Una pausa criminal: Influencia del género negro en publicidad (7 spots)

En la última edición de Pamplona Negra asistí a una de las charlas más divertidas y sorprendentes de su andadura. Paco Bescós, escritor y creativo publicitario,  en su conferencia  “Una pausa para el crimen” nos demostró la influencia que tiene el género negro en la publicidad proyectando  un ramillete de spots muy amenos con los que consiguió que todos los asistentes fuéramos conscientes del efecto del género negro en el mundo publicitario.

Los estudios de marketing son claros. Pasamos más de tres horas diarias pegados a las pantallas de televisión, ordenador, móviles o tablets. Y esto ha condicionado nuestros hábitos de consumo. Tanto nuestro modus operandi como los productos. Y los publicistas lo saben. Conocen las altas audiencias de las series criminales y de misterio, nuestro gusto por los thrillers, etc. Por ello, basándose en las principales características del género negro, han conseguido crear spots impactantes, emocionantes, fáciles de recordar (y de asociar al producto por esas cosas del binomio fantástico), creativos y generalmente llenos de humor. Una llamada emocional instintiva que funciona.

Como ejemplo, hoy te traigo estos siete spots que se refieren a siete particularidades distintivas del género negro y que estoy segura de que te sorprenderán. ¿Quieres pasar un buen rato? ¡Vamos!

 

Observación


Si hay una habilidad especial que todos envidiamos de Sherlock Holmes es su capacidad deductiva. Y esta se basa en la observación, cosa que los  publicistas utilizan para llamar nuestra atención en este anuncio con ambiente al más puro estilo de Agatha Christie. Durante el spot, hay un total de 21 cambios y diferencias que el detective te anima a encontrar. Te desafío a que lo hagas. ¿Cuántas has encontrado? Te confieso que yo he pasado por alto más de las que quisiera reconocer.

 

Pincha aquí o en la imagen para ver este simpático vídeo de…seguridad vial.

Impulso criminal


 

Ya lo dije hace un tiempo por estos lares. Todos tenemos un impulso criminal. Sin excepción. En algunos casos se hace visible y patente, en otros conseguimos mantenerlo a raya y mostrarlo únicamente sobre papel o sencillamente nos es suficiente con imaginarlo. En cualquier caso, nadie se escapa de este estímulo. Ni siquiera en Navidad. Ni tan siquiera los muñecos de nieve. ¿Celos, rencillas, ajuste de cuentas? Es inevitable: “solo puede quedar uno”

Puedes comprobarlo justo aquí o pinchando en la imagen:

Indicios y pistas


La observación es un puntal básico para una investigación, como te comentaba en el primer punto, porque proporcionan indicios y pistas importantes para la resolución de un caso. Pero todo esto no sirve de nada si estas pruebas no se utilizan posteriormente para elaborar una teoría o hipótesis certera. Por ello, como dicen mis profes del curso de Perfil Criminalístico, hay que ser muy cuidadoso con las premisas y argumentos porque si estos no cumplen con la condición de la validez, las conclusiones serán falsas o erróneas. Que es justo lo que le sucede a este pobre hombre. Todo apunta en la misma dirección, pero…él es inocente.

Pincha aquí o en la imagen y  descubrirás que muchas veces, las apariencias engañan.

Clima de suspense e intriga.


¿Te imaginas una historia noir en un “escenario blanco”? No encaja. Antes o después la placidez e inocencia del entorno mudarán en un ambiente negro que inspire intriga, suspense, que deje el alma en vilo. El espacio que rodea la acción juega un papel tan importante que en muchas ocasiones incluso se convierte en un personaje más de la historia porque predispone al lector y le advierte de que algo va a suceder. Igual que en este spot, aunque el resultado sea absolutamente inesperado.

Pincha en la imagen y lo verás:

 

La escena del crimen


Si hay algo que nos han enseñado las series criminales como  CSI es la importancia de la  investigación de la escena del crimen. La relevancia de una buena inspección ocular y el registro posterior de huellas, balas, rastros de sangre es indiscutible. Fíjate si las series criminales han calado en nuestro día a día, que ya casi nadie desconoce el nombre y la utilidad del luminol, algo impensable hace algo más de una década. Incluso el conocimiento de los protocolos por el más común de los mortales, ha ayudado a resolver crímenes. Los publicistas lo saben y se hacen eco de esta realidad para relatarla. Eso sí,  como  ellos saben hacerlo: con humor.

