¿Inspiración, homenaje o plagio? Una buena pregunta.

Hoy vengo guerrera. Un poco. Se me han sublevado las pecas. Que una cosa es la inspiración, otra el homenaje y otra muy diferente el plagio. Dicen que ya todo está escrito, que las historias se suceden una y otra vez y que lo que las hace diferente es el punto de vista del escritor. Puede ser. Pero no dejan de sorprenderme algunas cositas que voy encontrándome por el camino en algunas lecturas.

Hay novelas que resuenan, que te recuerdan a algún otro libro, a alguna película, e incluso a algún relato, pero la diferencia es la forma de presentarlo.  Hay quien lo hace de manera sutil o incluso rindiendo un pequeño homenaje, y quien le echa cara al asunto. Y en el género negro, por lo visto, esto no es una excepción. A las pruebas me remito.

Una novela que recuerda a otro texto. Inspiración.


Como ya dije por aquí, La sirena roja de Noelia Lorenzo Pino es uno de los últimos libros que he leído en género negro. El caso es que, durante la lectura de la novela (que por cierto me sorprendió gratamente y cuya lectura te recomiendo), no podía dejar de pensar en  Tatuaje, un relato de Roald Dahl.

No he tenido oportunidad de preguntar a la autora si conoce el texto o si pudo ser un desencadenante de la historia que posteriormente desarrolló en la novela, pero creo que en este caso, es sencillamente una casualidad porque a pesar de que en cierto modo me recuerda al relato, en ningún caso se hace referencia al texto en particular aunque coincidan en el ambiente inquietante y el tema de los tatuajes.

Por si quieres seguir la pista a ambos textos te dejo a continuación la sinopsis editorial de la novela y el link del relato.

La sirena roja

La agente de la Ertzaintza Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua se enfrentan a lo que podría ser el caso más importante de sus carreras. La aparición de dos cadáveres desollados, con un siniestro vínculo entre ellos, les llevará hasta Lorena, una prestigiosa tatuadora donostiarra que aún se recupera de una relación que acabó con una orden de alejamiento por amenazas y agresión.Una investigación contra reloj para evitar nuevas víctimas del que podría ser un asesino en serie les conducirá a través de un entramado de prejuicios religiosos y oscuros secretos. El caso les absorberá hasta el punto de olvidarse incluso de sus propias vidas.Sumérgete en esta historia trepidante y descubre lo que sucede cuando la sangre y la tinta van más allá del arte?Con el estilo ágil y visual que le caracteriza, Noelia Lorenzo Pino nos sorprende con esta novela donde la crudeza y la atmósfera gris contrastan con la cercanía de sus personajes.

El tatuaje de Roald Dahl

 

Un libro que duplica algunos elementos básicos ( y reconocibles) de una película o novela. Homenaje.


Quien más quien menos habrá encontrado algún punto en común entre una novela y alguna película. Como decía antes, cierta retroalimentación es normal. Por ejemplo en la novela Basada en hechos reales, (cuya adaptación está ahora en el cine) la autora no oculta cierto paralelismo entre su novela y Misery, la novela de Stephen King que también se llevó a la pantalla grande, sino que lo muestra de manera explícita.

Esta forma de reconocimiento  me parece justa y válida. Pero también he leído novelas en las que algunos de los elementos del argumento eran un calco de una conocida película y, si no recuerdo mal, no existía ningún tipo de declaración al respecto por parte del autor. Es el caso de Melodía en Alabama, cuyo personaje Solomon (hombre de color con cierto retraso intelectual) y su relación con una niña, me resultó un calco del que había visto en la película La mano que mece la cuna. Dentro de la novela también hay guiños a otras películas, pero son más sutiles (o al menos a mí me lo parecieron).

Te dejo un link y la sinopsis de ambos libros por si te interesa indagar en el tema.

Basada en hechos reales.

Delphine es una escritora que ha pasado del éxito apabullante que la puso bajo todos los focos al vértigo íntimo de la página en blanco. Y es entonces cuando se cruza en su camino L., una mujer sofisticada y seductora, que trabaja como negra literaria redactando memorias de famosos. Comparten gustos e intiman. L. insiste a su nueva amiga en que debe abandonar el proyecto novelesco sobre la telerrealidad que tiene entre manos y volver a utilizar su propia vida como material literario. Y mientras Delphine recibe unas amenazantes cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora, L., con sus crecientes intromisiones, se va adueñando de su vida hasta bordear la vampirización…

Dividida en tres partes encabezadas por citas de Misery y La mitad oscura de Stephen King, Basada en hechos reales es a un tiempo un poderoso thriller psicológico y una sagaz reflexión sobre el papel del escritor en el siglo XXI. Una obra prodigiosa que se mueve entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo imaginado; un deslumbrante juego de espejos que propone una vuelta de tuerca a un gran tema literario –el doble– y mantiene en vilo al lector hasta la última página.

