No solo de noir…Las tormentas interiores de Gerardo Pérez

Noir


No solo de noir vive el hombre, no. También es necesario tener cierto equipaje literario (y si es posible registrarlo como ya dije aquí), para poder comparar y opinar.  Y febrero es el mes del amor, ergo…hoy traigo una lectura alejada del género negro que trata sobre este sentimiento que nos lleva a todos de cabeza.

¿Cuántas veces a lo largo de tu vida has sido consciente de que estás viviendo una existencia que no se parece en nada a lo que habías ideado para ti? ¿Cuál fue el desencadenante que consiguió abrirte los ojos ante esa situación? Y, lo que es más importante, ¿qué hiciste? ¿tomaste las riendas de tu vida?

Las tormentas interiores


Un aeropuerto, dos destinos, cuatro personas…y un evento inesperado que será el acontecimiento incitador que pondrá de manifiesto las debilidades, falsas creencias y decepciones de las vidas de cada uno de ellos.

Gerardo Pérez, diestro en tratar el amor en diferentes vertientes en todas sus novelas como El peso del tiempo, El amor y otras vías de escape y La sonrisa Duchenne, ahonda ahora con Las tormentas interiores en los condicionantes tras los que, consciente o inconscientemente nos parapetamos día a día. Mediante cuarenta capítulos breves en los que intercala el punto de vista de cada uno de los personajes en primera persona y el del narrador omnisciente en tercera, el escritor nos lleva de la mano por el proceso de cambio personal que experimenta cada uno de ellos y que, inevitablemente, pasa por el amor.

Victoria huye de una existencia preestablecida y encorsetada que no la hace feliz. Necesita sentir que lo que vive y lo que hace le emociona, le llena. Quiere evitar a toda costa una relación como la de sus padres en la que la inercia abandera cada día que pasa. Es consciente de que tiene que romper con todo. Tiene miedo pero es valiente, decidida y le acompaña su juventud. Por eso ha tomado una decisión. Se marcha a Roma para empezar una nueva vida.

Alberto también ha tomado un pasaje a Roma. Pero él por motivos de trabajo. Es un joven ejecutivo que posee una situación económica desahogada aunque como contrapartida no tiene vida personal. Está tan inmerso en la vorágine diaria que, a pesar de ser consciente de que algo no funciona bien en su vida, apenas tiene tiempo para profundizar en ello hasta que las señales del destino son más visibles y se materializan frente a él en forma de un vuelo cancelado y de una completa desconocida.

Ana tiene que viajar a Londres para la boda de su hermana. Es ama de casa y ha renunciado a tanto por su familia que ni siquiera tiene valor para poner en tela de juicio las convenciones sociales. Engaña a sus tormentas interiores centrándose en sus hijos y sus recuerdos. Como tantas otras mujeres, ha arrinconado sus sueños en favor de una vida familiar tópica y para ello ha tenido que pagar un alto coste personal. Sus intereses e inquietudes han pasado a un último plano mientras ella continúa abrazando un matrimonio acabado como un acontecimiento natural al que ni se plantea poner fin.

Londres es también el destino de Devlin, un productor musical cuarentón que trata de vivir lejos de los dictados impuestos por la sociedad aunque eso le suponga cierta soledad. Pasa sus días preparando grupos, actuaciones  e inmerso en el backstage de la industria musical. Ha entrado en una dinámica de apatía emocional de la que el encuentro con Ana puede hacerle salir si así lo decide.

Un malentendido que hace que dos desconocidos compartan habitación, un gesto galante, varias horas vacías de espera en la terminal, un amago de atraco…todas ellas son las circunstancias que rodearán a la ciclogénesis explosiva responsable de la cancelación de los vuelos IB3236 y BA8754 con destino a Roma y Londres.

Frente a Victoria, Alberto, Ana , Devlin y los cambios personales motivados por sus decisiones, surge un quinto personaje apenas visible durante unas páginas quien será el único en el que Gerardo Pérez refleje las consecuencias de dejar pasar de largo la oportunidad de cambiar su futuro. ¿Será casualidad que este personaje tenga un cargo político? Quién sabe.