Pincha aquí o en la imagen para acompañar al detective en su inspección ocular de la escena del crimen.

Clichés de género.


La femme fatale, el serial killer, el policía enganchado a sustancias poco recomendables, el detective con un oscuro pasado…Y la mafia. Todos ellos clichés de género que a pesar de su uso continuado, siguen funcionando. En la novela e incluso más en la pequeña y gran pantalla como atestigua este spot que seguro habrás visto en televisión.

Pincha en la imagen si quieres verlo:

Personaje


En la charla, Paco nos mostró un sinfín de spots relacionados con el género negro que me inspiraron para escribir este artículo e indagar un poco por la red.  He buscado ejemplos nuevos, pero de todos los que expuso hay uno que nos enseñó y que me gustó especialmente. Por eso no me resisto a añadirlo aquí. En este caso el anuncio tiene que ver con la motivación de los personajes. ¿Qué nos mueve a actuar de una manera específica? Y ¿qué consecuencias genera eso en el entorno? No puedes dejar de ver este spot porque te va a encantar. Estoy segura.

Pincha en la imagen de esta encantadora niña y verás…

¿Te habías parado a pensar la influencia que tiene el género negro en publicidad? ¿Conoces algún otro anuncio que utilice las características de la novela negra? Si es así, por favor, cuéntamelo, me encantará saberlo y disfrutarlo.

Y si has pasado un rato divertido leyendo el artículo, me encantaría que lo compartieras. ¡Muchas gracias!

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8 de marzo: de víctimas a verdugos. Rompiendo estereotipos de ficción.

La violencia.


Sea o no ocho de marzo, el debate acerca de qué es y qué no es la novela negra siempre está abierto y es un rifirrafe bastante polémico, de esos que levanta ampollas allá por donde pasa. Aunque si hay algo que une a todas las voces y en lo que no hay duda es en que en la novela negra reside la violencia. Puede ser activa, directa, pasiva o indirecta, eso es cierto. Pero en todas ellas existe esta premisa. Y también hay algo innegable. Que la violencia no se ve ni se expresa igual en hombres y mujeres. Ni en la realidad ni en la ficción, donde la figura de la mujer comienza a cambiar. De víctima a verdugo.

Realidad vs. Ficción


 

Cantidad

Si la novela negra es —en muchos casos—un reflejo más o menos objetivo de la realidad, cabe preguntarse si la menor incidencia de mujeres criminales en las novelas negras se corresponde con las tasas de criminalidad femenina en el mundo real. Atendiendo a los resultados de las investigaciones, según te comenté aquí, parece ser así puesto que según la International Journal of Forensic Mental Health y su estudio de los perfiles homicidas femeninos, las mujeres matan con menor frecuencia de que los hombres debido a las diferencias neurobiológicas cerebrales de los distintos sexos.

 

Estereotipos

También influye que el estereotipo de persona violenta se presenta en la figura de un hombre casi con exclusividad. Los motivos están al alcance de la mano. Lo vemos a diario en las noticias y en nuestras vidas. Piensa en la violencia como una respuesta viable a las emociones negativas, ¿a quién le está permitida y a quién le resulta aceptable ese tipo de manifestación en la sociedad? ¿A quién no? Efectivamente. Una pelea física desencadenada por una situación previa de insultos es —salvando algunas excepciones—bastante inusual entre el género femenino. Entre otras cosas porque está mal visto. No es el papel que debe jugar una mujer en la sociedad. En cambio, aunque tampoco esté bien visto en el caso de un hombre, sí que se entiende como una reacción más o menos normalizada. Piensa en un partido de fútbol infantil. Insultos y peleas por parte de los padres. Hay infinidad de noticias que lo reflejan.

El caso de que una de estas noticias estuviera  protagonizada por una mujer sería inusual. Y probablemente los interrogantes que suscitaría esta acción serían diametralmente opuestos al incidente masculino. Pasa lo mismo en actos delictivos más graves. En un asesinato. Ante una asesina que desmonta las expectativas de bondad, sumisión y sacrificio asociadas a la imagen femenina, los interrogantes giran en torno a la esencia del papel de la mujer a la par de la búsqueda de sus motivos criminales: ¿era una mala madre?¿mala esposa?¿tenía una sexualidad desviada?