Melodía en Alabama

Víctor Rey, un escritor en crisis, se muda a Alabama, en los Estados Unidos, la patria de su madre. Allí alquila una casa aislada, esperando hallar la inspiración perdida…Sin embargo, pronto empiezan a ocurrir extraños sucesos que sumergirán a Víctor en una antigua historia de crimen, política y violencia, en la que descubrirá que nada es lo que parece.

 

Dos novelas y demasiadas coincidencias. ¿Plagio?


Como soy de natural curiosa, me gusta refitolear e investigar. Por eso todas las reflexiones anteriores me llevaron a darme una vueltecita por la red, y me encontré con este caso. Data de hace unos cuantos años, y no he encontrado más noticias al respecto, así que no sé cómo habrá terminado el asunto, pero desde luego no pintaba nada bien.

Dos autores, dos novelas (que comparten título) y dos portadas sospechosamente parecidas. Los entendidos sostienen que ambas desarrollan temática similar y varios párrafos en los que las diferencias son mínimas… Para poder argumentar en relación al tema, tendría que haberlas leído pero no lo he hecho, así que no puedo sino mostrar lo que se ha dicho.

En cualquier caso, no es el primer incidente en literatura aunque sí el primero que conozco del género negro. ¿Será inspiración, homenaje o directamente plagio? ¿Qué opinas de esta triada? ¿Conoces algún caso? Si es así me encantaría que lo compartieras en los comentarios. Mientras tanto, ya sabes…

Lee. Disfruta…y cuéntame.

El género negro: las series cozy

Durante un tiempo he estado viviendo de espaldas a una parte muy importante del género negro. Las series. Sin embargo, la vida, que es bastante lista (y puñetera, por qué no decirlo) me ha encarrilado de nuevo y en las tres semanas que he estado en casa con las cervicales descacharradas, y en las que no he podido leer apenas, he hecho las paces (solo un poco) con la caja tonta, mi enemiga por excelencia. He empezado a ponerme al día con algunas series.

He disfrutado bastante, no lo voy a negar. Y me he dado cuenta además (sí, lo sé, no soy ninguna lumbrera) de que aunque nada ha cambiado bajo el sol, gracias a algunas plataformas sí que se ha diversificado el panorama negrocriminal y existen tantos tipos de series como subgéneros negros. O casi.

Hoy, para empezar, y como estoy un pelín rememeber when, haré un repaso de las series de ayer, hoy y siempre que pueden gustarte si lo tuyo es el cozy, o el subgénero más amable del panorama criminal, como te comenté por aquí.

Se ha escrito un crimen


Imprescindible. ¿Quién no conoce a Jessica Fletcher? ¿Y quién no se echaría a temblar si la ve en una reunión, un concierto o incluso en una boda? Porque la aparición de esta mujer era el equivalente a la palabra asesinato (señores de la RAE, apunten por favor, un sinónimo más para el diccionario). Doce temporadas de una serie mítica cuya melodía de cabecera fue un referente en mi adolescencia.

Desde una perspectiva no policíaca, y al estilo de Miss Marple, Jessica Fletcher, escritora ya madura con unas dotes detectivescas impresionantes (y una prole sorprendente de sobrinos a los que visitaba con relativa frecuencia) era capaz de resolver de manera satisfactoria los crímenes más complicados a los que se enfrentaba la policía con escaso éxito.

La estructura de los capítulos era siempre la misma. Episodios auto – conclusivos en los que la protagonista ponía de manifiesto sus extraordinarias dotes de observación y deducción. Generalmente el capítulo terminaba con la confesión del criminal y no dejaba ningún cabo suelto, al estilo de los libros de la Gran Dama del Crimen. Un momento nostalgia modo on esencial, ya digo.

Diagnóstico asesinato


También esta fue una de las series de referencia en mi época adolescente. Me encantaban los casos del Dr. Sloan y sobre todo, su buen humor. Durante ocho temporadas, el médico que resolvía misterios y crímenes junto a su hijo, detective de homicidios, y ocasionalmente trabajaba para la policía como consultor fueron un gran entretenimiento para mi.