Como dato curioso de esta novela, te diré que en  el último capítulo, el narrador traslada el punto de vista a la primera persona y te da su personal visión de los motivos por los que la vida de estos cuatro personajes  se han cruzado. ¿Casualidad, destino? En cualquier caso un punto de inflexión ante el que todos van a reaccionar.

Sinopsis editorial


Cuatro personas, desconocidas entre sí y provenientes de distintos puntos del país, coinciden por casualidad una tarde en el aeropuerto de Madrid. Dos, sin saberlo, comparten el mismo vuelo a Londres. Él, para participar en la grabación de un disco. Ella, para asistir a la boda de una hermana. Las otras dos personas también deben viajar en el mismo avión, en este caso con destino a Roma. El primero, para acudir a una reunión de negocios. La segunda, decidida a cambiar de aires para dar un giro radical a su vida. Pero, a causa de una repentina tormenta, ambos vuelos han de ser cancelados, por lo que algunos pasajeros tendrán que pasar la noche en la propia terminal y otros en hoteles. Durante esas horas de angustiosa espera, previas a reemprender sus respectivos viajes, tendrán la oportunidad de conocerse. Y, desde ese momento, sus vidas cambiarán para siempre.

En resumen


En Las tormentas interiores encontrarás una lectura sencilla con  múltiples referencias al cine y a la música, —según acostumbra el autor—combinado con  algunos momentos de humor y también un ramillete muy interesante de frases que te harán reflexionar.

Y tú, ¿te has enfrentado en alguna ocasión al miedo, la inercia, el dolor o la inseguridad ante un cambio prometedor en tu vida? Si quieres contármelo, los comentarios son para ti. Soy toda oídos.

Lee. Disfruta. Cuéntame.

Cupido y National Geographic: amor noir

¿Imaginas qué sucedería si Cupido, el mofletudo angelote, visitara las páginas centrales de la famosa publicación? Conociendo el “modus operandi” de National Geographic, yo me hago una ligera idea…

Esto es un búfalo
Así te lo muestra National Geographic

 

 

 

¿Te acuerdas de la época dorada de la revista? Todos hacíamos chistes a cuenta de cómo sus fotografías nos enseñaban la “realidad” del mundo. Siempre de un modo mucho más directo y en muchas ocasiones, incluso cruel.

Con Cupido, el amor y la novela negra pasa algo parecido. Ese sentimiento que todos anhelamos y que en muchos casos rige nuestra existencia se muestra con toda su crudeza en el género noir mal a pesar de S.S.Van Dine y su regla número tres.

Y es que en la actualidad, el amor pese a quien le pese, es uno más de los hilos que trenzan el argumento de las novelas negras. Y no solo en su fase romántica sino en toda su extensa tipología. Tiene su lógica, si lo piensas detenidamente, porque el amor — junto con la venganza y el dinero—, es uno de los tres grandes motivos en los que se engloban las razones principales para cometer un crimen.

Así las cosas, hoy, con motivo de la festividad del regordete angelito te muestro el decálogo más oscuro del amor y las novelas en las que puedes encontrarlo.

Ojo, advertencia. Odio los spoilers, por lo que no voy a destrozar el argumento de ninguna de estas novelas al contarte qué tipo de relación amorosa puedes encontrar entre sus páginas.

Es más, para averiguar qué personajes viven una situación como la que te relato, te recomiendo que las leas. Después, si te apetece, las comentamos.

Amor tóxico


Dicen que el amor siempre pesa más de un lado de la balanza. Se habla de que en las relaciones siempre hay uno que ama y otro que se deja querer. Pero cuando este equilibrio supera los límites naturales, cuando una de las personas ejerce un control excesivo o trata de dominar de forma enfermiza a la otra parte, el sentimiento agradable se torna asfixiante y puede llegar a hacernos tomar decisiones muy graves. Dentro de esta categoría podríamos incluir el amor obsesivo, los abusos psicológicos y físicos, la violencia de género… Por desgracia hay infinidad de ejemplos en nuestra sociedad. Y esto también se refleja en la novela negra, cuya naturaleza es inherente a la denuncia social. Encontrarás algunos ejemplos de este amor tóxico en:

El pantanoso.