Por otra parte, los estudios también parecen diferenciar el origen de la respuesta criminal. Mientras que en el caso masculino el abanico es muy amplio (venganza, avaricia, celos o psicopatías), se presupone que en la mayoría de los casos la violencia femenina surge como respuesta a una situación límite (abusos, miedos o psicopatías). Y esto es también lo que reflejan las novelas. Aunque hay que prestar atención también a ese pequeño porcentaje que muestra que, si bien es cierto que la violencia de la mujer es en su mayor parte reactiva, no siempre es así.

Tipología

Aunque en la vida real se haya desmontado ya el mito de la mujer envenenadora (hay mayor incidencia por asesinatos con arma blanca) y también el de la asesina vengadora (los crímenes suceden en mayor número por asuntos económicos que por venganza), la literatura continúa ahondando en estos arquetipos que ya han logrado escapar de la victimización y que tan buen resultado novelístico dan. A continuación te traigo unas recomendaciones que no puedes pasar por alto y en las que encontrarás motivaciones criminales y asesinas de todo tipo. 

Las malas de la película:

Cinco Asesinas y criminales “de libro”.


No me gustan nada los spoilers, por eso no daré el título de la novela (tendrás que pinchar en el enlace) sino que te cuento qué tipo de criminal encontrarás en ella. Aunque con la temática del post, ya sabes qué vas a descubrir en las páginas de las novelas recomendadas: asesinas.

Esta novela hace uno de los mejores retratos de una mente perturbada. Desarrolla el perfil psicológico de una mujer obsesiva, bipolar, que pasa de la ternura a la crueldad extrema en un instante. Un retrato espeluznante del arquetipo de la enfermera malvada que tiene su reflejo en la película del mismo nombre. Poco a poco la verás evolucionar en la forma que impone sus deseos mediante la tortura al escritor que comparte protagonismo con ella. Los castigos son cada vez más duros y aunque la película y el libro tienen sus diferencias, es una historia escalofriante a la par que subyugadora. Si no la has visto, te la recomiendo (la protagonista ganó un Oscar por su interpretación de esta psicópata). Si no has leído la novela, debes hacerlo. Y si quieres investigar más sobre esta asesina en serie cuyo pasado oculta una faceta de ángel de la muerte, pincha justo aquí.

En esta segunda recomendación, es indiscutible la maestría del autor para mostrarnos dentro del mismo personaje una transformación continua de víctima a verdugo. La protagonista es una mujer joven y atractiva que ha sido secuestrada y se encuentra en unas condiciones inhumanas. Sin embargo, poco a poco descubrirás junto a la brigada policial, que las cosas no son lo que parecen. Y no te dejará indiferente ese poso que esta novela dejará en tí y que es la carta de presentación de Lamaitre: cuestionarnos los límites entre lo moral e inmoral, entre la justicia y la injusticia. Una advertencia; no es apta para estómagos sensibles.

Tercera recomendación, y ahora me vas a permitir que barra un poquito para casa con esta novela, porque lo merece ya que muestra algo bastante inusual. Una serial killer patria. Una mujer cuyas motivaciones mutan de un asesinato a otro. Lo que comenzó siendo una necesidad como una respuesta a los intolerables abusos, va creando una situación insostenible que requiere de tanto en tanto, vuelva a asesinar por necesidad. La autora hace un trabajo muy interesante con la psique de esta protagonista dotándola de pinceladas que la humanizan en sus preocupaciones y sus reacciones. Mucho más allá de la clásica envenenadora o de la mujer melindrosa, Susana Rodríguez Lezáun nos descubre aquí la mente calculadora y fría de una asesina sin remordimientos.

En cuarto lugar te presento una novela cuyo principal punto fuerte es que desarrolla la relación de una asesina y sus cómplices. Todas mujeres. En este caso, la autora nos muestra el día a día de cuatro mujeres, cuyas vidas cambian a raíz del asesinato que comete una de ellas. Es una novela en la que, como te comentaba en la segunda recomendación, vas a encontrarte deseando que la asesina y sus cómplices se salgan con la suya pese a lo escalofriante y descarnado del asunto. Es una novela negra escrita al estilo clásico, concisa y sin florituras. Con las palabras y descripciones necesarias. Y además, refleja en profundidad, detalles de una sociedad y una cultura de la que solo tenemos conocimientos superficiales.

Esta sexta novela fue un gran descubrimiento del año pasado. Al estilo de P. Highsmith, Laila Slimani profundiza en la psicología femenina con mucha agudeza. En concreto busca la motivación que ha podido llevar a una niñera cariñosa y dócil para llegar a ser una asesina. El retrato es totalmente verosímil y terrorífico. La transformación de un cuento de Disney en una película de terror es palpable y angustiosa. Cómo una persona de confianza se torna en alguien peligroso. Mucho. Desde las primeras páginas la culpabilidad e incomodidad te sacuden sin perdón. Una novela que duele y se atraganta porque refleja a la perfección la realidad del universo femenino.