Como curiosidad, te cuento que Lee Goldberg, el guionista de la serie, también lo fue de Monk, y es además un afamado autor de best sellers con su saga de Ian Ludlow. También ha sido premiado y nominado en dos ocasiones para los premios Edgar y Shamus. Algo tendría de bueno la serie entonces, ¿no?

 

Los casos del padre Chesterton


Esta serie ha sido uno de los descubrimientos de las últimas semanas. Haciendo zapping me topé con ella por casualidad y me ha acompañado durante la modorra del mediodía. No sé si por la medicación que me dejaba totalmente aturdida o porque no terminé de empatizar con esta época (la serie está ambientada en los años cincuenta), no aguantaba más de dos capítulos seguidos.

Sin embargo, tengo que reconocer que están bien estructurados, y el elenco es agradable. La serie está basada en los relatos de G.K Chesterton y el protagonista principal está inspirado en un clérigo real (el padre John O´Connor), amigo del escritor. El padre Brown sigue la línea de los personajes de los que te he hablado hasta ahora: tiene un puntito cotilla entrometido, con cierta longevidad (es curioso, ninguno de los hasta ahora señalados es joven, a diferencia de las series actuales) y sus armas son la escucha, la lógica y la razón.

Si no conoces los célebres relatos de este padre del género negro (y deberías), puedes encontrarlos aquí.

Cozy made in Spain


Por último, aunque hay muchos más ejemplos de series al estilo cozy, creo que hay dos series españolas e interesantes para este espacio negrocriminal. Los misterios de Laura y El Caso.

Los misterios de Laura


Este es uno de los grandes éxitos de la parrilla negrocriminal que han sido exportados a varios países. Si no recuerdo mal a Rusia, Paises Bajos, Italia y Estados Unidos (con distinta suerte, eso sí). El personaje principal es Laura Lebrel, una policía muy intuitiva. Madre de gemelos y separada, lleva una vida personal bastante caótica con bastantes trazos de verosimilitud, por lo que la empatía del sector femenino la tiene ganada.

Reviste de humor la cotidianeidad y enfrenta los casos al estilo más clásico con un cierre de episodio a la manera en que lo hacía Agatha Christie, donde como broche final, el detective reunía a todos los sospechosos en el mismo lugar con el fin de descubrir quién era el culpable.

 

El caso


En mi opinión, una serie muy entretenida que tuvo mala suerte ya que tan solo se rodó una temporada (trece episodios).Creo que, además de lo acertado de la ambientación y el atrezzo (años sesenta en Madrid), la serie contaba con algunas peculiaridades que hicieron las delicias de sus seguidores, entre los que me encuentro (si, debo confesar que no pude resistirme a la tentación y me hice el famoso carnet de la serie). Para empezar, no era una teleserie policiaca per se, sino que los crímenes o misterios que se intentaban resolver, eran llevados (y generalmente resueltos)  por una pareja de periodistas (si bien uno de ellos era un ex – policía) cuyos caracteres no podían ser, a priori, más opuestos.

Otro de los puntos fuertes de la serie era que en bastantes casos ( no recuerdo si en todos) la base del capítulo era un suceso real que se comentaba con posterioridad. Los personajes estaban tratados con la suficiente profundidad para ser creíbles en la mayoría de los casos y los crímenes a resolver, aunque se trataban de manera bastante amable, resultaban interesantes por aquello de que fueron sucesos reales acaecidos justo aquí. En cualquier caso, aunque la serie tuviera sus puntos débiles (que también los tenía), a mi me hacía estar pegadita al sillón cada semana.

Con esto, doy por terminado el breve repaso de las series más características del estilo cozy, aunque quedan en el tintero muchas más como los casos del padre Dowling o  Jake y el Gordo por ejemplo. Pero algunos de ellos los dejaré para la siguiente entrega de las series negrocriminales: las policíacas.

¿Y tú, conoces alguna serie cozy recomendable? ¡Te espero en los comentarios! Mientras tanto, ya sabes…

Lee. Disfruta. Cuéntame.

Novela negra en clave de…¿sol?

Cinco. Las líneas del pentagrama, los dedos de una mano, los minutos de cortesía antes del comienzo de una reunión…No, no me refiero a eso. Hablo de la novela negra y del sol. ¿Por qué? Cinco son los grados que nos separan de la temperatura de Oslo. Y no por encima, sino por debajo.

Gensanta. Y es que parece que estamos decididos a que los nórdicos se sientan aquí como en casa. Bueno, más o menos. Por lo visto, en Mordor hemos comenzado por acomodarnos al “Svensk Somma”, como ya te comenté por aquí. Aunque, a decir verdad, el asunto ya me está agobiando un poquillo.

