idea de sus gustos y proponerle algo afín o cercano.

Otros conflictos: Cuando la respuesta es muy tibia y no te da muchas pistas, prueba a indagar de otra forma. Por ejemplo, pídele que te cuente la última película que le entusiasmó (muchas de ellas están basadas en libros) o la última lectura que le emocionó. Estas dos pequeñas notas pueden darte la pista adecuada.

 

2. Para poder dar una buena recomendación es importante que tu abanico de lecturas sea bastante amplio. Como lectora te enriquecerá salir de tu zona de confort y probar lecturas de otros géneros. Y como escritora, sobra decir que es algo imprescindible.

Problema básico: Memoria tipo “pez naranja”. Bueno, no se me alarme el personal. Cuando el número de lecturas es elevado lo habitual es no acordarse al dedillo de cada una de ellas. Pero como en todo, para este problemilla también hay una buena solución.

  •  Solución rápida: Mantener un buen registro literario de lecturas. Ya sabemos que la memoria es caprichosa y bastante puñetera. Puede que un lugar como Goodreads (o si eres más de bolígrafo y papel con un Diario de lecturas) en el que puedas apuntar lo más característico de las novelas que vas leyendo te ayude a recuperar en un momento dado el título de esa novela que quieres recomendar.

 

3. Feedback. Tan importante es hacer una buena recomendación como recibir las impresiones tras la misma. Yo creo que este es un punto fundamental. Saber si he acertado o si por el contrario no lo he hecho me sirve para afinar más en las futuras recomendaciones. Además, es un punto de partida para hablar sobre libros y conocer otro tipo de lecturas. Quien lee y pide una recomendación, probablemente tenga ganas de recomendar también sus aciertos lectores. Y eso es muy enriquecedor. De hecho, gracias a este último paso he descubierto autores y libros realmente interesantes que de otra forma no hubiera conocido.

¿Te ha parecido útil? ¿Y tú, qué método utilizas?
Te escucho atentamente en los comentarios.
Feliz día.
P.S: Para facilitar la tarea de las recomendaciones puedes obtener la Guía de Lecturas definitiva, un lugar para apuntar tus lecturas, reseñas, etc. Así cuando te hagan la temida preguntita…¡solo tienes que consultar tus notas!

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