 

Pst, pst: no se vayan todavía, aún hay más.

¿Qué sería de la novela negra sin nombrar a los clásicos? Me atrevo a decir que las tragedias griegas son imprescindibles para entender la novela negra e incluso para darle un giro de tuerca. Todo está allí. Busca una motivación cualquiera para cometer un crimen y encontrarás que los griegos ya nos lo contaron.  Quizá el modus operandi resulte algo anticuado o recurra a la magia, no te diré que no, pero, a la vista de los resultados, hay que reconocer su efectividad. Salvando el hecho de que la historia se escribió en el año 431 a.C. hay que conceder que la protagonista tiene un buen calado psicológico. Sus acciones responden a un despecho, a la traición por parte de su marido quien la ha repudiado sin importarle que esté completamente enamorada de él o que ella sea la madre de sus hijos. El, ajeno a todas estas cuestiones, pretende casarse con otra princesa y la protagonista, en venganza, entra en acción. Simula que no le importa y envía a sus hijos con regalos para la feliz pareja. Pero esos presentes ocultan un conjuro mortal. Al más puro estilo de “Juego de Tronos” aquí no queda vivo —casi— ni el apuntador. Una buena noticia: por ser un clásico de la literatura, puedes conseguirlo gratis aquí.

¿Me sugieres alguna otra novela? ¿Conocías estas? ¡Cuéntame, por favor, me encantará saberlo! Y si te ha parecido un artículo interesante me haría mucha ilusión que lo compartieras.

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Menos sangre que un limaco. Esos personajes sin arco dramático.

Los humanos somos una especie emocional. Criaturas que experimentan y responden a la emoción de forma visceral. Es lo que nos conecta, lo que genera empatía y nos lleva a reaccionar tanto de forma positiva como negativa frente a los demás. Por eso los personajes principales de las novelas y películas son suelen ser proactivos. Actúan y sufren conflictos —internos y externos— que les llevan a transformarse. Al menos eso es lo que espero encontrar en un protagonista al leer un libro o ver una película.

 

¿Tú también? Supongo que sí. Porque no nos engañemos, nos gusta ver sufrir a los personajes, aunque también queremos ver como superan sus obstáculos. Vivimos con ellos una especie de catarsis, de terapia improvisada que nos prepara psicológicamente para enfrentarnos a nuestras propias dudas, miedos, defectos y remordimientos.

 

Ese cambio en el personaje es lo que en literatura se denomina el arco dramático. Es el responsable de que empaticemos con la historia y el protagonista, y como te decía, lo que esperamos encontrar en las novelas la gran mayoría de lectores.  Pero a veces esa magia sencillamente no ocurre. De hecho en estas últimas semanas me ha sucedido en dos ocasiones. Con un libro y también con un thriller: Toda una vida de Robert Seethaler y Tres anuncios en las afueras de Martin McDonagh. En ambas ocasiones el personaje principal me ha noqueado porque no tiene un desarrollo emocional y psicológico de transformación. Y sin embargo, ambos productos tienen una repercusión tremenda (no hay más que ver la lista de “oscarizables” para el cuatro de marzo o las entusiastas reseñas del libro).

 

Así las cosas, puse la centrifugadora en marcha. ¿Por qué unos personajes que no mutan, que no se transforman gustan tanto? Puede que cada ejemplo responda a una de las dos caras de la misma moneda.

 

La cara: Toda una vida


Esta no es una novela negra, ya sabes que leo de todo porque no solo de noir vive el hombre, como te dije aquí. Este “Toda una vida” fue la lectura propuesta para el club deborahdor de este mes. Aunque no pude acudir a la reunión por un asunto inesperado de confluencia planetaria, lo leí. Y como a Katixa, cuando volví la última página del libro se me quedó cara de interrogante.

Sábado. Confluencia planetaria. Evento deportivo – futbolero, reunión gastro – familiar y evento religioso – funerario. Todo en el espacio de unas horas. ¿Llegar al club de lectura? Misión imposible.