Que sí, que está muy bien y es muy gracioso eso de hacer chascarrillos de que una vive bajo el perverso Ojo de Sauron que acecha desde el cielo encapotado de Mordor.

Si, si, que es muy divertido decir que aquí existen tres estaciones: el invierno, la estación del tren y la de autobuses.

Pero tanta lluvia empieza a pasar factura. Que ya no sabe una si tiene células o escamas ni si el dolor de garganta es por catarro o porque te están saliendo branquias… Y no, no exagero. Hace unos días compartían un tweet en Redes. Juzga tú misma.

Claro. Con este panorama, el ánimo se aplana. Al menos a mí, porque según comentan por otros lares, el clima forja el carácter. Igual es eso lo que les pasa a los nórdicos. Puede ser. Esa sucesión de tiempo desapacible, escenarios anegados y grises son el contexto ideal para imaginar algunos de los hilos argumentales más negros (y pasados por agua) de toda la historia criminal. Así que en este momento, los nórdicos y aquí, una servidora mordoriana gracias a las inclemencias meteorológicas somos primos hermanos. A excepción de que, pese a todo, Mordor, mi Mordor es uno de los lugares con menor tasa de criminalidad (cosa de la que me alegro un montón, oiga, que quede claro).

Miro por la ventana y veo gotas dejando miles de líneas mojadas deslizándose por el cristal. Centrifugo. ¿Por qué? ¿Por qué teniendo un clima tan parecido somos (criminalmente hablando) tan diferentes? Centrifugo. ¿Será cuestión de clichés? Mmmmm. Centrifugo en programa largo con mil doscientas revoluciones.

El Mordor Operandi se diluye cuando sale un rayo de sol.

Uyyyy ¿y eso redondo, amarillo que da calorcico y que ha salido en mitad del cielo, qué es? ¿Será eso que el resto del mundo llama sol? Pues vaya, qué contrariedad no poder disfrutarlo un poquillo. Hoy que tenía pensado robar un banco… lo tengo apuntadico en la agenda, con doble subrayado. Pero, vaya, que para dos días que salen buenos, casi que lo dejo para mañana y hoy me voy a la piscina con la cuadrilla, o de barbacoa…¿Te imaginas al amigo Harry Hole o a alguno de los criminales que pueblan sus novelas manteniendo esta conversación consigo mismo? Yo no.

Allí son muy de mindfulness, vaya, lo que viene siendo obcecados de toda la vida, y como se les meta entre ceja y ceja delinquir, tiene que haber algo más que un tímido rayo de sol (cosa que pasa con muy poca frecuencia, también hay que decirlo) para poder quitarles la idea de la cabeza.

Dale a tu cuerpo alegría Macarena.

Esto también nos diferencia. Y no será por el frío, porque compartimos bajas temperaturas. Debe ser algo más esencial, más de “la tierra”. Que sí, que aquí los inspectores Corominas, Villatuerta y Vázquez tienen sus momenticos erótico -festivosPero son los menos. En eso los nórdicos nos llevan la delantera porque, llueva o nieve, siempre gozan de más de un ratico carnal por muy peculiares que sean los personajes (mira si no a Saga Noren, de la serie Bron/Broen).

Aquí en Mordor, sin embargo, se dice, se cuenta, se comenta, que esos momentos existen, aunque tendrás que armarte de paciencia y saber apreciar el romanticismo existente en compartir un buen bocadillo de txistorra para, con suerte (mucha) poder llegar a catarlo. Es posible que por eso, el índice criminal en Mordor sea menor que en los países nórdicos porque el tiempo que ellos emplean en pergeñar delitos aquí se invierte en imaginar (y digo imaginar, nótese), estrategias de conquista.

Arenques versus chuletón.

Claro. Es que no es igual. Aunque coincidamos con los nórdicos en el consumo masivo de café, no me digas que visitar Ikea y consumir sus famosas albóndigas o las delicias de salmón es lo mismo que comer en una tasca cualquiera de Mordor. Pues claro que no. Si a eso además le sumas que esas comidas mordorianas suelen estar bien regadas con buenos caldos y junto a la cuadrilla…Pues eso. Que la sobremesa se hace amena y larga…Así es imposible sacar el tiempo necesario para delinquir (a no ser que sea haciendo trampas al mus, que todo es posible). ¿Has leído alguna novela nórdica en la que los personajes se deleiten con los platos de un restaurante? Pues eso. Aquí tenemos poco tiempo para el delito porque estamos de sobremesa con la cuadrilla y también disfrutamos de mejor carácter porque el estómago suele estar contento y bastante lleno (para qué nos vamos a engañar).