Este tipo de relación es la que se construye sobre una mentira o un engaño. ¿Has visto algún episodio de Catfish? Es un programa que trata de desmontar esos perfiles falsos sobre los que algunas personas construyen su identidad en redes sociales. Y la verdad es que esta situación es más habitual de lo que crees. Vivimos maquillando nuestra realidad para hacerla más perfecta, más interesante, más atractiva de cara a la galería. El postureo es algo aceptado en la sociedad. Con estos mimbres, no es de extrañar que existan relaciones cimentadas en los terrenos pantanosos de la semi – verdad o directamente de la mentira.

Una novela que pone de manifiesto este tipo de relación es:

  • Deudas del frío (Susana Rodríguez Lezáun).

El amor trágico.


Si te pido que me digas un ejemplo de este tipo de amor es muy probable que tu respuesta sea “Romeo y Julieta”. Buen ejemplo. Generalmente el amor trágico implica una odisea para los amantes. Un cúmulo de contrariedades que desembocan sin remedio en un destino fatal para uno de los amantes o para ambos en algunos casos.

La novela que mejor retrata este tipo de amor es en mi opinión:

  • El cartero siempre llama dos veces. de James M. Cain

El de oficina.


“Donde tengas la olla…” Si. Es un refrán que has escuchado hasta la saciedad, pero que no por ello es efectivo. El hombre es el único ser que tropieza “x” veces (elevado a la enésima potencia además) con la misma piedra. Sabes que las relaciones en el trabajo no son buenas, que no te convienen, que si no salen bien (y eso es lo más probable) vivas un infierno ocho horas diarias cinco días a la semana durante todo el año laboral. Pero tú que llevas la tozudez por bandera, crees que a ti no te va a ocurrir, que tu relación es tan poderosa que salvará cualquier obstáculo…Puede ser. En cualquier caso, este tipo de relación es complicada y lleva aparejado cierto secretismo al comienzo, lo que dota al asunto de una magia engañosa que suele desaparecer a pasos agigantados. Aunque mientras dura la fase de enamoramiento…Todo va bien.

Podrás encontrar una relación de oficina en:

  • El silencio de la ciudad blanca.

El amor bouquet


O lo que viene siendo el típico “picaflor”. Es decir, aquella persona que evita un vínculo estable con una sola persona y prefiere mantener escarceos amorosos con varios amantes.  Es lo que se conoce comúnmente como ir de flor en flor. Suele estar asociado a la juventud o bien a personas con algún tipo de alergia —en distintos grados—al compromiso.

Un buen ejemplo de este tipo de amor bouquet:

El Narciso


El mito de Narciso habla de un joven que se enamora de su propio reflejo. Ególatra y egoísta, el Narciso es un tipo sin posibilidad de amar a alguien que no sea él mismo. Los entendidos dicen que las personas narcisistas poseen una aguda inteligencia y rodean sus actos de excesiva grandiosidad; características que, en realidad, encubren problemas de baja autoestima. Este excesivo amor propio le depara unos sentimientos de satisfacción tan necesarios para su propio bienestar que incluso llegan a ser dependientes de esos actos desproporcionados y ostentosos. A su vez, las consecuencias de esta actitud de excesiva autoestima suelen desembocar en episodios de reacciones violentas con altibajos muy marcados en su temperamento.

Encontrarás un modelo de Narciso en:

El infiel.


Pocas explicaciones necesita este tipo de amor del que hay cientos de ejemplos en todas las novelas, pertenezcan estas al género negro o no.

Puedes leer una muestra de este amor tan ingrato en:

El triangular


Un amor a tres bandas. Un triángulo que suele ser escaleno o isósceles, muy pocas veces es equilátero porque en general establece relaciones desiguales. Acostumbran a tener un final abrupto ya que, a pesar de que el envoltorio con el que se presenta  este tipo de unión es muy atractivo y deseable, en última instancia suelen comportar sentimientos de ansiedad y competencia dentro de la relación.