 

La novela tiene sus cosas buenas, no te diré que no. Es una lectura ágil y sencilla (son unas ciento cincuenta páginas) y su vocabulario es natural. La novela hace un repaso de la vida en Alemania durante el siglo XX a través de los ojos de Andreas Egger. Y ahí llega el problema. ¿Por qué? Porque su protagonista tiene menos sangre que un limaco. Le suceden mil calamidades y, probablemente por eso, como lectora sientes cierta empatía, pero es un personaje pasivo casi en su totalidad. A excepción de cinco momentos contados durante toda la novela, durante el resto del libro, Egger es únicamente el receptor de cuanto sucede. Un espectador casi indiferente, además.

 

Entonces, ¿qué razones existen para que esta novela se haya traducido a más de treinta idiomas, se haya llevado tantos premios (nominada al Man Booker Internaciona Prize y libro del año 2014 en Alemania) y cuente con la aceptación del público? ¿Estaré equivocada en mis percepciones? ¿Será que me he insensibilizado ante los nuevos recursos narrativos? ¿Se me está endureciendo tanto la piel? ¿O es que están cambiando los gustos de los lectores y ahora no es relevante que el personaje sufra una transformación personal? Aún sin resolver esta duda, llegó otro ejemplo para abundar todavía más en mi perplejidad.

 

 

La cruz: Tres anuncios en las afueras.


Un thriller apasionante, me dijeron. «¡Alla voy!», pensé. Pero terminó la película y, nuevamente, me quedé con cara de interrogante. Reconozco los méritos argumentativos de la cinta y la estupenda interpretación de Frances McDormand y Woody Harrelson en particular (a Sam Rockwell no soy capaz de verlo en otro registro diferente al de la Milla Verde, no hay papel que no me lo recuerde), pero el problema es que la acción pivota alrededor de la protagonista. Un personaje sin recorrido.

Mildred Hayes es fuerte, inteligente, una madre destrozada por el asesinato de su hija. Una mujer que puede mostrarse cruel o tierno como demuestra la escena del insecto casi al inicio de la película. Una protagonista de la que esperaba un crecimiento personal, una transformación. Y de nuevo no fue así. Aunque en este caso el error de apreciación fue mío. Lo descubrí días después, cuando las imágenes de la película volvieron a mi mente con efecto boomerang. Reconocí cuál era el papel real de la protagonista—del que no había sido consciente hasta ese momento—dentro de la historia. Mildred es importante y no por ser la protagonista—que también—, sino porque es el detonador y catalizador (con la ayuda de la carta del sheriff) del cambio de los demás personajes. Ella incita, actúa y acepta las reacciones que provocan sus acciones. Pero Mildred es la misma persona al inicio y al final de la película.

 

Ahí si le reconozco el mérito al inexistente arco dramático de la protagonista, porque ella es uno de los motivos principales del cambio de uno de los personajes. Para más señas el cambio es positivo, of course, que a la Academia estas cosas le gustan mucho. Aunque, en mi opinión, esa evolución del personaje sea algo forzada y superficial. Por eso me atrevo a adivinar que la réplica dorada del tío Oscar va a tener un lugar destacado en las estanterías de Frances McDormand.

 

¿Y tú, has leído a Seethaler?¿Y la película, la has visto? Me encantaría conocer tu opinión respecto a los protagonistas de ambas. ¿Tienes algún otro ejemplo de personajes que te hayan dejado fría? Me gustaría conocer tus impresiones, por favor.¿Te animas y me las cuentas?

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No solo de noir…Las tormentas interiores de Gerardo Pérez

Noir


No solo de noir vive el hombre, no. También es necesario tener cierto equipaje literario (y si es posible registrarlo como ya dije aquí), para poder comparar y opinar.  Y febrero es el mes del amor, ergo…hoy traigo una lectura alejada del género negro que trata sobre este sentimiento que nos lleva a todos de cabeza.

¿Cuántas veces a lo largo de tu vida has sido consciente de que estás viviendo una existencia que no se parece en nada a lo que habías ideado para ti? ¿Cuál fue el desencadenante que consiguió abrirte los ojos ante esa situación? Y, lo que es más importante, ¿qué hiciste? ¿tomaste las riendas de tu vida?

Las tormentas interiores


Un aeropuerto, dos destinos, cuatro personas…y un evento inesperado que será el acontecimiento incitador que pondrá de manifiesto las debilidades, falsas creencias y decepciones de las vidas de cada uno de ellos.