Ladinos, sinceros, fríos, brutos y cabezones.

Dicen que los mordorianos somos sinceros, brutos y cabezones. Mucho. Doy fe. No hay como soltar la frase “no hay huevos de…” y vamos de cabeza. Por eso no hay demasiados malincuentes. Normal. Un buen inspector sabe que en Mordor no hay más que descerrajar la frase en un momento álgido y terminarla con un “confesar quién lo ha hecho/admitir el delito/ etc” para que el criminal cante cual gorrioncillo herido en su propio orgullo.

Los nórdicos en cambio son mucho más introspectivos, menos precipitados y más ladinos y reflexivos. También son menos brutos, que todo hay que decirlo. Lee a Larsson, Schepp o Keppler si aún no lo has hecho y lo confirmarás. Así que descubrir al asesino o criminal, en caso de que este sea nórdico puede costar un poco bastante más.

En fin, que si tienes una época de escritura poco creativa y vives en Mordor, te recomiendo que, como yo, busques sucesos inspiradores para tus personajes de novela negra en otro lugar menos bucólico que este. Ya ves. Aquí estamos bajo el influjo de Sauron, pero en vista de todo lo anterior, sospecho que vivimos mucho más cerca de la familia Ingalls que los nórdicos.¿Tú que crees?

Lee. Disfruta. Cuéntame.

Novela policiaca: cada Cuerpo es un mundo

Ya dije por aquí hace unas semanas, que estoy de acuerdo con la máxima de Marcelo Luján, quien afirma que en el país del género negro, la novela policíaca es una provincia más.  De hecho, probablemente sea la provincia más conocida y más internacional ya que ha sido la que con sus cuerpos de seguridad, más popularidad le ha proporcionado al género negro a nivel mundial, tanto en las versiones de investigadores policíacos como privados.

Pero aquí, a nivel nacional,  donde la figura del detective tiene vetada la participación en la resolución de crímenes, el investigador policial es el rey del subgénero.

Por eso hay quien opina que  este subgénero patrio obecece a patrones más o menos parecidos, que repite estructuras y las novelas difieren muy poquito unas de otras. Bueno, pues dedico con todo cariño este post para esos “ateos” del género. Porque con independencia de los argumentos, puntos de vista de los personajes o recursos literarios narrativos, también hay algo que diferencia los policiales.

Los Cuerpos.

Que dicho así, oiga tiene su puntillo sugerente ¿verdad?  Los cuerpos… En fin. Lo que quiero decir, es que frente al procedimiento más o menos común de una investigación, a mí también me parece curioso colarme entre las filas de los investigadores de las distintas instituciones policiales para poder vislumbrar sus quisicosas.  Las relaciones entre las diferentes corporaciones, ( no siempre el trato entre los cuerpos es cordiales, ni las competencias están convenientemente diferenciadas, y eso se presta a que las novelas tengan algunos matices la mar de interesantes desde mi punto de vista).

En general, la resolución de los homicidios en España se lleva a cabo (según la Ley de Enjuiciamiento Criminal) por La Guardia Civil (Unidades de Seguridad Ciudadana y Unidades de Policía Judicial), y por la Unidad de Policía Judicial del Cuerpo Nacional aunque en algunos casos atendiendo a competencias territoriales y legales (fueros propios por ejemplo) hay otras unidades que también cuentan con un departamento de homicidios.

De modo, que para la resolución de un crimen existe la posibilidad de que se vean envueltas diferentes unidades según el territorio en el que se haya cometido el asesinato, por ejemplo.

Por eso,  a continuación, para ampliar horizontes, te dejo unas breves recomendaciones de novelas policiacas según el cuerpo de seguridad que investiga el crimen. ¡Bon Apetit!

Guardia Civil

La saga Bevilaqua y Chamorro.

¿Quién no conoce a esta pareja de guardia civiles que ya han llegado hasta la pantalla grande con “La niebla y la doncella”?