Un buen ejemplo de triángulo amoroso en novela negra es:

  • La Dalia Negra de James Ellroy

El condenable


Desde el comienzo de los tiempos, junto al amor romántico —admitido y aprobado por la sociedad—, convive un tipo de relación conocida como “condenable”. Aquella que no está socialmente aceptada.  A lo largo de la Historia muchos idilios “especiales” — relaciones entre personas del mismo sexo, relaciones multirraciales, aquellas que sus miembros tienen una gran diferencia de edad e incluso relaciones entre miembros de la misma familia— han pasado por esta situación de rechazo social con diferente resultado en la actualidad.

Puedes encontrar algún ejemplo de este tipo de amor en:

Amor, amor.


Amor. El equilibrio entre intimidad, pasión y compromiso es la piedra angular de lo que conocemos como amor romántico. Ese cosquilleo en el estómago que te hace vivir con intensidad cada momento con la persona elegida. Este es un amor que no suele dejarse ver demasiado en la novela negra —como señalaba anteriormente es una característica condenada por los autores clásicos del género—, pero como las meigas gallegas: haberlos haylos.

Hay una preciosa historia de amor en:

  • Las flores no sangran (Alexis Ravelo).

Bonus track:


Amor filial.

¿Qué sería de un listado de relaciones de amor sin el más incondicional de todos ellos? El amor de los padres por sus hijos. Puro instinto. Este amor es irracional, absoluto e ilimitado y proporciona las herramientas necesarias para que seas capaz de proteger a tus retoños ante cualquier situación o elemento amenazador.

Un ejemplo de lo que los padres son capaces de hacer por sus hijos es:

  • Subsuelo de Marcelo Luján

¿Te ha gustado? ¿Te preguntas cómo es posible que haya “rescatado” de mi memoria detalles de tantas novelas? Te contaré mi secreto. No se debe a ningún acto sobrenatural, tan solo a tener registradas mis lecturas en la Guía Definitiva. Fácil ¿verdad? Y tú también puedes descargártela aquí.

¿Me recomiendas una novela negra en la que el amor juegue algún tipo de papel? Por favor cuéntamelo. Tienes los comentarios a tu disposición. Y si te ha gustado el artículo, puedes compartirlo, me harás muy feliz.

Lee.  Disfruta. Cuéntame.

10 grandes escritores y su oscuro pasado

Dicen que el pasado pasado está. En cualquier caso, todos tenemos uno y, por más que se haya empeñado Karina con su baúl, no siempre es mejor ni a todo el mundo le apetece volver la vista atrás para recordarlo. Sobre todo si eres un escritor con un pasado oscuro. Y esto no es un asunto exclusivo de escritores de novelas negras, no creas. Es independiente al género literario. Verás.

Ni los autores son seres sobrenaturales tocados por la magia de las musas ni las novelas se escriben en un acto supremo de inspiración (aunque como en todo, siempre hay excepciones). La vida de los escritores a veces es tan bohemia y excepcional como nos hacen ver pero ojo, que todo el mundo tiene un pasado y, como decía antes, en ocasiones no es algo positivo. De hecho, hay muchos escritores que preferirían ocultarlo, enterrarlo y sepultarlo. En algunos casos porque puede ser vergonzoso, pero en otros porque pertenece a una época que quisieran olvidar (actos criminales incluidos).

Hoy te traigo diez ejemplos del pasado de escritores famosos. Un pasado del que algunos no se sentirían muy orgullosos o que quizá preferirían que no saliera a la luz.

Anne Perry.


 

La afamada escritora ganadora del premio Edgar y creadora de los detectives Thomas Pitt y William Monk tiene uno de los pasados más truculentos del mundo literario porque cuenta en su haber con el asesinato de la madre de su mejor amiga. Ambas amigas lo llevaron a cabo cuando eran adolescentes y ha sido llevado al cine en la película Criaturas Celestiales. Anne fue juzgada y cumplió cinco años de prisión por ello.

Roald Dahl.


El autor de Matilda o Charlie y la fábrica de chocolate también escribió relatos intrigantes plagados de personajes curiosos e inquietantes. Es posible que su pasado —más o menos oculto— como piloto de combate durante la Segunda Guerra Mundial y su faceta como informador de inteligencia para los EEUU le facilitase de algún modo ponerse en la piel de algunos personajes y entornos turbadores que reflejó con mucha habilidad en sus obras.

