7 fórmulas sobrenaturales para encadenar lecturas

fantasmas, lecturas Cuando comento los libros que leo, (que son un montón pero tampoco me parece que sea tan exagerado en comparación con otras bloggeras), la gente me pregunta cómo hago para encadenar lecturas.

¿De dónde sacas tiempo?¿Eres un ser sobrenatural? ¿Cómo lo haces?

Me sorprende porque es algo a lo que yo no había prestado demasiada atención. Para mí es algo natural que doy por sentado. Pero (por lo visto) esto no es igual para todos. La lectura en algunos casos es una rutina o habilidad que debe desarrollarse y fortalecerse a través de la práctica aunque al principio, si una no tiene esa costumbre, puede ser frustrante.

Mucho (a la vista de las caritas de consternación del respetable cuando hablamos del tema).

Así que, después de que varias personas se hayan interesado por mis “trucos” para encadenar libros y lecturas creo que puede ser interesante compartir aquí algunas fórmulas que a mí me sirven y otras que no.

1. Mens sana in corpore sano. Al hilo de la cita de Décimo Junio Juvenal que posteriormente popularizó el amigo Pierre de Coubertin, yo también trato de ejercitar el físico en la medida de lo posible. En mi caso, el asunto pasa por subirme a la elíptica casi a diario. Pero eso no quiere decir que ese tiempo sobre la máquina del infierno bicicleta no pueda ser entretenido ni productivo. ¿Verdad? Solo necesitas un atril y un elemento de lectura: libro, e- book, móvil, tablet…A tu gusto. Taitantos minutos de felicidad endorfínica (posterior) asegurados y la lista de libros leídos por fin va disminuyendo. ¿Te apuntas?


2 Poligamia. 
Ojo, que no estoy abogando por actividades amorosas de moral distraída. No. Hablamos de lecturas. Hace años tamaña actividad me parecía impensable pero también hace años disponía de mucho más tiempo y por qué no decirlo, de paciencia. Hoy, las cosas han cambiado. Siempre que sean géneros y estilos dispares (una novela negra y un libro de relatos por ejemplo) soy capaz de llevar varias (dos, tres como máximo) lecturas a la vez. Y eso hace que la Infinita (si la tienes) se vaya desinflando.

3. Rutina de lectura .Inexcusable. Este es el quid de la cuestión. Puedo pasar sin tomar un café al día (con esfuerzo) e incluso puedo salir a la calle sin que coordinen los zapatos con el bolso (esto no me cuesta nada, la verdad), pero un día sin leer se me antoja inconcebible. La cosa se complica con los horarios de trabajo y las obligaciones familiares. Más aún si para poder disfrutar de la lectura es absolutamente necesario el silencio (o si hay ruido que sea de fondo). Así que mi rutina de lectura (de lunes a viernes) se reduce a dos espacios diarios. Uno, en el desayuno (es mi momento favorito del día porque disfruto el doble: de café y buena novela en silencio: sencillamente perfecto) y otro mientras como en soledad al mediodía. Y no, no es negociable. Si no acudo a alguna de estas dos citas, a mi día le falta algo.


4. Cuéntame al oído.
 Leer no solo es deslizar la vista sobre el papel. Hay otras fórmulas de lectura; los audiolibros por ejemplo. Y no son únicamente una fórmula de lectura, que incluso hay quien lo utiliza para sobrellevar tareas más pesadas y rutinarias. Pero no son válidos para todos los públicos. En concreto, para mi. Lo he intentado en varias ocasiones pero no consigo centrarme. Con esta forma de lectura, pierdo la magia imaginaria. No soy capaz. Lo he probado yendo de paseo, en el autobús, mientras plancho…Pero nada. Necesito un extra de concentración que no logro. Y eso que lo recomiendan y disfrutan personas que tengo en gran estima. Así que te animo a que lo pruebes. Quizá para ti sea una forma ideal de encadenar lecturas. Quién sabe.

5. Participar en retos. Punto controvertido. Los retos me gustan. Durante bastante tiempo he participado y seguido este tipo de desafíos, pero mi experiencia es que entrar en ellos implica dedicarle cierto tiempo y probablemente un tipo específico de lectura. Y yo soy un alma libre, rebelde y negra. Muy de novela negra. Así que a día de hoy sigo algunos de ellos ya que son una fuente inagotable de buenas recomendaciones, pero no participo.


6. Breaking up it´s hard to do 
(No he podido evitar el link. Me encanta esta canción) Romper es difícil. Si. Pero es necesario. Y te lo digo yo que antes de dejar una lectura a medias, me trago todos los sapos y culebras del mundo. Pero el tiempo es limitado y la Infinita cada día crece más, así que se imponen medidas drásticas. He cambiado. Y eso me ha hecho leer más y mejor. ¿El libro que estás leyendo no te enamora?¿Te cuesta ponerte a leer porque tu lectura no te apasiona? Dale una última oportunidad; dos páginas más y listo. ¿Ha mejorado? ¿No? Pues a otra cosa, mariposa.

7. Sin complejos.
 ¿Por qué debes leer las últimas novedades editoriales a pesar de que sean unos ladrillos infumables? ¿Por qué no probar otras cosas? Si has entrado en una espiral de desánimo o de cansancio, la lectura de libros cortos puede ser una solución para ti. Te permite degustar géneros muy diferentes sin invertir demasiado tiempo en ellos y redescubrir tu pasión por la lectura, por un autor en concreto, o un genero específico y desconocido hasta el momento.

Ah, por supuesto. No tener vida social también ayuda a encadenar lecturas. Pero eso, de momento, ni lo valoro. ;)Así que cuéntame ¿tienes algún truco para leer a diario?

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