Pero hay muchos más ejemplos como la saga de Valentina Redondo (que debo confesar que no me enganchó demasiado)

O  mi reciente descubrimiento:

El baile de los penitentes

Semana Santa. En el pequeño pueblo riojano de Calahorra, las historias de seis personajes completamente dispares entre sí terminarán confluyendo. Dos hechos grotescos, también dispares, lo alientan: el asesinato de Nuria Isabel, una niña de catorce años de etnia gitana, así como la celebración en Jueves y Viernes Santo de Los Borregos, un sorprendente juego de apuestas al que acuden desde antiguo y sin excepción todos los varones del lugar. La teniente de la Guardia Civil Lucía Utrera, apodada La Grande por su corpulencia, deberá esclarecer el crimen con muy pocos medios, menores indicios y la localidad tomada al asalto por los periodistas. En apenas setenta y dos horas, el destino de estos personajes, y el de la propia Calahorra, se verá alterado de modo irreparable.

Este libro de cuatrocientas páginas que se lee en un suspiro, aúna en una misma novela un crimen dentro de un entorno rural, giros y sorpresas bien fundadas, el reflejo de las costumbres y una de las mejores profundizaciones en la psique criminal que he leído en tiempos.

 

Policia Nacional

¿Quién con fuego?

La aparición del cadáver de un anciano solitario en un pueblo apartado de la geografía navarra, da paso a una trama policial a caballo entre dos mundos distantes seis decenios. Un caso que recae en el inspector Villatuerta tras reincorporarse al servicio después de una larga baja laboral. Le acompañan en la investigación su hija, la agente Nerea, y el subinspector Javier Erro. Los tres se enfrentarán a un asesino cuya motivación se hunde en la época de la posguerra. Durante años huyó de la venganza, la aplacó con el trabajo extenuante de sol a sol. Pero la llamada de la sangre acabó por alcanzarlo. Del presente en Pamplona y el Valle de Ollo al pasado en las montañas de Navarra y Estados Unidos, adonde emigraron infinidad de pastores vascos buscando un futuro mejor. Un asesinato y demasiadas incógnitas. ¿Quién prendió el fuego de la venganza?

Es la primera novela de la serie del Inspector Villatuerta. Y el punto fuerte del libro además de los dos hilos temporales que la tejen es que el dúo protagonista  de investigadores son padre e hija. Carlos Ollo escribe bien, argumenta e hila la historia de manera verosímil y nos trae retazos de un pasado no tan lejano en el que los inmigrantes fuimos nosotros. Una recomendación, no le prestéis demasiada atención a la portada. El interior es infinítamente mejor. Por cierto, ya tengo en mis manos el segundo volumen, A la luz del vino, y le tengo muuuchas ganas. Te contaré mis impresiones, pero a tenor de la primera novela, estoy convencida de que la voy a disfrutar mucho.

La saga del inspector David Vázquez. Sin retorno.

Hace tiempo que Irene Ochoa se siente atrapada en un callejón sin salida cuyos muros se estrechan a medida que los abusos por parte de Marcos, su marido, se convierten en una rutina. No tiene más armas que su instinto de supervivencia. No hay otra opción: la vida de Marcos o la suya. La oportunidad se presenta un miércoles, cuando él llega más borracho de lo normal y, tras un par de tragos, se queda profundamente dormido. Horas más tarde, los bomberos y la policía investigan las causas del incendio que se ha cobrado la vida de Marcos. Todo ha salido según lo planeado, pero hay algo que Irene no puede controlar. Aquella misma noche en la que apenas empieza a saborear la libertad conoce al hombre que podría arrebatársela: el inspector David Vázquez, el encargado del caso. Empieza así una relación marcada por la pasión, el anhelo y el peligro.
Mientras Pamplona sigue conmocionada por el accidente, el inspector Vázquez deberá resolver uno de los casos más escabrosos de su carrera: varios peregrinos del camino de Santiago han aparecido muertos en Roncesvalles, a solo unos kilómetros, y todo apunta a que ha sido obra de un asesino en serie.

Leí Sin retorno y me gustó su estilo, pero con Deudas del frío  Susana Rodriguez Lezáun me convenció del todo. Tiene un estilo equilibrado y el punto fuerte de estas novelas es el reflejo de los movimientos sociales actuales que sacuden nuestras ciudades (y no tanto nuestras conciencias). Otro de los puntales de sus novelas es poner al lector en un brete moral…Y hasta ahí puedo leer. Susana, la próxima comisaria de Pamplona Negra,  acaba de presentar además la última novela de la saga que se titula Te veré esta noche y a la que espero poder hincarle el diente muy pronto. Aunque son novelas autoconclusivas, te recomiendo que las leas en orden para que no te pierdas la caracterización de los personajes. .