Gerardo Pérez, diestro en tratar el amor en diferentes vertientes en todas sus novelas como El peso del tiempo, El amor y otras vías de escape y La sonrisa Duchenne, ahonda ahora con Las tormentas interiores en los condicionantes tras los que, consciente o inconscientemente nos parapetamos día a día. Mediante cuarenta capítulos breves en los que intercala el punto de vista de cada uno de los personajes en primera persona y el del narrador omnisciente en tercera, el escritor nos lleva de la mano por el proceso de cambio personal que experimenta cada uno de ellos y que, inevitablemente, pasa por el amor.

Victoria huye de una existencia preestablecida y encorsetada que no la hace feliz. Necesita sentir que lo que vive y lo que hace le emociona, le llena. Quiere evitar a toda costa una relación como la de sus padres en la que la inercia abandera cada día que pasa. Es consciente de que tiene que romper con todo. Tiene miedo pero es valiente, decidida y le acompaña su juventud. Por eso ha tomado una decisión. Se marcha a Roma para empezar una nueva vida.

Alberto también ha tomado un pasaje a Roma. Pero él por motivos de trabajo. Es un joven ejecutivo que posee una situación económica desahogada aunque como contrapartida no tiene vida personal. Está tan inmerso en la vorágine diaria que, a pesar de ser consciente de que algo no funciona bien en su vida, apenas tiene tiempo para profundizar en ello hasta que las señales del destino son más visibles y se materializan frente a él en forma de un vuelo cancelado y de una completa desconocida.

Ana tiene que viajar a Londres para la boda de su hermana. Es ama de casa y ha renunciado a tanto por su familia que ni siquiera tiene valor para poner en tela de juicio las convenciones sociales. Engaña a sus tormentas interiores centrándose en sus hijos y sus recuerdos. Como tantas otras mujeres, ha arrinconado sus sueños en favor de una vida familiar tópica y para ello ha tenido que pagar un alto coste personal. Sus intereses e inquietudes han pasado a un último plano mientras ella continúa abrazando un matrimonio acabado como un acontecimiento natural al que ni se plantea poner fin.

Londres es también el destino de Devlin, un productor musical cuarentón que trata de vivir lejos de los dictados impuestos por la sociedad aunque eso le suponga cierta soledad. Pasa sus días preparando grupos, actuaciones  e inmerso en el backstage de la industria musical. Ha entrado en una dinámica de apatía emocional de la que el encuentro con Ana puede hacerle salir si así lo decide.

Un malentendido que hace que dos desconocidos compartan habitación, un gesto galante, varias horas vacías de espera en la terminal, un amago de atraco…todas ellas son las circunstancias que rodearán a la ciclogénesis explosiva responsable de la cancelación de los vuelos IB3236 y BA8754 con destino a Roma y Londres.

Frente a Victoria, Alberto, Ana , Devlin y los cambios personales motivados por sus decisiones, surge un quinto personaje apenas visible durante unas páginas quien será el único en el que Gerardo Pérez refleje las consecuencias de dejar pasar de largo la oportunidad de cambiar su futuro. ¿Será casualidad que este personaje tenga un cargo político? Quién sabe.

Como dato curioso de esta novela, te diré que en  el último capítulo, el narrador traslada el punto de vista a la primera persona y te da su personal visión de los motivos por los que la vida de estos cuatro personajes  se han cruzado. ¿Casualidad, destino? En cualquier caso un punto de inflexión ante el que todos van a reaccionar.

Sinopsis editorial


Cuatro personas, desconocidas entre sí y provenientes de distintos puntos del país, coinciden por casualidad una tarde en el aeropuerto de Madrid. Dos, sin saberlo, comparten el mismo vuelo a Londres. Él, para participar en la grabación de un disco. Ella, para asistir a la boda de una hermana. Las otras dos personas también deben viajar en el mismo avión, en este caso con destino a Roma. El primero, para acudir a una reunión de negocios. La segunda, decidida a cambiar de aires para dar un giro radical a su vida. Pero, a causa de una repentina tormenta, ambos vuelos han de ser cancelados, por lo que algunos pasajeros tendrán que pasar la noche en la propia terminal y otros en hoteles. Durante esas horas de angustiosa espera, previas a reemprender sus respectivos viajes, tendrán la oportunidad de conocerse. Y, desde ese momento, sus vidas cambiarán para siempre.

En resumen


En Las tormentas interiores encontrarás una lectura sencilla con  múltiples referencias al cine y a la música, —según acostumbra el autor—combinado con  algunos momentos de humor y también un ramillete muy interesante de frases que te harán reflexionar.