 

Louisa May Alcott.


Quizá Mujercitas, su obra más reconocida, da una imagen de esta escritora que no corresponde con una mujer que comenzó su carrera literaria narrando historias sobre drogas, travestis y espías. El transcurso de la novela de las cuatro hermanas, pese a estar basada en las experiencias de la autora, tampoco da que pensar que fue adicta al opio para poder sobrellevar sus dolencias.

 

William S. Burroughs


Comparte el dudoso honor junto con Anne Perry, de ser un asesino. En su caso, el escritor estaba jugando con su esposa y quiso remedar a Guillermo Tell en una versión moderna. En lugar de la ballesta utilizó una pistola, cambió la famosa manzana por un vaso de cristal y, por último, invirtió la puntería del personaje de ficción por un desafortunado accidente en el que su mujer perdió la vida.

 

Edgar Allan Poe.


La trágica vida de este escritor daría para una entrada completa por si misma, pero la parte de su pasado que traigo a colación es que contrajo nupcias con su propia prima. Y por si esto no fuera bastante, la chica era menor de edad en aquel momento ya que solo tenía trece años. En favor del autor de “El cuervo” hay que decir que estuvo totalmente enamorado de ella y que su muerte,  cuando contaba con veinticuatro años, fue un episodio que Poe nunca pudo superar.

 

J.M. Barrie.


Parece que de la mente del autor de Peter Pan solo podría extraerse un mundo fantástico y maravilloso. Sin embargo, si ahondas en los motivos por los que al escritor se le ocurrió el inolvidable personaje que nunca quiso crecer, descubrirás algo terrorífico. Cuando era niño, su hermano mayor murió y desde aquel momento, Barrie  trató de ocupar su lugar bien porque resultó un episodio traumático para él o, quizá, para que la figura de su hermano mayor no cayera en el olvido. En cualquier caso, desde la muerte de su hermano, el pequeño Barrie se vestía con su ropa e incluso actuaba como si fuera él. Espeluznante, ¿verdad?

 

HP Lovecraft.


Una joyita este escritor hiper – fóbico, racista y coetáneo de Robert Bloch. Hay quien dice que una parte de la vida del creador de Cthulhu pudo inspirar al escritor de Psycho. Incluso dicen que algunas características psicológicas asociadas a la figura de la madre de Norman Bates podrían estar suscitadas por la de Lovecraft, ya que esta fue una mujer puritana y tradicional que acusó la temprana muerte de su marido sobreprotegiendo a su único hijo

 

Charles Dickens.


Nadie imaginaría que el creador de personajes tan corpóreos como el señor Scrooge, u Oliver Twist fuera lo que hoy llamaríamos un Cazafantasmas. Pero es cierto. Dickens fue miembro de un club que indagaba en los sucesos paranormales y la existencia de fantasmas con la intención de desacreditar muchas de las ridículas teorías que invadían el Londres del siglo XIX. Y sin embargo, a pesar de que trataba de racionalizar y priorizar la ciencia frente a la psique, estaba fascinado por una corriente que iba tomando fuerza en la época: la hipnosis.

 

Suzanne Collins.


Probablemente muchos fans de la autora de Los Juegos del Hambre, en la que se refleja un mundo amenazador y cruento en el que los niños se asesinan unos a otros mientras el resto de la población disfruta del espectáculo, desconozcan que en sus comienzos Suzanne escribió cuentos infantiles bastante naif. Nada que ver con el universo sangriento que muestra en la saga.

 

Mary Shelley.


En el top ten de esta escalofriante lista de oscuros pasados está la creadora de Frankenstein. Se dice, se cuenta, se rumorea que Mary perdió la virginidad con su futuro marido sobre la tumba de su propia madre… ¿Alguien da más?

A la vista de todos estos pasados…Quizá el tuyo y el mío no están tan mal ¿verdad? ¿Conoces algún otro secreto pasado de un escritor? Tienes los comentarios a tu disposición.

Lee. Disfruta.Cuéntame.