 

Ejército

Aunque es más fácil encontrar ejemplos de investigadores de los anteriores cuerpos de seguridad, también los hay en el ejército, como lo muestra Gerardo Pérez en su quinta novela. El punto fuerte de este libro es, a mi parecer, el desarrollo del arco dramático del personaje principal, aunque también los escenarios, las argucias políticas y la defensa de los ideales son temas de interés en la novela. Te dejo su sinopsis a continuación.

Amanecer en el ocaso

Rodrigo  Cifuentes, un teniente retirado del ejército que realiza labores como investigador y que vive atormentado por los recuerdos de una fallida relación sentimental, recibe el encargo de buscar discretamente a la hija del Secretario de Estado de Defensa, desaparecida en extrañas circunstancias. La vinculación del padre con una empresa dedicada a la venta de armamento y el idilio de la joven con un líder político marcan en un inicio la investigación sobre lo ocurrido. Sin embargo, todo da un vuelco repentino cuando el ex militar descubre que la muchacha ha cruzado el Estrecho de Gibraltar y se ha adentrado en Marruecos, rumbo al Sáhara Occidental, siguiendo la estela de un dirigente de la causa saharaui. Cifuentes decide ir tras sus pasos hasta encontrarla, pero termina viéndose involucrado en la cruzada de un reducido e inexperto grupo de rebeldes que reivindican la independencia de su territorio del reino alauita, condicionando tanto el carácter secreto de la misión como las relaciones entre España y el país africano.

 

Policía Foral

No hay mucho que decir aquí. Dolores Redondo con su Trilogía del Baztán ha creado un personaje y ha dibujado este cuerpo policial con tanta resonancia que es difícil encontrar otro ejemplo con los Forales porque parece que todo remite a esta saga.  Como curiosidad, te diré que, además de la adaptación al cine y al cómic, en Elizondo, el lugar donde transcurre la mayor parte de la novela, también puedes realizar un recorrido por los lugares que sirvieron de inspiración a la escritora. Si no la conoces aún (cosa que dudo) aquí te dejo el enlace y la sinopsis de la primera novela, que fue sin duda, la que más me gustó de la saga.

El guardián invisible.

«Ainhoa Elizasu fue la segunda víctima del basajaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así. Fue un poco más tarde cuando trascendió que alrededor de los cadáveres aparecían pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos, unidos a una especie de fúnebre ceremonia de purificación. Una fuerza maligna, telúrica y ancestral parecía haber marcado los cuerpos de aquellas casi niñas con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal.»
En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en unas circunstancias que lo ponen en relación con un asesinato ocurrido en los alrededores un mes atrás. La inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una investigación que la llevará de vuelta a Elizondo, una pequeña población de donde es originaria y de la que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal.

 

Ertzaintza

El silencio de la Ciudad Blanca

Eva Saenz de Urturri tiene entre sus páginas a uno de los investigadores más populares del género: Kraken. De momento solo están publicadas las dos primeras entregas, pero parece que a la tercera le falta poco. De los dos libros que he leído, para mi gusto el mejor es el primero porque es el que menos se entretiene en el turisteo ( no me gusta demasiado que se haga un recorrido detallado y turístico por las ciudades aunque sí me gustan las referencias, manías personales). Me gustaron especialmente el buen desarrollo de los dos hilos argumentales del pasado y el presente, las referencias al arte y el manejo de la intriga. Y por supuesto ese comienzo en el que Kraken nos desvela que le acaban de descerrajar un disparo, hace que te enganches a la historia sin remedio. Por cierto, también tiene recorrido por la ciudad para descubrir los enclaves cruciales de la trama y en breve, parece que habrá serie de televisión.

Una ciudad aterrorizada por el regreso de unos asesinatos rituales. Un policía que esconde una tragedia. Un thriller hipnótico cuyas claves descansan en unos misteriosos restos arqueológicos. ¿Qué harías si fueses el investigador del caso del asesino en serie que está aterrorizando la tranquila ciudad de Vitoria con sus dobles crímenes rituales y encontrases pruebas de que tu propio gemelo, un arqueólogo mediático, fuese el autor de los asesinatos?
Veinte años después, cuando Tasio, el brillante arqueólogo condenado por los asesinatos está a punto de salir de prisión en su primer permiso, los crímenes se reanudan de nuevo: una pareja de veinte años aparece muerta ydesnuda por la picadura de abejas en la garganta en la emblemática Catedral Vieja de Vitoria. Poco después, otra pareja de veinticinco años es asesinada en la Casa del Cordón, un edificio medieval.
El joven inspector Unai López de Ayala —alias Kraken—, experto en perfiles criminales, está obsesionado con prevenir los crímenes antes de que ocurran, una tragedia personal aún fresca no le permite encarar el caso como uno más. Sus métodos poco ortodoxos enervan a su jefa, Alba, la subcomisaria con la que mantiene una relación laboral difícil de día, y una intensa atracción y fascinación de madrugada, cada vez que ambos coinciden haciendo running por las solitarias calles de Vitoria.
Una novela negra absorbente que se mueve entre la mitología y las leyendas de Álava, la arqueología, los secretos de familia y la psicología criminal.