Y tú, ¿te has enfrentado en alguna ocasión al miedo, la inercia, el dolor o la inseguridad ante un cambio prometedor en tu vida? Si quieres contármelo, los comentarios son para ti. Soy toda oídos.

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Cupido y National Geographic: amor noir

¿Imaginas qué sucedería si Cupido, el mofletudo angelote, visitara las páginas centrales de la famosa publicación? Conociendo el “modus operandi” de National Geographic, yo me hago una ligera idea…

Esto es un búfalo
Así te lo muestra National Geographic

 

 

 

¿Te acuerdas de la época dorada de la revista? Todos hacíamos chistes a cuenta de cómo sus fotografías nos enseñaban la “realidad” del mundo. Siempre de un modo mucho más directo y en muchas ocasiones, incluso cruel.

Con Cupido, el amor y la novela negra pasa algo parecido. Ese sentimiento que todos anhelamos y que en muchos casos rige nuestra existencia se muestra con toda su crudeza en el género noir mal a pesar de S.S.Van Dine y su regla número tres.

Y es que en la actualidad, el amor pese a quien le pese, es uno más de los hilos que trenzan el argumento de las novelas negras. Y no solo en su fase romántica sino en toda su extensa tipología. Tiene su lógica, si lo piensas detenidamente, porque el amor — junto con la venganza y el dinero—, es uno de los tres grandes motivos en los que se engloban las razones principales para cometer un crimen.

Así las cosas, hoy, con motivo de la festividad del regordete angelito te muestro el decálogo más oscuro del amor y las novelas en las que puedes encontrarlo.

Ojo, advertencia. Odio los spoilers, por lo que no voy a destrozar el argumento de ninguna de estas novelas al contarte qué tipo de relación amorosa puedes encontrar entre sus páginas.

Es más, para averiguar qué personajes viven una situación como la que te relato, te recomiendo que las leas. Después, si te apetece, las comentamos.

Amor tóxico


Dicen que el amor siempre pesa más de un lado de la balanza. Se habla de que en las relaciones siempre hay uno que ama y otro que se deja querer. Pero cuando este equilibrio supera los límites naturales, cuando una de las personas ejerce un control excesivo o trata de dominar de forma enfermiza a la otra parte, el sentimiento agradable se torna asfixiante y puede llegar a hacernos tomar decisiones muy graves. Dentro de esta categoría podríamos incluir el amor obsesivo, los abusos psicológicos y físicos, la violencia de género… Por desgracia hay infinidad de ejemplos en nuestra sociedad. Y esto también se refleja en la novela negra, cuya naturaleza es inherente a la denuncia social. Encontrarás algunos ejemplos de este amor tóxico en:

El pantanoso.


Este tipo de relación es la que se construye sobre una mentira o un engaño. ¿Has visto algún episodio de Catfish? Es un programa que trata de desmontar esos perfiles falsos sobre los que algunas personas construyen su identidad en redes sociales. Y la verdad es que esta situación es más habitual de lo que crees. Vivimos maquillando nuestra realidad para hacerla más perfecta, más interesante, más atractiva de cara a la galería. El postureo es algo aceptado en la sociedad. Con estos mimbres, no es de extrañar que existan relaciones cimentadas en los terrenos pantanosos de la semi – verdad o directamente de la mentira.

Una novela que pone de manifiesto este tipo de relación es:

  • Deudas del frío (Susana Rodríguez Lezáun).

El amor trágico.


Si te pido que me digas un ejemplo de este tipo de amor es muy probable que tu respuesta sea “Romeo y Julieta”. Buen ejemplo. Generalmente el amor trágico implica una odisea para los amantes. Un cúmulo de contrariedades que desembocan sin remedio en un destino fatal para uno de los amantes o para ambos en algunos casos.

La novela que mejor retrata este tipo de amor es en mi opinión:

  • El cartero siempre llama dos veces. de James M. Cain

El de oficina.


“Donde tengas la olla…” Si. Es un refrán que has escuchado hasta la saciedad, pero que no por ello es efectivo. El hombre es el único ser que tropieza “x” veces (elevado a la enésima potencia además) con la misma piedra. Sabes que las relaciones en el trabajo no son buenas, que no te convienen, que si no salen bien (y eso es lo más probable) vivas un infierno ocho horas diarias cinco días a la semana durante todo el año laboral. Pero tú que llevas la tozudez por bandera, crees que a ti no te va a ocurrir, que tu relación es tan poderosa que salvará cualquier obstáculo…Puede ser. En cualquier caso, este tipo de relación es complicada y lleva aparejado cierto secretismo al comienzo, lo que dota al asunto de una magia engañosa que suele desaparecer a pasos agigantados. Aunque mientras dura la fase de enamoramiento…Todo va bien.

Podrás encontrar una relación de oficina en:

El amor bouquet


O lo que viene siendo el típico “picaflor”. Es decir, aquella persona que evita un vínculo estable con una sola persona y prefiere mantener escarceos amorosos con varios amantes.  Es lo que se conoce comúnmente como ir de flor en flor. Suele estar asociado a la juventud o bien a personas con algún tipo de alergia —en distintos grados—al compromiso.

Un buen ejemplo de este tipo de amor bouquet:

El Narciso


El mito de Narciso habla de un joven que se enamora de su propio reflejo. Ególatra y egoísta, el Narciso es un tipo sin posibilidad de amar a alguien que no sea él mismo. Los entendidos dicen que las personas narcisistas poseen una aguda inteligencia y rodean sus actos de excesiva grandiosidad; características que, en realidad, encubren problemas de baja autoestima. Este excesivo amor propio le depara unos sentimientos de satisfacción tan necesarios para su propio bienestar que incluso llegan a ser dependientes de esos actos desproporcionados y ostentosos. A su vez, las consecuencias de esta actitud de excesiva autoestima suelen desembocar en episodios de reacciones violentas con altibajos muy marcados en su temperamento.

Encontrarás un modelo de Narciso en:

El infiel.


Pocas explicaciones necesita este tipo de amor del que hay cientos de ejemplos en todas las novelas, pertenezcan estas al género negro o no.

Puedes leer una muestra de este amor tan ingrato en:

El triangular


Un amor a tres bandas. Un triángulo que suele ser escaleno o isósceles, muy pocas veces es equilátero porque en general establece relaciones desiguales. Acostumbran a tener un final abrupto ya que, a pesar de que el envoltorio con el que se presenta  este tipo de unión es muy atractivo y deseable, en última instancia suelen comportar sentimientos de ansiedad y competencia dentro de la relación.

Un buen ejemplo de triángulo amoroso en novela negra es:

  • La Dalia Negra de James Ellroy

El condenable


Desde el comienzo de los tiempos, junto al amor romántico —admitido y aprobado por la sociedad—, convive un tipo de relación conocida como “condenable”. Aquella que no está socialmente aceptada.  A lo largo de la Historia muchos idilios “especiales” — relaciones entre personas del mismo sexo, relaciones multirraciales, aquellas que sus miembros tienen una gran diferencia de edad e incluso relaciones entre miembros de la misma familia— han pasado por esta situación de rechazo social con diferente resultado en la actualidad.

Puedes encontrar algún ejemplo de este tipo de amor en:

Amor, amor.


Amor. El equilibrio entre intimidad, pasión y compromiso es la piedra angular de lo que conocemos como amor romántico. Ese cosquilleo en el estómago que te hace vivir con intensidad cada momento con la persona elegida. Este es un amor que no suele dejarse ver demasiado en la novela negra —como señalaba anteriormente es una característica condenada por los autores clásicos del género—, pero como las meigas gallegas: haberlos haylos.

Hay una preciosa historia de amor en:

  • Las flores no sangran (Alexis Ravelo).

Bonus track:


Amor filial.

¿Qué sería de un listado de relaciones de amor sin el más incondicional de todos ellos? El amor de los padres por sus hijos. Puro instinto. Este amor es irracional, absoluto e ilimitado y proporciona las herramientas necesarias para que seas capaz de proteger a tus retoños ante cualquier situación o elemento amenazador.

Un ejemplo de lo que los padres son capaces de hacer por sus hijos es:

  • Subsuelo de Marcelo Luján

¿Te ha gustado? ¿Te preguntas cómo es posible que haya “rescatado” de mi memoria detalles de tantas novelas? Te contaré mi secreto. No se debe a ningún acto sobrenatural, tan solo a tener registradas mis lecturas en la Guía Definitiva. Fácil ¿verdad? Y tú también puedes descargártela aquí.

¿Me recomiendas una novela negra en la que el amor juegue algún tipo de papel? Por favor cuéntamelo. Tienes los comentarios a tu disposición. Y si te ha gustado el artículo, puedes compartirlo, me harás muy feliz.

Lee.  Disfruta. Cuéntame.