La sirena roja

Dejo para rematar el artículo, el descubrimiento más actual. La última novela negra que he leído por el momento. Hace un par de semanas, Noelia Lorenzo Pino hizo en Deborahlibros la presentación de la tercera novela de la saga, Corazones negros, a la que afortunadamente pude acudir y, aunque recalcó que la novela era autoconclusiva, los lectores recomendaron leer la saga de Chassereau – Macua en orden para entender bien la relación y profundidad de los personajes. Así que ni corta ni perezosa me fui a la biblioteca en busca de La sirena roja  y reconozco que leí  prácticamente en dos días las cuatrocientas hojas de la novela. No podía soltarla. Sus puntos fuertes son un estilo fresco, desenfadado, visual y cercano junto con una estructura interesante (aunque no es novedosa la utiliza muy bien). También los personajes están muy bien pincelados en cuanto a actitud y verosimilitud y la temática (mejor dicho su entorno) es original. Ahora estoy esperando la llamada de la biblioteca para leer  La chica olvidada y poder devorar Corazones Negros, que me está mirando con ojos golositos desde la estantería.

La agente de la Ertzaintza Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua se enfrentan a lo que podría ser el caso más importante de sus carreras. La aparición de dos cadáveres desollados, con un siniestro vínculo entre ellos, les llevará hasta Lorena, una prestigiosa tatuadora donostiarra que aún se recupera de una relación que acabó con una orden de alejamiento por amenazas y agresión.Una investigación contra reloj para evitar nuevas víctimas del que podría ser un asesino en serie les conducirá a través de un entramado de prejuicios religiosos y oscuros secretos. El caso les absorberá hasta el punto de olvidarse incluso de sus propias vidas.Sumérgete en esta historia trepidante y descubre lo que sucede cuando la sangre y la tinta van más allá del arte?Con el estilo ágil y visual que le caracteriza, Noelia Lorenzo Pino nos sorprende con esta novela donde la crudeza y la atmósfera gris contrastan con la cercanía de sus personajes.

Por supuesto, hay muchas más novelas y sagas de estos y otros cuerpos de seguridad que componen los libros más populares del género así que,  por favor, si conoces algún título recomendable, ¿me lo cuentas en los comentarios? ¡Sería fantástico!

Mientras tanto, ya sabes…

Lee. Disfruta. Cuéntame.

Que se pare el mundo que yo me bajo.

Lo he intentado, de verdad que sí. Me he sentado delante del ordenador varias veces, e incluso he intentado escribir el artículo semanal a mano. Pero no he podido.

Hay momentos en los que el cuerpo te pide salsa.   (ejem, no), en los que te exige que pares, que te detengas ( ya se que es un chiste malo pero al menos no he perdido el humor, menos mal). Mis cervicales en estos instantes me están ayudando a adaptar el currículum vitae para un posible puesto entre las filas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, por si quieren ampliar la plantilla (léase: que no puedo ni mover el cuello, vaya) y la verdad es que están resultando unos días un poco difíciles.

Así que ponerme al ordenador más de dos minutos y medio es casi una gesta heróica. Por eso la publicación de la semana pasada fue un par de días más tarde de lo habitual. Y por eso esta semana no hay artículo.

Pero estoy haciendo todo lo posible para retomar el ritmo habitual.

Mañana tengo cita con el crujehuesos y sigo con una estricta dieta de dopaje bajo prescripción facultativa (lo cual si te soy sincera me empieza a preocupar porque mi habitual visión “negra” del entorno se está transformando en un rosa piruleta inquietante gracias a la medicación que no sé yo… ).

Así las cosas solo me resta desearos una feliz semana y que hagáis justo lo contrario de lo que voceaba Lola Flores (aquello del si me queréis irse): Por favor,  si me queréis,  volved la semana que viene. Prometo un artículo la mar de interesante.

Cruzo los dedos para que entonces me encuentre en plenas facultades.

Mientras tanto, ya sabes…

Lee, disfruta y si quieres, cuéntame.